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EMPLEO Y CARRERA PROFESIONAL

15 Consejos para Jóvenes Abogados

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Los jóvenes abogados ya colegiados se encuentran en un mar de dudas acerca de cuáles serán las mejores decisiones para comenzar su andadura profesional con éxito, tanto si su deseo es el de entrar a formar parte de una firma legal como si su sueño es ser, desde el principio, un abogado autónomo.

Los inicios nunca son fáciles, especialmente para quienes deciden aventurarse en el ejercicio de la abogacía sin conocer previamente algún Abogado que pueda ofrecer consejos, ayuda o allanar el terreno para dar esos primeros pasos.

Esta situación puede dar un poco de vértigo, pues, al hecho de ser invisibles para el resto del mundo, se añade la inseguridad propia de enfrentarse de frente con la vida profesional y darse cuenta de que existe una diferencia abismal entre la teoría estudiada en las aulas y la práctica.

¡Que no cunda el pánico! Todos los abogados hoy experimentados y con una larga trayectoria profesional a sus espaldas también tuvieron esa sensación agridulce al comienzo de su carrera, que era una mezcla entre la ilusión de dedicarse, por fin, a aquello que siempre habían soñado y el miedo de enfrentarse a la vida real. Sin embargo, la inmensa mayoría de ellos siguen prestando sus servicios, lo que quiere decir que, por muy difícil que parezca el camino, el crecimiento personal y profesional es posible. Hemos preguntado en twitter y recopilado varios consejos interesantes.

 

A continuación, os dejamos 15 consejos para jóvenes abogados, elaborados según nuestro criterio junto a aportaciones de Abogados en ejercicio:

– Busca un mentor

La abogacía sigue siendo una profesión que se transmite entre generaciones. Es fundamental poder beneficiarse de la experiencia de profesionales con más experiencia. Empezar solo es muy complicado, y puede dar lugar a cometer errores en el enfoque de casos. En caso de que empieces en una gran firma es muy importante empaparte y estar muy receptivo a los consejos e indicaciones de los profesionales que llevan años. Si lo que quieres es ponerte por tu cuenta como abogado autónomo también es fundamental que empieces primero ayudando a otro abogado senior, o colaborando con el llevando casos conjuntamente, por ejemplo. Tal como apunta Raúl Herrera “hay que tener un maestro para aprender y coger experiencia”, a lo que Marta matiza, de forma muy sincera, una realidad que puede ocurrir cuando no estás lo suficientemente formado y “te tiras a la piscina”.

– Aprende a ser comercial

La captación de clientes es fundamental. Si quieres emprender un proyecto por tu cuenta creando tu propio despacho es vital para tu subsistencia, y si entras en una boutique o gran firma será una cuestión muy importante para ir ascendiendo en tu carrera profesional. Al principio, los clientes nunca vienen solos porque, recuerda, nadie te conoce. Debes exprimir al máximo tus habilidades comerciales y comenzar tu propio plan de publicidad y marketing: tú eres el mejor vendedor de tus servicios.

Si empiezas como abogado autónomo lo más natural es comenzar por tus familiares y amigos para que éstos empiecen a recomendarte, a su vez, a sus allegados y amistades. De esta forma, cabe la posibilidad de que alguno de ellos decida encomendarte su asunto.

Incluso, si tu situación económica te lo permite, realiza una pequeña inversión en publicidad (tarjetas de visita, folletos informativos…) y aprovecha la mayor fuente de publicidad gratuita: las redes sociales; son una forma de darte a conocer sin ningún coste.

– Apuesta por la formación continua

Los textos legales y la realidad social cambian continuamente, lo que obliga a los abogados a adaptarse continuamente. Este proceso de adaptación no sucede por arte de magia: estudia las novedades legislativas, la jurisprudencia, asiste a juicios para familiarizarte con el desarrollo de las vistas (el Derecho Procesal es esencial en todos los órdenes jurisdiccionales). Es bueno que cojas las costumbre de hacer un curso cada año sobre una materia concreta y leer libros sobre cuestiones que llamen tu atención dentro de una especialidad.

