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Proceso de selección 3.0: ¿Estamos preparados en el sector legal?

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Artículo elaborado por Emiliano Cánovas HR Business Partner y consultor especializado en HR analytics y tecnología aplicada a los Recursos Humanos. Puede contactar con el autor para cualquier cuestión relacionada.

En esta ocasión nos centraremos en cómo HR Analytics puede influir de forma directa en la transformación de los procesos de selección en el ámbito jurídico y cómo podemos prepararnos para la auténtica revolución digital.

Siendo cierto que la era del dato, el algoritmo y la inteligencia artificial (“IA”) hace tiempo que llegó al ámbito empresarial, es muy importante tener presente que el análisis y el tratamiento de estos tres elementos es lo que está cambiando el mundo profesional tal y como lo conocíamos.

Una de las áreas donde el impacto está siendo especialmente relevante es en la de la gestión del capital humano (popularmente conocida como Recursos Humanos).

El leitmotiv de la analítica en el ámbito que nos ocupa no es otro que la toma de decisiones informada. Es decir, que a través de los datos obtenidos (ya sea de forma interna o externa) se puedan extraer conclusiones que sirvan para tomar decisiones basadas en datos empíricos y no exclusivamente en la intuición que aporta la experiencia personal.

En este sentido conviene resaltar que, dentro de las áreas de mayor flujo de trabajo y relevancia en el ámbito de los Recursos Humanos, está la de selección y desarrollo del talento. Esta es la razón por la cual la digitalización de esta área a través de herramientas para filtrar y analizar datos (en el mercado anglosajón son conocidas como Applicant Tracking Systems) está resultando determinante para su transformación.

La realidad del candidato en números

Para empezar a contextualizar lo anteriormente expuesto, echemos un vistazo al  número de solicitudes de empleo recibidas para un puesto de trabajo durante el mes de septiembre en un área jurídica de un importante despacho de abogados: 464 solicitudes de empleo. Y para dos de las big four el número ha sido respectivamente 230 y 100 solicitudes. Por último conozcamos las recibidas por el departamento jurídico de una de las grandes multinacionales españolas: 751 solicitudes. (Datos obtenidos de infojobs.net y de LinkedIn empleo)

Es decir, el porcentaje de vacantes disponibles por solicitudes recibidas, en el mejor de los casos será del 1% y en el resto de ellos del 0,4%, 0,2% y 0,1%.

Además de estos factores (i.e. volumen y vacantes) debemos tener en cuenta otros, como, por ejemplo, el personal especializado en la selección de los perfiles que más se ajusten al puesto de trabajo (i.e. factor humano) y la cultura de la compañía (i.e. factor cultural).

En relación con el factor humano durante el proceso de selección, uno de los indicadores más importantes que debemos de tener en cuenta es el tiempo que un reclutador experimentado invierte en leer un CV completo (i.e. 6 segundos).

Así, para conocer la realidad de un candidato en números, siguiendo uno de los ejemplos reales que hemos visto sobre el total de solicitudes recibidas en el mes de septiembre por una de las big four (e.g. 100 solicitudes) un reclutador experimentado invertiría únicamente en leer los CV diez minutos, suponiendo claro está, que leyese los 100 CV de forma continuada, sin ningún tipo de distracción. Lo que supone que invertirá un 1% del total del tiempo de esta tarea, en nuestro CV concreto.

Estos datos ya de por sí resaltan la necesidad de dedicar tiempo y atención a la elaboración de nuestro CV.

Ahora bien, si partiendo de este mismo ejemplo, tuviésemos en cuenta las herramientas para filtrar y analizar datos que hemos comentado previamente, entraría en juego el factor tecnológico en complementación al factor humano. El tiempo invertido en este proceso se vería reducido drásticamente.

Pensemos en cuánto tarda, según nuestra experiencia, el motor de búsqueda de Google en devolvernos un resultado de búsqueda y ahora apliquémoslo a un proceso de filtro y análisis de nuestro CV. Resulta evidente que la necesidad de dedicar tiempo a la elaboración de nuestro CV se convierte en un imperativo.

¿Os suena a ciencia ficción el ejemplo anterior?

Pues es tan real, que se puede ver hasta el código de programación empleado.

