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EMPLEO Y CARRERA PROFESIONAL

El Agente FIFA y su nueva regulación. Por Gonzalo Carandell

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Quienes estamos inmersos en el mundo jurídico, ya sea con plena dedicación legal, deambulando preguntándonos qué hacer tras acabar el grado, o estudiando y/o recuperando algún procesal resistente a las mieles de la vida ociosa, sabemos que nuestra disciplina abarca cualquier campo que en la sociedad se integre, pues por ello nos dedicamos, en mayor o menor medida a articular el desarrollo de lo que posteriormente disfrutamos. Este es el caso del presente artículo. El fútbol profesional.

Desde TODOJURISTAS vamos a hablarte sobre cómo el derecho está, cada vez más, desembarcando y profesionalizando esta industria, para ello, cogeremos como ejemplo el nuevo Reglamento FIFA sobre intermediarios o agentes deportivos, el cual saldrá a la luz en pocas semanas y que no entrará en vigor hasta el 1 de diciembre de 2022.

Y es que, como dicen los creadores de contenido multimedia, se vienen cositas, en concreto una más que posible batalla legal entre los Agentes y la propia FIFA a tenor del contenido de la nueva reglamentación. Pero, para entender esto, pongámonos en contexto.

 El Reglamento vigente, que entró en vigor el 1 de abril de 2015, suponía el cuarto texto normativo que desarrollaba esta materia. el mismo, sustituyó al Reglamento sobre los Agentes de Jugadores (Edición 2008) rompe con una estructura fija y varios denominadores comunes que sobre los anteriores reglamentos versaban, datando estos de 1996, 2001 y los ya comentados de 2008 y 2015. Esta estructura fija que imperaba desde 1996 a 2015 era:

  • Una licencia de Agente FIFA:

 Tras pagar un precio fijado que operaba de manera única y global por cualquier país, la consecución de la misma se lograba tras pasar un examen y suscribir una póliza de responsabilidad civil.

  • Potestad por parte de FIFA para conocer de las disputas de los Agentes:

Ya fuesen disputas entre sí o entre ellos y los jugadores.

  • Potestad sancionadora de la FIFA:

Mediante un sistema disciplinario a aplicar en caso de no cumplir con las normas estipuladas.

 

¿Qué hizo romper con esta metodología normativa que imperó durante casi 20 años? ¿Qué cambió para que FIFA redactara cuasi una desregulación, cómo la que ahora impera y que pretende corregir con la futura y próxima publicación al respecto?

 

Los principales son dos:

 Por un lado, un importante intrusismo en el sector, representado en mas de dos terceras partes de los agentes que operaban, concretamente un 70% de las operaciones declaradas.

 Por otro lado, un aumento cada vez mayor de las comisiones que estos percibían.

 

La postura de la FIFA en cuanto a tales comportamientos fue la de desligarse de la regulación que venía adoptando y dejar hacer. Esta postura es la que se encuentra en vigor desde 2015 hasta hoy día y destaca por:

 Permitir un libre acceso a la posición de agente, sin necesidad de conseguir una licencia FIFA, pero registrándote en la Federación nacional en la que quieras operar, lo que supone un gasto bastante mayor al precio regulado por FIFA para operar globalmente, ya que el registro en cada Federación merece un importe propio. FIFA, deja de tener potestad disciplinaria y para conocer de los asuntos entre agentes y se quita además la obligación de suscribir una póliza de Responsabilidad Civil.

Como resultado de la regulación vigente de 2015 notamos, como ejemplo más palpable, la tendencia que ya se estaba produciendo anteriormente y que, con aún más incidencia se ha ido experimentando de un tiempo a esta parte, con el incremento de las comisiones que perciben los agentes.

Pasando de percibir la temporada 16/17 comisiones por un valor de 205,6M de euros a, en apenas 3 años, cantidades en comisiones por valor de 310,7M de euros en la temporada 19/20, lo que supone un incremento del 51,1% en estos tres años.

¿Qué sacamos en conclusión de todo esto?  que fue peor el remedio que la enfermedad, posiblemente el mismo planteamiento que la propia FIFA, de ahí que se pongan manos a la obra con lo que esta por venir y que contiene lo siguiente:

  • Vuelta a la licencia única y regularización de la actividad

 Se recuperará el modelo previo para poder operar como Agente FIFA con una licencia única tras superar un examen y aportar un certificado de antecedente peales además de suscribir el seguro de responsabilidad civil. El objetivo de esto es poner el foco en la formación de los Agentes en un claro gesto por profesionalizar el sector.