– Especialízate y sé inquieto. No busques ser uno más

Cada día es más importante la especialización. Especialízate en una rama del Derecho; recuerda que actualmente es preferible conocer menos materias, pero en más profundidad que querer conocer todas las ramas jurídicas y no controlar ninguna de ellas. Cuando hablamos de especialización, no nos referimos solo a cursar un máster, sino también a interactuar con referentes de tu especialidad y asistir a los cursos, seminarios y conferencias que ofrezca el Colegio de Abogados, la Agrupación de Abogados Jóvenes, la Universidad… Son múltiples las opciones que existen para adquirir conocimientos.

Tus conocimientos específicos y tu forma de prestar los servicios son tus mejores aliados para marcar la diferencia respecto a tus ‘colegas’ y captar y fidelizar clientes. Así lo apuntan la abogada Sara García de StopHaters y la abogada Carolina Quintana.

– Cuida al cliente

En la relación con el cliente, lo primordial es crear y mantener una relación de confianza, en la que el cliente se sienta cómodo para contarte absolutamente todo lo relacionado con el caso. No es tarea fácil, especialmente teniendo en cuenta que, en muchas ocasiones, el cliente comienza mintiendo; ahí están tus habilidades para hacerle sentir cómodo y que rectifique en la ‘verdad’ que te había contado.

Por otro lado, en nuestra profesión, invertimos el famoso dicho y debemos tener en cuenta que ‘el cliente no siempre tiene la razón’. Esto no quiere decir que tiremos la toalla y que no vayamos a asumir su defensa; lo haremos y pondremos todos los medios para ganar el asunto. Ahora bien, es fundamental no engañar al cliente, comentarle detenidamente cuáles son las posibilidades de éxito y cuál va a ser la estrategia a seguir; es importante que el cliente perciba que eres leal y honesto porque, de lo contrario, estarías generando en él falsas expectativas que podrían dejarte en mal lugar.

Tus conocimientos y tu forma de prestar los servicios son tus mejores aliados para marcar la diferencia respecto a tus ‘colegas’ y captar y fidelizar clientes.

– Colabora con compañeros y únete a Asociaciones

Es recomendable participar en las actividades organizadas por el Colegio de Abogados, inscribirse en la Agrupación de Abogados Jóvenes y adscribirse al Turno de Oficio tan pronto como sea posible, ya que estas simples acciones te permitirán conocer a otros compañeros. Además existen Asociaciones o agrupaciones de abogados según especialidades que te aportarán una valiosa red de contactos que tienen los mismos intereses que tú y con los que podrás tener interesantes debates muy excitantes intelectualmente ¡Join the club!

Estos primeros contactos te ayudarán a tejer una red de compañeros en los que poder apoyarte cuando necesites ayuda. Recuerda que, deontológicamente, los abogados de mayor experiencia deben asesorar a los abogados más jóvenes cuando éstos se lo pidan sin poder exigir ni recibir contraprestación a cambio; esto no quiere decir que tengamos que ser desagradecidos, sino todo lo contrario, pues en esta profesión los clientes siempre pasan, pero los compañeros permanecen. Así podrás derivar asuntos a profesionales de confianza, pudiendo decir no a temas con los que no te sientas cómodo sin perder al cliente o resolviendo sus problemas.

Así lo manifestaban desde Bbrainers, comunidad de juristas creada por la abogada Delia Rodríguez que se basa en “compartir cerebros” entre profesionales del derecho para crear alianzas y nuevos proyectos juntos.