Estos avances, resultan cada vez más determinantes en el proceso conocido como screening. Es decir, el procesamiento y análisis de grandes cantidades de CV de manera simultánea y automatizada. Es por ello por lo que resulta especialmente importante entender qué es lo que un software de análisis de candidatos identifica como relevante, para poder adaptar nuestros CV a estas nuevas necesidades (aunque esta cuestión bien merece un artículo aparte).

Toolkit para candidatos 3.0

Teniendo en cuenta lo anteriormente expuesto, considero importante el trabajo previo que todo candidato ha de hacer antes de aplicar a cualquier puesto y empresa. Parte de éste se ha de basar en ver la idoneidad de nuestro perfil personal y profesional tanto al puesto, como a la empresa a los que estamos optando y para ello ya existen herramientas como Indeed o TalentBin, que nos ayudan a encontrar la empresa o el puesto que más se adecúa a nuestro perfil, e incluso nos pueden elaborar un plan de carrera (e.g. con Indeed puedes elegir un puesto de trabajo al que aspiras en un futuro, por ejemplo Director del área de fiscalidad de una multinacional y la herramienta te traza el camino profesional que debes de seguir para alcanzarlo).

Apasionante, ¿no os parece?

Del mismo modo que es importante conocer y exponer de forma coherente nuestra experiencia profesional y nuestra formación académica, también lo es tener muy claras nuestras cualidades personales, así como nuestros valores.

De nuevo, los avances tecnológicos entran en acción, en esta ocasión de la mano de IBM, con una herramienta que han desarrollado sobre los cimientos de la IA, Watson Personality Insights.

Esta herramienta es capaz de analizar de forma automatizada (y casi inmediata) los rasgos personales, las necesidades y los valores de una persona, basándose en un texto redactado por ésta (mínimo se han de incluir 1.800 caracteres). Si tenéis algo de tiempo, os invito a probarla, veréis que el nivel de precisión del resultado obtenido es espectacular.

Además, considero imprescindible tener nociones en este campo, ya que empresas como Google o Facebook están desarrollando tecnología predictiva sobre la personalidad basada en los likes que damos o en las publicaciones que compartimos, lo cual nos puede dar indicios de cómo potenciar nuestra marca personal para mejorar nuestra empleabilidad en motores de búsqueda de empleos.

Todas estas cuestiones que estamos viendo sobre un proceso de selección en el contexto de la transformación digital, sirven para hacernos una idea de cómo nos tenemos que adaptar como candidatos para aumentar nuestras opciones de empleabilidad.

En este sentido, la proactividad es un elemento clave para lograr nuestro objetivo. Y esta no se limita únicamente al hecho de buscar ofertas en los distintos canales de empleo (puedes ver aquí una entrada sobre repositorios o canales de búsqueda de ofertas de empleo jurídico) sino de llevar un seguimiento activo sobre las mismas, es decir, identificar los canales de reclutamiento que más se utilizan en el sector en el que queremos desarrollar nuestra carrera profesional (i.e. legal), así como aquellos que nos resultan más “rentables” a efectos de nuestras candidaturas.

Esta rentabilidad la podemos medir con indicadores de cantidad (e.g. en qué portal se inscriben más candidatos y las posibilidades pueden ser menores), con indicadores de tiempo (e.g. cuál es el promedio en el que recibo una actualización sobre el estado de mi candidatura o el tiempo medio en el que se cierra un proceso) o incluso con indicadores volumen (e.g. en qué canal se publican más ofertas que me puedan interesar).

Como veis, el momento en el que vamos a desarrollarnos profesionalmente es todo un reto y el ritmo al que vamos a tener que adaptarnos será frenético, por lo que estar actualizados y tener un mindset totalmente abierto al cambio, serán factores clave en el desarrollo profesional deseado.

Si necesita asesoramiento o consejos sobre tecnología aplicada a los Recursos Humanos no dude en ponerse en contacto con el autor Emiliano Cánovas 

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Cómo superar una Entrevista por Videoconferencia

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Marta del Coto Iterlegis pequena

Marta del Coto es Legal Headhunter. Consultora Senior en Iterlegis y responsable de la oficina de Barcelona.

¡Cuánto ha cambiado todo en las últimas semanas!

Expresiones como “distancia social”, “desescalada” o “aplanamiento de la curva”, que repetimos como un mantra, se han convertido en parte de nuestro léxico diario. Por intrusivas que sean las medidas actuales impuestas por el Estado de Alarma a resultas del Covid-19, no deberían impedir que continúe la búsqueda de nuevos retos y oportunidades profesionales. ¡Ni hablar! Quizás esta crisis se convierta incluso en una suerte de revelación para que finalmente materialices el cambio que siempre habías soñado.

