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CURIOSIDADES

Formación jurídica continua

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Las normas se crean, se modifican y se derogan. La jurisprudencia nace, se contradice y se desfasa. Es una acepción que caracteriza a la profesión de jurista: el conocimiento es variable, no estático. En el campo de las ciencias, por ejemplo, el conocimiento se adquiere y no se suele modificar. Véase la ecuación de la gravedad del ingles Isaac Newton. Una vez que se demuestran y se aceptan, no suelen modificarse, sino que se investiga y se descubre a partir de esta.

Por tanto, a los juristas se nos obliga a estar constantemente atentos a cambios normativos que pueden trastocar por completo nuestro quehacer rutinario. Lo que exige una formación continua jurídica para poder llevar un asunto con un alto porcentaje de éxito y satisfacer a nuestros clientes. Dos puntos clave, por tanto: el conocimiento (la formación) y la alerta constante ante los cambios legislativos y jurisprudenciales.

Para ello podemos disfrutar de las herramientas que nos brinda internet, los medios tradiciones y, en algunos casos, hasta las propias instituciones. Aquí van algunas:

En la página oficial del Centro de Documentación Judicial (CENDOJ), abajo a la derecha de su actual composición, encontramos un apartado titulado “últimas sentencias del Tribunal Supremo” de todas las Salas que componen el tribunal. Consultando este enlace podemos, no solo aprender, sino también mantenernos al día de los últimos cambios jurisprudenciales.

Lo recomendable sería elegir una o varias de estas resoluciones al día al azar o sobre temas que nos interesen, o hasta las de un magistrado ponente que sea claro y constructivo en las explicaciones (por ejemplo: Vicente Magro Servet).

Mas arriba, en la página del CENDOJ encontraremos un recuadro con las resoluciones mas consultadas, que puede resultar de interés a su vez.

Cabe también proponer la creación de una propia base de datos jurisprudencial, donde se vayan archivando las resoluciones mas importantes y formativas de los tribunales. Para ello hace falta una buena organización.

Desde la propia agencia estatal del Boletín Oficial del Estado, tras registrarnos, podemos activar las “alertas legislativas del BOE”. Nos llegarán a nuestro correo electrónico novedades legislativas diariamente sobre las materias que elijamos (Derecho Administrativo, Sistema tributario, Agricultura, Vivienda y urbanismo, etc). O, por otro lado, podemos acudir día a día al índice de publicación del BOE.

En relación con lo anterior, podemos adelantarnos al futuro y comenzar a analizar las iniciativas legislativas que están en proceso de tramitación en el Congreso de los Diputados y en el Senado.

El mundo jurídico no se olvida de que vivimos en un entorno altamente digitalizado, y su presencia en redes sociales no se queda atrás. Seguir a divulgadores jurídicos por twitter o instagram puede resultarnos útiles. Muchos de ellos suelen basar su contenido en ultimas noticias relacionadas con el mundo del Derecho, pero también suelen colgar contenido jurídico sobre determinadas materias que pueden o bien refrescar lo que ya aprendimos en el pasado o enseñarnos algo nuevo de una manera entretenida.

En la misma línea, cada día que pasa los podcasts jurídicos están cada vez mas de moda. Puedes escucharlos mientras conduces o sales a correr.

No obstante lo anterior, los métodos tradicionales no han dejado de funcionar y ser eficaces. Leer revistas jurídicas o manuales nos ayudarán en mayor medida a esa formación que necesitamos. Suele ser mas interesante acudir a estos medios cuando se pretende profundizar en una materia concreta.

Para el caso de los abogados en ejercicio, los Colegios de Abogados suelen ofrecer cursos de especialización y de formación continua para sus miembros, con descuentos o de forma gratuita para estos. Son cortos pero instructivos. Además, te puede permitir forjar buenas y útiles relaciones con otros compañeros.