  • Límite en las comisiones

 Se prevé limitar la remuneración de los agentes aplicando los siguientes límites:

  • 3% del salario bruto del jugador respecto a su duración total del contrato en aquellos casos que el mismo represente al jugador o club de origen (comprador)
  • 10% sobre el importe del traspaso, cuando el agente representa al club de destino (vendedor)

No nos cuesta dilucidar que aquí es donde reside el principal motivo de controversia por parte de los agentes ya que diversas asociaciones de Agentes ya han presentado su frontal rechazo a esta medida.

  • Representación múltiple, conflicto de intereses

 Este nuevo Reglamento estipula la prohibición de la representación múltiple, con una única excepción, que el Agente represente al mismo tiempo al jugador y al club adquirente, siempre y cuando ambas partes otorguen su consentimiento expreso al respecto. En dichas situaciones, el importe de la remuneración quedaría limitada a un 6%.

  • Clearing House

 La apuesta por la transparencia por parte de FIFA. El proyecto Clearing House que, en palabras de la organización “ busca garantizar efectivamente el pago de los montos de la Contribución solidaria y la Compensación por formación a los clubes formadores de todo el mundo, con el potencial de aumentar hasta cuatro veces la cantidad de dinero distribuida a los clubes formadores de lo que reciben actualmente. Específicamente, se asegurará de que el dinero pagado por el nuevo club se distribuya correctamente a los clubes formadores en función de un sistema de pasaporte electrónico global para jugadores y de conformidad con las reglamentaciones financieras nacionales e internacionales, incluidas las leyes contra el blanqueo de capitales aplicables y los controles para los países sancionados´´

Decir como apunte que estas medidas comentadas han tenido el respaldo del Parlamento Europeo que llegó a señalar específicamente la necesidad de regular las actividades de los Agentes, en particular, el establecimiento de una cámara de compensación, la creación de un sistema de licencias para los agentes y la fijación de límites a las comisiones de los agentes.

  • Protección de menores

Con la nueva regulación se prevé permitir que los agentes perciban remuneración con las operaciones con futbolistas menores de edad, limitando la representación a aquellos que solo le resten 6 meses para tener la edad donde por su ordenamiento jurídico nacional les permita mantener relaciones laborales. Esto requerirá de la firma y consentimiento expresos de los padres o tutores.

Por último, a modo de cierre, volver a comentar la posición frontal de asociaciones de agentes dispuestos a acudir a los tribunales en aquellas disposiciones donde entiendan que se está vulnerando el derecho a la competencia en su esfera europea.

AUTOR: Gonzalo Carandell. Estudiante del Máster en Derecho Deportivo de LaLiga Business School y graduado en Derecho por la Universidad de Córdoba.

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EMPLEO Y CARRERA PROFESIONAL

5 Consejos para pedir un aumento de sueldo si eres Abogado

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Aunque en las grandes firmas estén prefijados por necesidad los salarios con exactitud para cada categoría profesional, en los despachos que no cuenten con una super estructura es más viable que se pueda solicitar un aumento de salario. Para ello explicaremos los factores que se deben considerar antes de solicitar un aumento de sueldo y en qué momento se debería solicitar:


 

1) Saber cuánto vale tu trabajo. No nos estamos refiriendo al valor de mercado, porque no necesariamente está correlacionado con el valor que el bufete asigna al abogado por el trabajo que éste está haciendo. Hay que considerar la rentabilidad que se genera para la sociedad. ¿Cuánto está ganando o ahorrando la firma? ¿Cuál es la escala salarial del puesto que se ejerce? El empleado debe saber dónde se encuentra dentro de ese margen salarial para el cargo que desempeña en el bufete.

Si se está en el tope de la horquilla salarial hay que considerar solicitar un ascenso.

 

2) Estudiar el mercado. ¿Cuánto se paga por esa posición de abogado en la competencia dentro de tu misma ciudad? La remuneración habitual o media del mercado se puede obtener a través de estudios del diario Expansión, Cinco Días, depósitos en el Registro Mercantil, plataformas como Glassdoor o Salary.com, etc., aunque lo más aconsejable es simplemente preguntarle a un Headhunter externo la retribución habitual de dicha categoría profesional.

También hay que fijarse en el mercado laboral en el que uno se encuentra y, especialmente, la tasa de desempleo. Ejemplo: Si la tasa de desempleo es alta en esa ciudad va a ser muy difícil obtener un aumento de salario porque implica que hay muchos candidatos compitiendo para obtener el puesto del trabajador, por lo que el abogado ES sustituible.