No es relevante si estás en Madrid, en Barcelona, en Dubai, en Nueva York o en cualquier otra parte del mundo; tampoco si estás en el salón de tu casa o en tu oficina.

Pero ¿qué pasa si ya te han convocado a una entrevista por Meet/Zoom/Webex/Skype o cualquier otra plataforma similar en estas fechas? Sabemos que debatir sobre tu trayectoria, responder a preguntas sobre tus capacidades, habilidades y ambiciones, y desplegar todo tu magnetismo a través de una pantalla en el salón de su propia casa, será una experiencia distinta. Lo que no cambia es que, aún en estas circunstancias, la preparación sigue siendo clave. Hemos reunido algunas pautas para que puedas sacar el máximo partido a esta particular situación.

 

TEST-TEST-TEST

Nunca te saltes este paso. La primera impresión lo es todo (o una gran parte), así que si quieres generar un impacto positivo en tu interlocutor, para empezar asegúrate de estar familiarizado con la tecnología que se utilizará durante la entrevista. Solicita de antemano todos los detalles sobre el formato de la reunión. Evitarás retrasos o errores incómodos que tienen difícil explicación en la era “techie” que nos ha tocado vivir.

Asegúrate de probar la forma en que aparecerás frente a la cámara. ¿Está tu pantalla y la cámara en el ángulo correcto? Debes asegurarte de que tu interlocutor pueda ver claramente todo tu rostro. Siempre que sea posible, coloca la cámara a la altura de tus ojos, lo suficientemente cerca de ti como para que tu cara y parte superior del torso llenen la parte central de la pantalla. Otro elemento crucial en tu apariencia ante la cámara es la luz: un enfoque a contraluz o una luz demasiado tenue puede dificultar que tu interlocutor te vea con claridad.

 

ESPACIO

En tiempos de confinamiento, las opciones con respecto a los espacios en los que realizar entrevistas/encuentros “virtuales” son probablemente limitadas. Sin embargo, no subestimes la importancia de elegir el lugar correcto y haz algunos cambios en la habitación si es necesario. Asegúrate de estar en un lugar lo más tranquilo y neutro posible. Elimina del fondo aquellos objetos que inviten a la distracción del entrevistador (como carteles, imágenes, arte, libros) y evita la eventualidad de que haya tránsito de personas detrás de ti. Debes minimizar al máximo el riesgo de interrupciones, distracciones, ruidos o cualquier elemento distorsionador del buen curso de la entrevista. Debes informar a las personas con las que compartes el espacio de la importancia de tu cita, indicándoles que no debes ser molestado. ¡Cierra la puerta si necesario!

 

DRESS CODE

Una entrevista “virtual” persigue el mismo objetivo que una entrevista personal, así que asegúrate de usar un atuendo adecuado para la ocasión. Una pauta generalmente acertada para una entrevista de trabajo es usar la indumentaria que requiere la posición a la que te postulas. No cometas el error de suponer que, debido a las especiales circunstancias, tu interlocutor tolerará más fácilmente la vestimenta casual o desenfadada. Vestirse adecuadamente para la entrevista denota respeto por la persona que está al otro lado de la pantalla.

 

LENGUAJE CORPORAL

El lenguaje corporal es tan importante durante una videollamada como lo es en las entrevistas cara a cara. Asegúrate de que tu lenguaje corporal exprese que estás comprometido e interesado por la posición. Mira a tu entrevistador a los ojos mientras habláis; es una muestra de interés y respeto, y atraerá -sin duda- su atención. Siéntate erguido y mira directamente a la cámara, evitando focalizarte en tu propia imagen en la pantalla. Lo que comentaré a continuación, no es distinto de lo que recomendaría para una entrevista presencial: mantén una posición franca y abierta, evita movimientos excesivos, como gestos exagerados con las manos o la cabeza. Esto puede provocar que tu imagen aparezca borrosa y que impida a tu interlocutor percibir tus expresiones faciales con la claridad deseable.