Por último, se puede aprender sobre derecho de manera diferente. Nos referimos a literatura mas amena, no tan técnica, pero a través de la cual puedes seguir manteniendo ese ritmo de aprendizaje. Ideal para vacaciones activas. Podemos recomendaros: El arte de la duda del italiano Gianrico Carofiglio sobre como enfocar un interrogatorio o Criminalmente: la criminología como ciencia de Paz Velasco de la Fuente. Esta técnica nos puede servir para leer sobre ramas del saber diferentes del Derecho pero que nos ayudarán a mejorar como profesional.

También pueden resultarnos útiles películas y series con temática judicial. Aquí van algunas: Algunos hombres buenos de Rob Reiner o la reciente miniserie The Night Of entre otras.

Por tanto, existen muchas maneras de aprender fácilmente sin necesidad de estar delante de un libro, a la vez que estar informado de las ultimas novedades. Como hemos visto mantener esa formación jurídica es mucho mas fácil con las nuevas tecnologías. Se puede conseguir sin necesidad de estar sentado en una biblioteca con un libro o manual delante.

Sin embargo, no podemos huir de lo que realmente es la profesión del jurista. No se basa en memorizar o ser el mas informado, sino pensar y utilizar sabiamente esa información.

Foto fondo difuminado (1)

Miguel Díez Simón. Estudiante de doble grado Derecho y Administración y Dirección de Empresas por la Universidad de Zaragoza.

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CURIOSIDADES

¿Qué implica ser refugiado?

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Por desgracia, a diario somos testigos de noticias devastadoras. La última, sobre la crisis que está viviendo Afganistán y sus ciudadanos tras el regreso de los talibanes al poder. Como consecuencia de estas crisis políticas en países extranjeros que originan incertidumbre y peligro, los civiles huyen en grandes masas a lugares más seguros donde sus derechos no se vean amenazados. Para asegurar una mejor protección de las personas cuando abandonan sus países de origen, el Derecho internacional contempla la figura del refugiado, de la que tanto hemos oído hablar en las noticias. En la actualidad, según ACNUR, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, la cifra de refugiados ha alcanzado un nuevo récord en 2020 con 82,4 millones de personas desplazadas, aunque como consecuencia de la crisis de Afganistán, este número se verá incrementado en las próximas estadísticas. Pero ¿qué implica ser refugiado?

 

Regulación de la figura del refugiado

En el año 1951, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la Convención sobre el Estatuto del Refugiado.

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) es la agencia especializada de las Naciones Unidas encargada de velar por el correcto cumplimiento de esta Convención.

No obstante, es cierto que a nivel regional (Unión Europea, Unión Africana, Organización de Estados Americanos) y a nivel nacional, existen otros instrumentos normativos encaminados a precisar el contenido de la figura del refugiado. En España, por ejemplo, tenemos la Ley 12/2009, de 30 de octubre, reguladora del derecho de asilo y de la protección subsidiaria.

 

Definición de refugiado

Según la Convención de 1951, “refugiado” es toda persona que debido a fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas, se encuentre fuera del país de su nacionalidad y no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera acogerse a la protección de tal país; o que, careciendo de nacionalidad y hallándose, a consecuencia de tales acontecimientos, fuera del país donde antes tuviera su residencia habitual, no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera regresar a él. En otras palabras, serán refugiados quienes huyan de su país por miedo a ser perseguidos.

Respecto de los refugiados, los Estados que los acogen tienen la obligación de concederles el trato más favorable posible y en ningún caso menos favorable que el concedido generalmente a los extranjeros en iguales circunstancias.

Por tanto, y al contrario de lo que predican algunas creencias populares, el hecho de ser refugiado no garantiza un hogar ni un trabajo, sino las mismas oportunidades de acceso a los mismos que para el resto de personas.