– ¡Sé digital! Utiliza el marketing, la tecnología y las redes sociales a tu favor

Las nuevas generaciones de abogados están mucho más familiarizadas con las nuevas tecnologías que los abogados más experimentados, lo que conlleva, indudablemente, una serie de ventajas. Si eres joven te resultará más sencillo manejar bases de datos jurídicas, sistemas de gestión de despacho o herramientas tecnológicas específicas, lo que supone un ahorro de tiempo. Tal como apunta el abogado Javier Alberti, de AOL Consultores es fundamental contar con un buen programa tecnológico de gestión de tu trabajo. Pero cuidado, el uso de tecnologías debe realizarse minimizando riesgos, así lo apunta Juan Carlos Fernández, CEO de Tecnogados, mencionando la importancia de la ciberseguridad y la privacidad de la información.

Además, los despachos tradicionales están inmersos en pleno proceso de transformación digital, aprovechando el marketing para generar negocio. Internet y las redes sociales te ofrecen la posibilidad de llevar a cabo ideas innovadoras a un coste relativamente bajo que, de otra forma, no sería posible, de hecho, ya existen juristas influencers. Tal como menciona Antonio Serrano Acitores: Potencia tus habilidades digitales.

– Optimiza tus costes si comienzas como autónomo

Los inicios como profesional liberal siempre son complicados al no contar con ingresos recurrentes o clientes suficientes para cubrir costes. El principal consejo si empiezas es: intenta tener los menores costes fijos posibles, y optimízalos al máximo. ¿Es necesario alquilar un local en una zona céntrica desde el principio? Seguramente no. Mejor puedes empezar por ejemplo en un coworking, ya que la mayoría te ofrecen además otros servicios interesantes (sala de reuniones, acceso a internet y teléfono, networking), también puedes trabajar desde casa y desplazarte a la sede del cliente en ocasiones puntuales. En caso de optar por un local, empieza con muebles y material de segunda mano sin grandes lujos.

– Cultiva habilidades no solo jurídicas.

El abogado del siglo XXI es un abogado 360º, la calidad técnica se presume y no es suficiente. Es importante desarrollar habilidades sociales y de negocio para desarrollar una carrera profesional exitosa. Existen personas que tienen más facilidad para, por ejemplo, hablar en público o convencer, pero debes saber que las habilidades también se pueden cultivar y desarrollar. Algunas habilidades y competencias necesarias son: la oratoria, el liderazgo, la inteligencia emocional, la negociación, la gestión del talento o la mentalidad emprendedora. Además, es importante que tengas conocimientos sobre análisis financiero y económico, contabilidad o marketing, así como de las nuevas metodologías de innovación como Canvan, Legal Design Thinking o Legal Project Management.

Te recomendemos que busques siempre anticiparte al futuro del sector legal ¿cómo? estando al día y evaluando lo que va ocurriendo en otras industrias y países. También es importante que busques ser diferente y creativo e intentes hacer cosas distintas dentro del sector; para ello debes estar pendiente de tendencias futuras a nivel global, fuera de nuestro sector legal.

Aquí algunas cuestiones que recomienda tener en cuenta Oscar Fernández León, abogado experto en habilidades profesionales.

– La Hoja de Encargo es tu nueva mejor amiga. Importante cobrar si eres Autónomo

La hoja de encargo debe recoger los elementos esenciales de tu relación con el cliente: pretensión del cliente, honorarios, forma y medio de pago… Si te limitas a concertar verbalmente los términos del encargo, es probable que, en caso de discrepancia, te resulte complicado probar algunos aspectos; si te acostumbras a firmar una hoja de encargo con cada cliente, evitarás ese problema. También es importante, ajustar los honorarios a distintos hitos (por ejemplo, momentos procesales), dejando muy claro en la propuesta de servicios qué está incluido y qué no. Así evitarás momentos incómodos al tener que debatir cuestiones que no se han definido desde el inicio.

– Tu trabajo tiene un valor y debes cobrar por él

Es cierto que nos encontramos en un mercado legal muy competitivo, en el que las mayores ventajas se reducen al ámbito económico. Sin embargo, esta competitividad no debe llevarte a pensar que tu trabajo no vale nada o que vale menos que el de tus compañeros; debes ser el primero en valorarte y en exigir la oportuna retribución por la prestación de tus servicios.