En fin, nada nuevo bajo el sol. Como tantas otras veces, todo lo anterior está teñido de mero sentido común, aunque espero que invite a la reflexión y a su puesta en práctica. Recupero la famosa cita de Giuseppe Tomasi di Lampedusa en su única y célebre novela, Il Gattopardo, que ilustra con su paradoja el contenido de estas líneas y del momentum: “Se vogliamo che tutto rimanga come è, bisogna che tutto cambi”. ¡No necesita traducción!

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Cómo realizar el TFG/TFM si eres estudiante de Derecho

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Una de las asignaturas más importantes del Plan de Estudios de toda carrera universitaria y Máster es el Trabajo de Fin de Grado o el Trabajo de Fin de Máster, respectivamente.En la mayoría de los casos, son los primeros trabajos de investigación a los que se enfrenta un estudiante, por lo que es bastante común que nos sintamos perdidos en cuanto al tema a elegir, a la forma de estructurar el contenido, al estilo de citas que tenemos que utilizar…

Aunque a todo estudiante se le asigna un tutor que puede orientarle, a continuación, os contamos algunos consejos para que enfrentarte al TFG o al TFM no suponga un reto más complicado que el hecho de enfrentarte a cualquier otro examen o asignatura y puedas sentirte seguro durante todo el proceso de elaboración del trabajo; al fin y al cabo, probablemente sea tu primera o una de tus primeras creaciones intelectuales.

 

Elección del tema

No es una cuestión baladí, ya que no se trata simplemente de decir, por ejemplo, “quiero hacer el trabajo sobre el proceso penal”, sino de especificar aún más cuál será el tema principal del trabajo.

Cuanto más general sea el tema, más costoso resultará abarcar con profundidad, con sentido crítico y con una perspectiva práctica todos los contenidos que tenemos en mente.

Afortunadamente, el Derecho da mucho de sí, está presente en todas las actividades de la vida cotidiana y en todos los sectores comerciales y profesionales, por lo que ofrece la posibilidad de crear un trabajo realmente original y novedoso.

¿Cómo elijo el tema? Es posible que, al principio, tengas innumerables dudas sobre la materia sobre la que investigar y escribir. Por eso, y antes de rellenar la documentación que requiera la Universidad o el centro formativo en cuanto a la elección de temas y tutores, es aconsejable reflexionar sobre qué rama del Derecho nos resulta más atractiva, y dentro de ésta, qué es lo que más nos llama la atención o lo que más nos gusta, teniendo en cuenta que tendrás que realizar una importante tarea de búsqueda e investigación.

Una vez hayas escogido rama jurídica y área concreta de la misma, algunas de las técnicas que puedes utilizar son:

  • Brainstorming, es decir, la lluvia de ideas. Anota todas las temáticas que se te ocurran, ya que algunas quizás las descartes desde el mismo momento en que las piensas, pero pueden llevarte a otra idea que finalmente te guste.
  • Consulta otros estudios, proyectos o relaciones bibliográficas sobre la materia. Quizás, el título de alguno de estos trabajos o algún apartado de su índice pueda llevarte a tu “idea estrella”.

 

Marca tus objetivos

La elección del tema probablemente haga surgir varias preguntas que quieras responder a lo largo de tu trabajo e incluso puede ayudarte a reparar en aspectos prácticos que merece la pena destacar, ya sea para otorgarles reconocimiento o incluso para realizar críticas y aportar nuevas soluciones.

Por eso, es fundamental que determines qué objetivos persigues con tu trabajo, a dónde quieres llegar, qué impresión quieres causar en el lector (tutor, tribunal evaluador, público en general…), qué reacción quieres provocar en ellos, etc.

Por ejemplo, tu intención puede ser dar a conocer la respuesta que darías tú ante un problema práctico que afecta a la vida profesional de uno o varios operadores jurídicos; otra posibilidad es que quieras hacer reflexionar al lector sobre aspectos concretos del tema que planteas.

CONSEJO:  Es muy importante analizar qué cuestiones dentro de la especialidad están de más actualidad o nos pueden aportar empleabilidad en el futuro. Si tu idea es trabajar en el área de nuevas tecnologías de una firma, será más interesante investigar sobre una cuestión novedosa sobre la que no haya mucho escrito. Por ejemplo, es mejor que elijas que tu TFM sea sobre “Blockchain y protección de datos” que sobre “Derecho Civil Aragonés”.

Con ello, quizás comiences una línea de investigación que, con el tiempo, te lleve a escribir artículos o libros sobre el tema, realizar colaboraciones con expertos y profesionales dedicados a la materia o incluso continuar con un doctorado.