Si la tasa de desempleo es baja significa que habrá pocos juristas compitiendo por ese puesto de trabajo, por lo que la firma deberá retener el talento para evitar que se vaya a otro bufete.

 

3) Proponer una cantidad. Hay despachos que usualmente dan un aumento de salario anual de entre el dos y el cinco por ciento. Si el bufete no hace aumentos anuales se va a tener que hacer una investigación un poco más exhaustiva sobre la cantidad propia que se debería percibir como aumento de sueldo.

El aumento de salario normalmente oscila entre un diez y quince por ciento, aunque este normalmente se consiguen a través de un ascenso, especialmente en el sector de la abogacía.

Cuando se vaya a solicitar un aumento de salario no se debe perder de vista que será una negociación, por lo que casi nunca se va a otorgar lo que estrictamente se solicita. Lo normal es que se acabe en un punto medio entre las dos propuestas, por lo que se recomienda lanzar una oferta intencionadamente por encima de la deseada para finalmente obtener la que realmente se buscaba, entre un uno o dos por ciento, como margen para la negociación.

 

4) Escoger el mejor momento. El momento correcto para solicitar un aumento de sueldo es justo después de un gran proyecto que se haya finalizado con éxito. Muchas personas piensan que para llevar a cabo un asunto de envergadura tienen que recibir primero el aumento de salario. De hecho, es habitual que se soliciten aumentos de salarios simplemente por una necesidad personal, ignorando que el aumento de salario se otorga basado en méritos y en la compensación del mercado.

Otro momento idóneo para solicitar un aumento de sueldo es cuando la empresa sea vulnerable. Por ejemplo, a causa de que haya renunciado recientemente un abogado clave dentro de la organización y la sobrecarga de trabajo pueda suponer un problema, por lo que la empresa se verá forzada a retener el talento dentro de la empresa.

 

5) Lo que NO se debe hacer. No hay que ir al mercado a conseguir una oferta de otro despacho para mostrársela al actual bufete en el que se trabaja con la esperanza de que hagan una contraoferta. Aunque pueda funcionar, va a dañar la relación con el superior.

Tampoco se debe usar la manipulación para hacer sentir culpable al responsable de los ascensos. La razón no debe estar basada en dar lástima a causa de la situación actual del abogado. Los méritos tienen que estar basados en una evaluación objetiva, por lo que hay que conocer y anotar los logros obtenidos dentro de la firma, conocer el desempeño realizado y conocer el valor de los servicios que se están prestando en el mercado de la competencia.

Si la empresa decide no otorgar el aumento de salario, es necesario preguntar qué necesitas hacer para recibir ese aumento o en qué momento podría otorgarse e intentarlo en otro momento que se den mejores condiciones para lograrlo.

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CURIOSIDADES

Cómo combatir el Burnout si eres Abogado

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¿Qué es el Burnout? Tal y como indica su nombre, el Síndrome del burnout o Síndrome de estar quemado, hace referencia al agotamiento físico, mental y/o emocional derivado de períodos intensos de estrés debido al trabajo y/o estudio, siendo todos ellos síntomas que pueden cristalizarse en depresión, ansiedad, cansancio crónico y entre otros trastornos psicológicos.

Si te estás planteando dedicarte a la Abogacía deberías tener claro los requisitos con los que deberás cumplir para poder llegar a ejercer. Primeramente, deberás cursar el Grado en Derecho, pero superando únicamente dicho Grado no será suficiente. Una vez finalizados tus estudios, deberás continuar tu formación estudiando el Máster de Acceso a la Abogacía, normalmente de dos años de duración, mediante el cual se adquieren las competencias esenciales para el ejercicio de la profesión de abogado.

A más añadir, dicho Máster cuenta con una parte teórica y otra práctica destinada a la realización de un determinado cómputo de horas en algún bufete de abogados para que puedas empezar a poner en práctica tus conocimientos. Llegados a este punto, finalmente deberás superar con éxito el Examen de Acceso a la Abogacía, convocado anualmente por el Ministerio de Justicia. ¿Y ya está, ¿verdad? Pues no, aún te quedaría el último paso que es inscribirte en el Colegio de Abogados correspondiente para poder ejercer.

Suena un poco agotador ¿verdad? Siendo sinceros, la profesión del abogado es una jornada maratoniana que requiere de disciplina y mucha constancia para poder ir superando todos los objetivos con éxito. Si esto no fuera poco, aquellos que se quieran dedicar a la profesión deben saber que en muchos casos son los clientes los que marcan el horario laboral de los abogados. El volumen de trabajo en determinados entornos laborales puede comportar jornadas laborales intensas y de mucha carga de estrés. No cabe duda que la abogacía es una

profesión que requiere de un alto nivel de exigencia y sacrifico porque no es ni mucho menos una profesión con horarios fijos e inamovibles, sino que a veces puede ser todo lo contrario.