Aplica desde el principio la regla de que no trabajas gratis, ni siquiera para familiares y amigos; no permitas la sustitución del precio por un objeto material, ya que esto te pondrá en una difícil tesitura cuando decidas empezar a cobrar al cliente las consultas y/o la tramitación de un procedimiento que podría terminar, incluso, en la pérdida del cliente.

Fija unos honorarios, pero ten en cuenta que siempre habrá compañeros que cobren menos que tú. Ante esto, ¿qué puedes hacer? Competir en la calidad de los servicios prestados; busca ser el mejor en lo que haces y, de esta manera, el cliente percibirá que tus honorarios son merecidos. Así lo menciona la abogada Beatriz Duro, cuando menciona el “cobro de honorarios” junto a otros consejos.

– Cuida las formas

El abogado se vale de la comunicación oral y escrita para expresar todo lo que atañe a los derechos e intereses de su cliente. Por ello, debes prestar especial atención a la forma y al contenido de los escritos, estructurarlos de una forma adecuada, con un lenguaje que no sea excesivamente técnico pero tampoco coloquial y, sobre todo, que sean breves. Piensa que el juez o el letrado de la Administración de Justicia tiene que leer a diario una inmensa cantidad de escritos, con lo cual es probable que un escrito breve y de calidad le resulte más ameno y produzca efectos más positivos que un escrito denso y extenso.

No solamente la comunicación verbal está presente en la labor de un abogado; también lo está la comunicación no verbal. Por eso, es necesario que cuides las formas en sala: lleva una indumentaria adecuada y que cause buena impresión, saluda al entrar en sala y despídete cuando vayas a salir, presta especial atención a tu postura en el estrado, a la forma de dirigirte al resto de personas que se encuentran en la sala (S.S.ª, el Ministerio Fiscal, el Letrado de la Administración de Justicia, los compañeros, las partes procesales, los testigos, los peritos…), al tono de voz empleado, etc.

– Ten valores. No todo vale.

No quieras ascender pisando a la gente, esa actitud no te llevará lejos. Ten humildad y busca ser excelente en todos los sentidos. Trata con respeto y afecto a todos los operadores jurídicos, ayuda a los compañeros y busca que la firma en la que estés trabajando (o la que estés creando) tenga una cultura empresarial y valores bien definidos y que se ajusten a tus estándares éticos y profesionales.

Donna Alcalá nos habla decultura empresarial y humanizar tu marca”; Mercedes de Parada menciona, entre otros, los valores de la empresa y Cristina Llop apunta la humildad como uno de los principios que debe guiar la actividad del joven abogado.

– Cuida tu bienestar psicológico y salud mental. Date un respiro

El ejercicio de la abogacía es una profesión de gran exigencia en el plano psicológico y mental. El abogado está sometido a altas dosis de estress que pueden generar -sentimientos de ansiedad si no son bien gestionados. Es importante que seas exigente contigo mismo y ambicioso, pero también debes desconectar y “tener vida” fuera del trabajo. “Work hard, play hard” Cuando estés trabajando hazlo al máximo nivel e intensidad, pero también tomate tu tiempo para amigos, hobbies, familia y el resto de las cosas que te hagan vibrar y sentirte vivo.

Además, es muy importante, cuidar tu salud mental de forma proactiva. Es muy recomendable acudir a un profesional de la psicología, formarte para adquirir inteligencia emocional o practicar deporte, meditación o yoga.

– Aprovecha las ventajas de ser un abogado joven

Por otro lado, al ser un abogado joven y no tener al principio un alto volumen de trabajo, tienes más tiempo para dedicar a cada asunto, lo que te permite analizar cada detalle y evitar que se amontonen los expedientes encima de la mesa; también cuidarás más el hecho de mantener al cliente informado de las novedades de su caso –algo que muchas veces se acaba descuidando–.

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¿Qué son las Big4? (Bigfour)

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Si estas estudiando Derecho y te encuentras a punto de acabar la carrera, ya pensando en diferentes salidas profesionales, puede que te suene el término “Big Four” o Big4 por el deseo de muchos jóvenes de trabajar en alguna de estas grandes empresas.