 

Figuras afines

Debemos diferenciar la condición de refugiado de otras similares, como:

  • Asilo territorial: protección que un Estado presta en su territorio al acoger en el mismo a determinadas personas que llegan a él perseguidas por diversos motivos y cuya vida o libertad se encuentran en peligro en el Estado de procedencia. En este sentido, la figura del refugiado sería una clase de asilo territorial.
  • Asilo diplomático: protección que un Estado presta en su territorio al acoger en el mismo a determinadas personas que llegan a él perseguidas por motivos (únicamente) políticos o ideológicos y que al solicitarlo se dé una situación de urgencia. Este es el caso, por ejemplo, de Julian Assange.
  • Protección subsidiaria (figura del Derecho de la UE): un nacional de un tercer país o una persona sin nacionalidad que no reúne los requisitos para ser refugiado, pero respecto del cual se den motivos fundados para creer que, si regresase a su país de origen o, en el caso de un apátrida, al país de su anterior residencia habitual, se enfrentaría a un riesgo real de sufrir daños graves, y que no puede o, a causa de dicho riesgo, no quiere acogerse a la protección de tal país (por ejemplo, países donde aún siguen vigentes la pena de muerte, la ablación genital femenina, la tortura…).

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Vuelta a las aulas de Derecho ¿vuelta a la normalidad?

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El pasado curso académico, sin vacunas y con la COVID-19 expandiéndose sin límites, se caracterizó por sus innumerables complicaciones técnicas. Las universidades que optaron por la docencia online para proteger a su alumnado se toparon con problemas técnicos relacionados con la sobrecarga de las aplicaciones virtuales de videoconferencia y de evaluación, con fallos de conexión en los momentos más inoportunos, con la necesidad de adaptación rápida de profesorado poco acostumbrado a las nuevas tecnologías… Por su parte, las universidades que optaron por la presencialidad o la semipresencialidad se las tuvieron que ver con las dificultades de respetar las distancias de seguridad y la escasez de espacios físicos en la Facultad, con la posibilidad de que algún alumno, alumna o profesor se contagiase y todo el grupo tuviese que hacer cuarentena, con dar y recibir clases con la mascarilla puesta… No ha sido un curso fácil para nadie.

A punto de comenzar el nuevo curso académico 2021-2022, y con el 70% de población vacunada en España, es el momento de plantearse qué va a pasar en los próximos meses, dado que, a pesar de las altas tasas de vacunación, la incidencia acumulada a 14 días sigue en niveles muy elevados, considerados de riesgo muy alto.

En Andalucía, el Consejero de Transformación Económica, Industria, Conocimiento y Universidades, Rogelio Velasco, ha asegurado que las clases en las universidades andaluzas serán presenciales. En el mismo sentido se han pronunciado las comunidades autónomas de Galicia y País Vasco.

No obstante, otras comunidades autónomas tienen aún dudas. Tras la publicación de las recomendaciones de cara al inicio de curso 2021/2022 el pasado 16 de julio, muchas universidades han declarado que no poseen el espacio físico suficiente para garantizar entre 1 y 1,5 metros de distancia entre los alumnos en el aula, por lo que tendrán que optar por repartir a los alumnos en diferentes aulas o dar a parte del grupo la clase en remoto. Otras Universidades se han decantado por el sistema de elección individual (el estudiante solicita acudir presencialmente al aula hasta completarse el aforo). Por último, las universidades más pudientes ofrecen un 100% de presencialidad con la posibilidad de que los estudiantes se realicen pruebas de detección del COVID-19 gratuitas.

De nuevo, nos encontramos con un curso académico caracterizado por sus altas dosis de improvisación y por la disparidad de protocolos adoptados por las comunidades autónomas, dado que las recomendaciones nacionales únicamente son eso: recomendaciones.

Lo que sí parece cierto es que, a pesar de la llegada de las vacunas y de las altas tasas de inmunización, el próximo curso académico no nos vamos a librar de las mascarillas y de las distancias de seguridad (al contrario de lo que está ocurriendo en otros países de Europa como Francia o Reino Unido, en los que paulatinamente se están eliminando medidas como la relativa a la distancia de seguridad).

Poder acudir a las aulas y socializar con los compañeros es algo que las nuevas tecnologías, por mucho que avancen, no pueden garantizar. Además, tiene repercusiones muy positivas en la salud mental y el nivel de desempeño de los estudiantes. En el caso concreto de los estudiantes de Derecho o de Másteres especializados en alguna rama del Derecho, socializar no sirve únicamente para hacer amigos, sino también para empezar a tejer una red de contactos profesionales, tanto con compañeros como con profesores, por lo que la presencialidad en el aula es imperativa.