Debido a ello, es muy frecuente que después de años de inmersión en una formación académica intensa y un inminente entorno laboral de periodos de estrés y de carga de trabajo excesiva pueda aparecer el síndrome de burnout. Además, el desgaste laboral puede ir in creciendo debidas las expectativas de un entorno competitivo que genera unos ideales de productividad desmesurados y una percepción distorsionada de nuestros logros.

¿Qué podemos hacer a título personal para poder afrontar esta sobrecarga e incluso ayudar a prevenirla?

1.- EJERCICIO FÍSICO: Aunque te suene a cliché, sí, moverte te ayudará a reducir el estrés y la ansiedad. Casi cualquier forma de ejercicio o movimiento puede ayudar a mejorar tu estado de salud físico, pero también mental. El cortisol es la hormona del estrés, sin embargo, la actividad física ayuda a aumentar la producción de endorfinas, sustancias químicas que se producen en el cerebro y que eleven nuestro estado de ánimo. Sobre todo, elige un deporte o una actividad con la que te sientas a gusto y que disfrutes, no es necesario que sea un ejercicio intenso y tedioso.

2.- ALIMENTACIÓN SANA: Una de las muchas dolencias de los abogados son las prisas para poder llegar a dar abasto con la carga extensa de trabajo, lo cual genera que muchas veces se coma con prisas, se opte por cualquier cosa sin pensar en lo que estamos comiendo, e incluso se omita alguna de las comidas diarias por falta de tiempo. Sin embargo, no debemos olvidar que comer es una necesidad inaplazable y que una dieta equilibrada es vital para poder rendir y cuidar de nosotros. No hay excusa, hay que comer y a poder ser bien. Recuerda, mens sana in corpore sano.

 

3.- EVITA LA PRODUCTIVIDAD TÓXICA: La sensación de no estar trabajando, estudiando o siendo lo suficientemente productivos se denomina como productividad tóxica. Como bien hemos destacado, la abogacía requiere de una fuerte autoexigencia y eso a largo plazo puede generar un ritmo frenético al cual nos acostumbremos. Enfócate en aquello que sí has hecho y en lo que sí has logrado, sé ambicioso, pero también realista con tus objetivos. Establecer objetivos imposibles solo hará que te frustres contigo mismo sino los llegas a cumplir. Recuerda incluir el cuidado personal en tu To-Do list. Invertir tiempo y ser buenos profesionales en el trabajo está muy bien pero también es esencial dedicar tiempo a descansar, dormir un mínimo de 8 horas diarias, tener tiempo para los nuestros. Estar ocupado no es siempre sinónimo de ser productivo.

 

4.- RODEATE DE PERSONAS “TUS PERSONAS VITAMINA”: Probablemente todos sabemos identificar a las personas tóxicas, sin embargo, en muy pocas ocasiones oímos hablar de las personas vitamina. Son aquellas personas que conoces, amigos, familiares, que tienen el don de recargarte de energías y de positividad. Son personas que te permiten ver la parte buena de la vida y con las que disfrutas siendo tu mismo.  No olvides pasar tiempo con estas personas: con las que puedes brillar, reír y que te permiten contemplar la vida con más entusiasmo.

La salud mental de los abogados y abogadas es fundamental y debemos protegerla.

¡Evita el Burnout!

 

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Autor: Soumaya Akchich El Yazidi. Abogada en constante crecimiento y mejora.

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CURIOSIDADES

Primeros pasos en una gran firma legal. Por María Vizcay

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La proactividad como factor clave del nuevo comienzo.

Después de cuatro o seis años de formación en la burbuja de la universidad, toca tomar una decisión trascendental: el camino profesional a escoger. El grado en Derecho, combinado o no con otras titulaciones, ofrece una amplia gama de salidas, aspecto indudablemente positivo, pero que desemboca en grandes quebraderos de cabeza. ¿Opositar o mundo privado? Y, dentro de esta disyuntiva, miles de opciones.

Opositar siempre se ha considerado como un acto de valentía, aspecto incuestionable, pero tomar la decisión de adentrarse en el mundo privado requiere también armarse de valor. Dejando a un lado las dificultades para encontrar empleo a las que nos enfrentamos los jóvenes actualmente, los medios de comunicación y todos los que pretenden aconsejar, tienden a desalentar a los nuevos profesionales, informándoles, como si no fuese ya conocido, sobre las mejorables condiciones laborales o las interminables jornadas de trabajo que les esperan. Sin duda, muchas veces no se equivocan, pero el mundo privado es tan diverso como los potenciales candidatos.