El término “Big Four” (Big4) se utiliza para referirse a las cuatro firmas más relevantes dentro del mundo de la auditoría y la consultoría, en función de sus ingresos y empleados. En la actualidad son las siguientes:

  • Deloitte: con unos ingresos de 46.200 millones de Dólares americanos y 260.000 empleados, Deloitte, con sede en Nueva York, se dedica a consultoría (de aplicaciones empresariales, integración de la tecnología, de estrategia y operaciones, de capital humano y de contratación externa de corto plazo), impuestos, asesoría jurídica, asesoría financiera y auditoría de cuentas y servicios de riesgo empresarial.
  • PwC: Pricewaterhouse Coopers ocupa el segundo puesto de las Big Four con 42.450 millones de Dólares americanos de ingresos y 276.000 empleados. Aunque ambas firmas se dedican a lo mismo, a diferencia de Deloitte, que cuenta con numerosas controversias a sus espaldas, PwC ha sido reconocida en numerosas ocasiones como una consultora excepcionalmente sólida y bien administrada a raíz de informes independientes. Cuando se está entrando a Madrid, su logo en una de las torres del Paseo de la Castellana es significativo.
  • EY: Ernst and Young es otra firma de servicios profesionales que incluyen auditoría, impuestos, finanzas, contabilidad, asesoría legal, servicios de cálculos y estudios actuariales, y asesoramiento en la gestión de la empresa con unos ingresos de 36.400 millones de Dólares. Como curiosidad, su nombre surge de la fusión global entre Ernst & Whinney y Arthur Young en 1989, que con anterioridad constituían dos de las empresas más grandes durante buena parte del siglo XX.
  • KPMG: la empresa surgida por la gran fusión de las empresas familiares de Klynveld, Peat, Marwick y Goerdeler en 1987 es la última de las Big Four o consultoras más relevantes del panorama internacional, también dedicada a ofrecer servicios profesionales a empresas que lo requieran.

Con todo lo que os acabamos de contar, es lógico que ahora sintáis atracción por trabajar en una de estas cuatro grandes firmas. Todas ellas están abiertas a la recepción de CV de estudiantes recién graduados en Derecho y el proceso de selección cuenta con varias fases que incluyen una entrevista telefónica, una dinámica de equipo, una entrevista personal con el departamento de RRHH y una última entrevista personal con un socio de la empresa.

Si bien es cierto que el nivel de exigencia en estas empresas es muy elevado y es habitual pasar muchas horas en la oficina, se trata de una oportunidad laboral muy importante, pues adquirir experiencia profesional y conocimientos en una de estas empresas te abre las puertas de cualquier otra.

En cuanto a la estructura orgánica, si entras a la firma recién acabado el Grado en Derecho, normalmente lo haces como Trainee, es decir, estudiante en prácticas, hasta que apruebas el examen de acceso a la abogacía. Una vez te colegias como abogado, pasas a la categoría de Junior, con su correspondiente aumento de sueldo. Las siguientes categorías serían: Asociado, Asociado Sénior, Asociado Principal, Director, Socio, Socio Director y Socio Director País. Estas categorías varían en función de la consultora, pero más o menos coinciden en sus bases.

Así, si estás acabando la carrera de Derecho, eres un estudiante comprometido y trabajador y no tienes muy clara tu vocación profesional, desde esta entrada te animamos a echar tu CV a alguna de las Big Four para experimentar una entrevista de trabajo completa, ver qué se pide en las empresas más grandes del mundo y, si con suerte consigues un puesto de trabajo en alguna de ellas, adquirir mucha experiencia profesional y conocimientos en diferentes campos.

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¿Es la Inteligencia Artificial el enemigo del Abogado?

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Artículo elaborado por Sagardoy Business & Law School.  Centro de formación jurídica y empresarial, en sus diferentes disciplinas, con foco en la gestión de personas (RRHH) y en ayudar a las compañías en el desarrollo de su estrategia.