 

Organización y planificación

Una vez tienes claro cuáles son tus objetivos, es imprescindible que elabores una planificación del proceso de elaboración del trabajo y que organices las tareas según la importancia de estas, del tiempo que debas emplear en ellas, etc.

Para ello, puede ser muy positivo acordar con el tutor un calendario de entregas. Por ejemplo, puedes concretar una cita con tu tutor para comentar los apartados que te gustaría que tuviera tu trabajo y, a partir de ahí, marcar las fechas de entrega de cada uno de los apartados o directamente fijar un día para enviar el trabajo completo.

Ten en cuenta que si acordáis esta última opción (enviar directamente el trabajo completo), debes ser especialmente constante, ya que corres el riesgo de que, ante el periodo de tiempo que tienes por delante, aplaces las tareas y acabes procrastinando, es decir, dejándolo todo para el último día, algo que, desde luego, no traerá buenos resultados.

 

Busca bibliografía

El TFG o TFM es, como decíamos, un trabajo de investigación. Esto inevitablemente requiere buscar recursos de información fiables y actualizados; no tienen por qué ser exclusivamente recursos de lectura y en papel, sino que puedes utilizar libros y artículos digitales; vídeos y documentales interesantes sobre el tema elegido; jornadas, seminarios y ponencias a los que asistas; entrevistas con profesionales y expertos en la materia; jurisprudencia tanto nacional como comunitaria e internacional (para lo cual, es altamente recomendable utilizar y familiarizarse con las bases de datos); etc.

Para comenzar, el tutor puede recomendarte algunas referencias bibliográficas que te den el impulso que todo estudiante necesita en estas circunstancias y, a partir de ahí, extraer ideas, comenzar a escribir, consultar otras publicaciones de los mismos autores…

Es muy importante que las ideas que plasmes en el trabajo puedan estar correctamente citadas y que no acudas única y exclusivamente a los autores o documentos que comparten tu punto de vista; de hecho, es probable que tu valoración mejore si incluyes opiniones de todos los gustos, apoyando aquellas con las que estás de acuerdo y rebatiéndolas en caso contrario, pero siempre utilizando argumentos que apoyen tu criterio.

 

Da prioridad a la práctica sobre la teoría

Una de las críticas más habituales de los estudiantes de Grado y de Máster es el enorme calado teórico inherente a las asignaturas de cada curso, pues es mucho más interesante para el alumno y más provechoso para su futuro profesional conocer los aspectos prácticos, aunque siempre deban impartirse ciertas nociones teóricas.

El TFG o el TFM son la oportunidad perfecta para investigar sobre la parte práctica; de hecho, es probable que te ayude a comprender mucho mejor la teoría que ya has estudiado.

Existen muchas opciones para que tu trabajo se convierta en un proyecto práctico: puedes utilizar una base más teórica y aplicar casos reales que permitan conocer de qué manera se aplica esa teoría a la práctica; puedes analizar jurisprudencia, que no es otra cosa que casos que nos podemos encontrar en la vida real; puedes directamente investigar y estudiar sobre temas prácticos (por ejemplo, el uso de drones para utilizar pruebas, la labor de los detectives en procedimientos de familia y laboral…).

Para conseguir este carácter práctico, puedes entrevistarte con expertos en la materia, acudir como espectador a los juicios que se celebran a diario en los Juzgados, asistir a ponencias sobre el tema de tu trabajo que tengan como objetivo tratar aspectos prácticos…

 

Aporta valor

No te limites a plasmar en tu trabajo las ideas de otros autores y el contenido ya publicado anteriormente; aporta propuestas, ideas novedosas, opiniones personales, amplía lo que ya se ha dicho y escrito sobre la materia, relaciona el tema de tu trabajo con otras ramas del Derecho con las que se encuentre vinculado…

Incluso, puedes elaborar tus propios cuestionarios o entrevistas y difundirlos entre tus contactos y redes sociales, de tal manera que te permitan introducir, a partir de una muestra amplia, un análisis práctico y real de la materia y que resultarán, en todo caso, novedosos y originales, pues son de tu propia creación.

Un trabajo que se limita a contar lo ya existente resultará aburrido al tribunal y cualquier lector que se precie y que tenga ciertos conocimientos en la materia. Sin embargo, el trabajo puede resultar mucho más atractivo y, por tanto, ayudarte a conseguir una mejor calificación, si añades valor, si a lo largo de las páginas se puede percibir tu marca personal.