Con todo, esperamos que la incidencia remita, que España consiga relajar las medidas, y que los protocolos de medidas para la vuelta a las aulas sean diseñados de manera flexible para poder permitir una presencialidad plena si se dan las condiciones.

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El plagio de trabajos en estudiantes de Derecho

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Muchos estudiantes de Derecho están comenzando su último curso académico antes de terminar sus estudios y lo hacen con cierto temor, pues llega el momento de enfrentarse al temido Trabajo de Fin de Grado. Una de las razones de su preocupación tiene que ver con las constantes amenazas por parte del profesorado de que si plagian el contenido recaerá sobre ellos una sanción académica. Siendo los alumnos y alumnas de Derecho los que más saben de leyes y normas… ¿por qué esta cuestión les preocupa tanto? La respuesta es sencilla: muchas veces no queda del todo claro qué se entiende por plagio y, por tanto, no tienen certeza de lo que pueden y no pueden hacer al redactar su TFG. ¡En esta entrada te lo contamos!

 

¿Qué es el plagio?

Plagiar quiere decir copiar literalmente una idea o información sin mencionar al autor del que proviene la idea o la fuente de donde se ha sacado la información, dando a entender que dicha idea o información son propias. De manera sencilla, equivale a “robar” información.

En el ámbito académico, los reglamentos de ordenación académica de todas las universidades consideran el plagio en los trabajos universitarios (ya sea el TFG o cualquier otro) como una falta grave que puede dar origen a la apertura de un expediente académico que puede marcar de por vida al estudiante en cuestión.

 

¿Cómo se detecta el plagio?

En la actualidad existen numerosas herramientas de hardware y software a disposición de las instituciones académicas, previa suscripción o abono de la licencia, para que su profesorado pueda utilizarlas libremente para detectar el ciberplagio académico en los trabajos universitarios que encomiendan a sus alumnos, incluidos los TFG.

Aunque existen muchas otras aplicaciones, Turnitin es, quizá, la más famosa de España y se trata de una herramienta virtual que las universidades han incorporado en sus plataformas de Moodle. La metodología es sencilla: el profesor o profesora habilita una tarea de turnitin en Moodle en la que el estudiante puede subir su trabajo y en unos minutos obtiene el resultado de plagio, donde se indica el % de copia y los lugares de donde se ha copiado la información.

El problema de Turnitin es que se trata de una herramienta automática que no discrimina de manera racional, por lo que, si tu trabajo incluye un artículo de una ley, que, evidentemente, no se puede modificar ni cambiar la terminología, también aparecerá reflejado como copia sin que ello signifique que el estudiante está plagiando información.

Muchas universidades utilizan ese % de turnitin como límite del plagio admitido (por ejemplo: no se aceptan TFG para su defensa que, tras comprobar el plagio, éste sea superior al 20% del contenido de dicho TFG).

 

¿Cómo evito el plagio?

Si se plagia cuando no se refleja de dónde se está sacando la información… Evitar el plagio es tan sencillo como dejar constancia de dónde se está sacando esa información, lo que se denomina “citar” la fuente.

Dependiendo de la universidad donde se estudie y se realice el TFG, el sistema de citación es uno u otro (APA, MLA, Chicago…). Estos sistemas de citas son guías prácticas que te indican cómo se debe citar la información extraída de manuales, de capítulos de libro, de revistas científicas, de páginas web… En el momento en el que utilizas una idea de un autor en tu trabajo, ya sea de forma literal (y en tal caso deberás ponerlo entre comillas) o parafraseando la información (y entonces no hacen falta comillas), al final de la idea que deseas transmitir debes indicar el autor y el lugar de donde has extraído la idea siguiendo el sistema de citas que te pide tu universidad.

Si sigues al pie de la letra las indicaciones de tu profesor o profesora y citas todas las ideas que no son tuyas, no tendrás problema al realizar y defender tu TFG y podrás olvidarte de tu preocupación por el plagio y las posibles sanciones académicas. Recuerda: plagiar es robar información y todos los autores merecen crédito por sus ideas y su trabajo.

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