El avance de la Inteligencia Artificial y la tecnología llevan a pensar que, en un futuro no muy lejano, se podrá automatizar una parte significativa de tareas y procesos de trabajo. Esta automatización reduce los costes de producción y libera a las personas de tareas aburridas y de poco valor.

Este avance de la inteligencia artificial no es algo que pase de soslayo por los despachos de abogados.

 

La inteligencia artificial y estas tendencias etéreas no están tan lejos como pensamos

Cualquiera que esté en un entorno profesional habrá asistido a alguna charla, conferencia o clase donde el ponente les anuncia que el futuro está a la vuelta de la esquina y que todo lo que conocemos va a cambiar. Lo cierto, es que los cambios que nos anunciaban estos ponentes hace un tiempo están llegando, de manera imparable, por la propia fuerza de la tecnología y el cambio en el orden mundial provocado por el Covid-19.

Actualmente, los despachos de abogados y las big4 tienen departamentos específicos de Due Diligence donde se revisan muchísimos documentos que pueden llegar a tener un peso vital en el cierre de una operación. No ha lugar al error ni al traspapele de un documento en este tipo de operaciones.

Hace no mucho, vimos como una de las big4 adquirió un despacho de abogados llamado Riverview Law, con base en Londres, cuya particularidad era el uso de un software basado en Inteligencia Artificial para la prestación de sus servicios legales de Due Diligence.

Así, con la compra de Riverview Law, este trabajo de revisión lo hará el software, minimizando el error y analizando un sinfín de documentos en un menor tiempo.

La operación de la compra de Riverview Law tiene mucho sentido si lo miramos desde la perspectiva del propio negocio de los despachos de abogados: se satisfacen, de una manera más eficiente, las necesidades de los clientes combinando Inteligencia Artificial y abogados con la capacidad técnica, habilidades y conocimientos para cerrar un acuerdo satisfactorio para el cliente.

 

El área de impacto de la Inteligencia Artificial en los despachos de abogados

Hay muchas teorías que dicen que los robots podrán, tarde o temprano, sustituir al ser humano en cualquier tarea en cualquier sector. Sin embargo, hay muchas tesis que afirman que la inteligencia artificial eliminará puestos de trabajo pero ayudará a redefinir los roles de muchos empleados convirtiéndose en un perfil mucho más estratégico para las compañías.

En cualquier caso, es increíble que un software como el de la empresa Riverview Law pueda revisar, en pocos minutos, grandes volúmenes de documentación. Bajo mi punto de vista, esto tiene dos impactos claros:

  • Por un lado, hay un impacto sobre las personas: Todos los abogados con los que cuentan las big4 y los despachos, cuya función principal es la revisión de documentos y procesos de Due Diligence, van a adquirir un rol más estratégico: o aportan valor en la negociación de operaciones -donde la Due Diligence, extraída por el software, va a servir de base para la negociación- o tendrán que buscarse otro trabajo.
  • Por otro lado, un impacto estratégico. El sector legal se dirige, con paso firme, hacia una concentración de despachos de abogados donde la inversión en tecnología se ha vuelto prioritaria. En este contexto, el musculo financiero de las Big4 puede comer terreno a los despachos “tradicionales” de abogados.

 

El papel de Recursos Humanos

El papel de recursos humanos será vital para realizar esta evolución de un modelo analógico a otro digital. La inteligencia artificial va a eliminar puestos de trabajo pero, también, va a simplificar tareas y procesos intrínsecos a cada puesto de trabajo que seguirán necesitando interacción humana.

La realidad es que, a día de hoy, los departamentos de recursos humanos preparados para abordar la nueva situación organizativa y formativa para asegurar el reskilling en los empleados son muy pocos.