 

Ten en cuenta la actualidad

Puede que sobre el tema que has escogido se haya escrito y hablado en infinidad de ocasiones y desde hace décadas. Incorpora el tratamiento que esta misma materia recibe en la actualidad, analiza su evolución, rescata ideas positivas que desaparecieron o critica aspectos que a día de hoy se aplican y que, sin embargo, te parecen contraproducentes.

 

Respeto

Parece una cuestión lógica y que ni siquiera debería mencionarse, pero es muy importante que, a lo largo de tu trabajo, muestres respeto hacia tu tutor, hacia el tribunal evaluador, hacia los potenciales lectores de tu trabajo, hacia los autores citados a lo largo del mismo y hacia el tema escogido.

El hecho de incorporar críticas, de aportar tu visión personal y de querer ser novedosos y original no puede traducirse nunca en faltas de respeto, en expresiones malsonantes u ofensivas o en reflexiones desde un prisma de superioridad que puedan afectar negativamente a los destinatarios del trabajo.

Cuida tu lenguaje. Se puede decir lo mismo, de una manera mucho más cuidada y respetuosa.

 

¡Cuidado con el plagio!

Esta es una de las cuestiones que más preocupa a los estudiantes.

Es cierto que muchos trabajos consisten en un copia-pega de información de diferentes fuentes, algo que lógicamente terminará siendo sancionado. Sin embargo, puede ocurrir que, en algún momento, nos hayamos olvidado de citar correctamente o de realizar las reseñas correspondientes. Por eso, es aconsejable seguir las instrucciones que nos facilitan antes de comenzar el trabajo para aplicar correctamente las reglas recomendadas o exigidas a la hora de citar, revisar varias veces el trabajo y comprobar la bibliografía utilizada.

Aun así, es probable los programas que se utilizan para determinar el nivel de plagio detecten expresiones o frases que aparecen en otras publicaciones. Que no cunda el pánico; siempre se establece un porcentaje a partir del cual se considera que el trabajo ha sido copiado de otro u otros, por lo que si no superamos dicho porcentaje, podemos estar tranquilos. La parte negativa es que tú no conocerás ese nivel de plagio antes de entregar el trabajo.

 

No te olvides de la defensa

A día de hoy, prácticamente en la totalidad de Universidades y de centros de formación postuniversitaria se prevé la defensa oral del TFG y del TFM, bien en todos los casos o a partir de una determinada calificación; en este último caso, la defensa oral puede ser voluntaria u obligatoria.

Durante la elaboración del trabajo, ten en cuenta que, quizás, debas realizar una defensa oral del mismo, por lo que no utilices demasiados tecnicismos ni expresiones que puedan complicarte la exposición.

Trata de mostrar con claridad las ideas clave y de elaborar argumentos que te permitan explicar todos los aspectos importantes de tu trabajo en el periodo de tiempo concedido para ello.

Porque esta es otra cuestión importante: no tenemos tiempo ilimitado, sino que, a menudo, la exposición del alumno deberá ajustarse a un tiempo determinado, que suele oscilar entre los 5 y los 20 minutos, con posibilidad de que, posteriormente, el tribunal calificador realice preguntas y debas responderlas en 5 o 10 minutos.

Teniendo en cuenta la posible intervención de los miembros del tribunal, es aconsejable que prepares con tu tutor la defensa y que reparéis en qué preguntas puede hacer el tribunal para poder preparar mejor la respuesta que darás a las mismas.

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Legal Design Thinking. Introducción

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El Legal Design Thinking es una metodología que busca crear ideas innovadoras a partir de la experiencia del cliente o usuario con la finalidad de entender y satisfacer sus necesidades reales. En otras palabras, se trata de tener un pensamiento de diseño o de diseñador para analizar un problema y darle una solución innovadora.

¿Qué relación tiene el Legal Design Thinking con el mundo del Derecho? La digitalización en el sector legal es un fenómeno evidente e indiscutible, aunque incipiente, pues la utilización de la inteligencia artificial, el big data y el blockchain, entre otros, se encuentra aún en una etapa inicial, si bien son el futuro del sector jurídico.

En este sentido, el Legal Design Thinking es una metodología útil para diseñar la estrategia de transformación digital del despacho de abogados, resolver problemas de organización y de procesos, mejorar la experiencia del cliente y satisfacer sus expectativas, para la generación de documentos de componente jurídico y para diseñar nuevos productos o servicios legales.