La única realidad: prueba y error, buscar tu sitio en el mercado laboral y, sobre todo, buscar aquello que te apasione. O, al menos, que te guste bastante. En general, no hay sueldo que pague vivir sin ilusión. Y sí, digo vivir, porque el trabajo copa la mitad de nuestra vida, e incide significativamente en la otra mitad. Eso sí, dos aspectos son claros: no todos los días pueden ser apasionantes y la pasión está ligada al sacrificio. Y, en todo caso, probando se conoce lo que uno verdaderamente quiere.

Desde mi corta experiencia como becaria y recién empleada en un gran despacho, considero la proactividad y la amabilidad –o, en otras palabras, ser buen compañero-, claves para disfrutar del trabajo.

Indudablemente, los inicios siempre son desafiantes, y la comparación con los compañeros que llevan tiempo en la empresa puede, a veces, generar nervios o sentimientos de inferioridad. O, podemos cambiar el chip y afrontarlo como una motivación de lo mucho que hay por aprender –cada uno a su nivel, pero es una constante- y de la proyección que tú también puedes tener.

Cambiar de perspectiva y afrontar cada oportunidad laboral, prácticas o beca como un reto es clave, para, primero, conocer los ámbitos que nos gustan y los que no –este último también muy importante-; y, segundo, aprender de la experiencia de los demás y, tercero, y no menos importante, aprender a comportarse en el entorno laboral, algo que raramente se enseña en las aulas. Y, ¿por qué no? Hacer buenos amigos.

 

Grandes despachos de abogados.

Como en casi todos los ámbitos de la vida, no todas las personas buscamos lo mismo, -¡y menos mal!- No obstante, la competitividad para acceder a programas de prácticas de grandes firmas de abogados, unido con algunas “malas lenguas” asociadas al sector se traducen en nervios para tomar la decisión de aplicar a un gran despacho.

Indudablemente, los grandes despachos, como cualquier otro trabajo, no están hechos para todo el mundo. Algunos recién graduados prefieren trabajar en una empresa local, a otros no les convence realizar asesoramiento de empresa y otros, simplemente, desconocen el sector. Si eres de estos últimos, te dejo a continuación algunos aspectos que me hubiera gustado saber cuando me embarqué en esta aventura, por supuesto, desde mi experiencia y la suerte que considero haber tenido:

  • A pesar de la competitividad para acceder, el compañerismo es clave y harás muy buenos amigos.
  • No, no vas a estar haciendo cafés. Si algo prima en los grandes despachos es trabajo, lo que se traduce en asumir responsabilidades pronto y tener muchas y variadas tareas por hacer.
  • Tienen grandes equipos de Recursos Humanos y de Formación.
  • La curva de aprendizaje es exponencial. No te irás ningún día a la cama sin haber aprendido algo nuevo.
  • La cadena de revisión es amplia, por lo que tu trabajo siempre se revisa por varias personas y, generalmente, dedican tiempo a darte feedback para fomentar el aprendizaje.
  • La oferta de ramas del Derecho es amplia, hay hueco para todos. Puedes escoger dentro de las ramas tradicionales (procesal, mercantil, laboral, penal…) o bien los nuevos sectores (Intelectual Property, finanzas, inmobiliario, competencia, etc.). Las prácticas son una oportunidad perfecta para probar diferentes especializaciones, e incluso, en algunos despachos ofrecen programas de rotación entre diversas áreas.
  • Ejerces el Derecho aplicado a la empresa, es decir, independientemente de la rama escogida, difícilmente se llevan casos de personas físicas.
  • Trabajas en temas de actualidad con empresas conocidas.
  • Hay mucho ambiente joven, perfecto para hacer amigos.
  • Se trabajan muchas horas, pero, por lo general, es un aspecto generalizado en el mundo de la Abogacía, con independencia del tamaño del despacho.

 

“No olvides que puedes, empezar tarde, comenzar de nuevo, estar inseguro, actuar diferente, probar y fallar, y, aun así, tener éxito”.

Maria Vizcay foto

Autor: María Vizcay Atienza, Trainee en el Departamento de Derecho Procesal de la oficina de Garrigues Madrid. Graduada en Derecho y Administración de Empresas Internacional en la Universidad Pública de Navarra y actualmente estudiando el Máster de Abogacía a distancia por la UNIR. Con experiencia como becaria en los departamentos de Mercantil y Procesal de las oficinas de Garrigues Pamplona y Madrid.

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