El futuro es ya. Los departamentos de Recursos Humanos deben estar preparados para involucrar a todo el talento y recursos (empleados, trabajadores del trabajo, socios de la alianza, proveedores, IA, tecnoogía etc.) en torno al propósito de su organización y reorganizar el modelo competencial y de requerimientos para redefinir sus puestos de trabajo en estratégico alejadose de tareas repetitivas y de poco valor que podrá realizar un robot o un software.

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Coaching para Abogados

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La ICF (International Coaching Federation) define el coaching como la relación profesional continuada entre el coach –que imparte el coachingy el coachee –que recibe la sesión de coaching–, a través de la cual se profundiza en el autoconocimiento del coachee para aumentar su rendimiento y mejorar su calidad de vida, lo que se traduce en resultados extraordinarios en su vida personal y en su vida profesional.

 

¿Qué relación existe entre el coaching y el ejercicio de la abogacía?

La abogacía ha sido una profesión a menudo ligada a las ideas de hermetismo y rectitud. Sin embargo, en las últimas décadas, la abogacía ha centrado especialmente su atención en satisfacer las necesidades de unos clientes cada vez más exigentes, lo que ha aumentado considerablemente la competencia en el sector para prestar un servicio de calidad al tiempo que se potencia la cercanía con el cliente.

Esta nueva realidad ha hecho surgir en los abogados la necesidad de desarrollar nuevas competencias que les conviertan en profesionales técnicos, pero también empáticos, lo que ha contribuido a incrementar el nivel de exigencia que lleva intrínseco el ejercicio de esta profesión, no solamente desde el punto de vista individual de cada abogado, que a menudo está sometido a altos niveles de estrés, sino también desde el punto de vista de mercado, puesto que, en el sector legal, la competencia es cada vez mayor.

En este sentido, los abogados están acostumbrados a ser ellos quienes asesoran a otras personas, pero, ante esta nueva realidad, es recomendable contar con asesoramiento externo en la búsqueda y desarrollo de esas nuevas habilidades para obtener el máximo rendimiento en el desempeño de su trabajo, para aprender a conciliar la vida personal y profesional o para crear una marca personal no solamente ante los clientes, tanto actuales como potenciales, sino también ante la competencia.

En este nuevo marco del sector legal, es posible que los abogados se planteen determinadas preguntas y que deban reflexionar sobre ellas, como, por ejemplo, cómo comenzar su andadura profesional si se trata de un abogado joven, de qué manera desea ejercer la profesión, cómo recuperar la frescura y la motivación cuando se trata de un abogado que cuenta con una amplia trayectoria profesional…

Es aquí donde entra en juego el coaching jurídico, para enseñar a los abogados a conocerse a sí mismos y a gestionar de la manera más eficaz sus propias emociones, con el objetivo de alcanzar la realización profesional.

 

COMPETENCIAS

El coaching aporta competencias y habilidades muy útiles para el trabajo diario del abogado. Entre ellas, se encuentran:

 

1. La escucha activa

Saber escuchar es fundamental para la vida profesional práctica del abogado. La escucha activa no solamente afecta a la comunicación verbal, sino también a la comunicación no verbal.

La escucha activa no implica estar en silencio mientras la otra persona habla, sino la actitud de estar atento, de tal manera que el abogado sea capaz de leer y escuchar tanto las palabras efectivamente dichas, como el mensaje emitido por los gestos, la postura corporal, etc., de la persona que tiene enfrente, ya sea un cliente, un socio o un colaborador, lo que permitirá al abogado extraer información relevante para generar empatía o ganarse su confianza y, en consecuencia, tener una conversación efectiva con la otra parte.

 

2. Las preguntas poderosas

Un abogado debe saber preguntar, no solamente cuando practica interrogatorios en sala, sino también para recabar toda la información necesaria en una primera entrevista con el cliente, en una reunión de despacho o con los colaboradores.

Las preguntas más efectivas son aquellas que se formulan de manera abierta, pues deja más libertad a la otra parte para expresar todo aquello que considere importante. En este sentido, conviene comenzar las preguntas con “cómo”, “qué”, “cuál”, “para qué”, “dónde” o “cuándo”.

De igual modo, cuanto más cortas sean las preguntas, mejor, ya que facilita su comprensión por parte de la otra persona y, por lo tanto, contribuye a que la respuesta que emita esa persona contenga información valiosa para el abogado.

 

3. Dar paso al silencio

Una conversación eficaz no es aquella en la que los intervinientes en la misma hablan continuamente, sino aquella en la que, en los momentos oportunos, se da paso al silencio para reflexionar sobre alguno de los aspectos tratados en la conversación, de manera que tanto el abogado como su interlocutor (cliente, socio, colaborador…) pueden llegar a sus propias conclusiones y reparar en ideas o soluciones importantes para cada ocasión.

 

4. Conocimiento de sí mismo

El abogado ha de aprender a conocerse a sí mismo para ser capaz de gestionar sus propias emociones y reaccionar ante las emociones de la persona que tiene enfrente. El ejercicio de la abogacía lleva implícito el sentimiento de muchas y muy variadas emociones, ya que la falta de las mismas supondría perder la empatía y actuar de forma automatizada, como una máquina.

Entre estas emociones, la más habitual es el agobio, que quizás afecta más a los jóvenes abogados que a aquellos que ya tienen una larga trayectoria profesional. Sin embargo, el estado de ánimo de los clientes o el hecho de que surjan asuntos urgentes o de que muchos de los plazos terminen en fechas próximas, por ejemplo, no deben ser motivo para que el abogado se desborde. Al contrario, debe conocerse a sí mismo y trabajar en la gestión emocional para evitar que un asunto determinado o el vencimiento de los plazos no le afecten más de lo necesario, lo que incrementará su productividad y eficacia en el trabajo.

 

5. Integración y liderazgo de equipos

Esta habilidad está íntimamente relacionada con la gestión del despacho y de las relaciones con colaboradores. En este sentido, el abogado debe aprender a construir equipos cohesionados y a gestionarlos de una manera eficiente, ya que esto aportará confianza y autonomía, generando un feedback efectivo que permita analizar y valorar desde un punto de vista objetivo la forma de realizar el trabajo.

Un buen liderazgo ayuda al despacho a contar con los mejores abogados y favorece la calidad del servicio prestado a los clientes.

 

6. Feedback

La comunicación efectiva implica la utilización de un lenguaje que cause un impacto positivo en el otro; algunas técnicas que ayudan a que se produzca esta comunicación efectiva son el parafraseo, el resumen de lo que dijo la otra persona, etc.

No es otra cosa que el feedback o retroalimentación, que debe ser de calidad, ya que de ello derivan dos efectos: el primero, que el socio, el colaborador o el cliente se siente comprendido y escuchado por parte del abogado, con lo cual habrá dado un paso importante hacia el éxito de la conversación; el segundo, que el abogado se asegura de que lo que ha entendido es lo que efectivamente la otra parte quería decir.

Una comunicación eficiente en este sentido incrementará la confianza entre ambos, lo que se reflejará en los resultados obtenidos.

 

7.Inteligencia emocional

Es importante no solamente que un abogado aprenda a conocerse a sí mismo, sino también que tenga autoconciencia, entendida como la capacidad de darse cuenta de lo que ocurre en su mente, en su cuerpo, en el ámbito emocional y a su alrededor.

Tener autoconciencia es fundamental para desarrollar la inteligencia emocional, pues ésta influye directamente en la motivación y en el ambiente de trabajo de los socios o colaboradores e incluso en el ambiente creado en las reuniones con los clientes.

El abogado que se conoce a sí mismo, que tiene conciencia de lo que sucede en su mundo interior y en el mundo exterior y que es capaz de gestionar las emociones que le produce todo cuanto sucede le llevará a que entre su cuerpo, su lenguaje y sus emociones exista coherencia, lo que le mostrará ante los demás como alguien equilibrado que adopta decisiones racionales y justas.

Todo ello repercute, sin duda, en el rendimiento en su trabajo y en la consecución de objetivos.

 

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