Una de las personas impulsoras del Legal Design Thinking en España es María Jesús González-Espejo, quien afirma que “la ventaja de esta disciplina es que es muy útil para muchas de las necesidades que hoy tienen los despachos y otras organizaciones del sector legal, como la revisión de sus modelos de negocio; la identificación y el desarrollo de nuevos productos o servicios; la compresión del customer journey (viaje del cliente) para lograr satisfacer mejor las necesidades de éstos o el funcionamiento de sus equipos”.

APLICACIÓN DEL LEGAL DESIGN THINKING POR ABOGADOS

El Legal Design Thinking puede ser aplicado por cualquier jurista u operador jurídico, si bien en el presente artículo vamos a centrar nuestra atención en los abogados. En este sentido, los abogados pueden hacer uso de esta metodología desde una doble vertiente:

  • Respecto del cliente, ya que precisamente la base de esta técnica es la experiencia del cliente. Uno de los aspectos inherentes a la labor del abogado es relacionarse con sus clientes, de manera que el diálogo con éstos le va a permitir identificar sus necesidades y expectativas, pudiendo acudir al Legal Design Thinking para colmarlas, obteniendo así una mayor satisfacción de aquellos con el trabajo realizado.
  • Respecto de los procesos internos del despacho. Los abogados pueden detectar imperfecciones y problemáticas en el desarrollo de los mismos, de manera que ellos son quienes, de una manera más práctica y realista, pueden proponer mejoras y, por qué no, que éstas se lleven a cabo a través de aplicaciones o plataformas tecnológicas.

En cualquiera de estos dos ámbitos, el abogado puede identificar problemas ya existentes o plantearse otros que quizás podrían existir, comenzando entonces a reflexionar sobre cómo podrían solucionarse o mejorarse. Para que el uso del Legal Design Thinking nos permita obtener buenos resultados, es fundamental tener un espíritu de mejorar y de aprender, reparando en los pequeños detalles o en aquellas cuestiones que no son perceptibles a simple vista.

Una cualidad muy importante en el contexto del Legal Design Thinking es la empatía, porque solo a través de ella los abogados pueden integrarse tanto en los procesos internos del despacho, como en el entorno que les rodea con la finalidad de adaptarse a ellos, identificar el problema y diseñar una solución o mejora.

En definitiva, el proceso de Legal Desing Thinking se lleva a cabo a través de cinco acciones principales:

  • Empatizar. Se trata de comprender cuáles son las necesidades de los clientes y/o del proceso, así como de su entorno, para desarrollar o buscar una solución que satisfaga dichas necesidades o que mejore la problemática detectada.
  • Definir. Consiste en determinar qué parte de la información recopilada durante la fase de empatía aporta valor y es útil para llegar a diseñar una solución o alternativa innovadora.
  • Idear. En esta etapa, el uso de la técnica del brainstorming ha demostrado ser muy efectivo, ya que de una idea pueden surgir otras muy diferentes y pueden trazar el camino a seguir hasta llegar a la solución buscada. Si nos decantamos por una sola idea y desechamos las demás desde el primer momento, quizá estaremos perdiendo la oportunidad de desarrollar nuevas ideas que finalmente nos lleven a la solución final.
  • Crear un prototipo. Dicho de manera simple, se trata de dar forma a la idea o concepto obtenido tras el desarrollo de las fases anteriores, de hacerla realidad. Ahora bien, lo recomendable es no emplear demasiados recursos ni demasiado tiempo, porque queda una última etapa –el test o la prueba– en la que vamos a poder comprobar si la solución que hemos adoptado cumple el objetivo marcado.
  • Testear o probar. Consiste en poner la solución tipo (el prototipo) al alcance de los clientes y/o del proceso, de manera que recibamos un feedback que nos permita realizar un análisis con el que obtener conclusiones y realizar, si es necesario, las mejoras oportunas.

Para llevar a cabo estas acciones, es aconsejable contar con un espacio adaptado para ello, donde se propicie la creatividad. Algunos ejemplos que se pueden mencionar en el sector legal son la redacción de contratos y otros documentos jurídicos que los clientes puedan entender mejor, la transformación digital de los despachos de abogados, etc.

CONCLUSIÓN

Una de las máximas de los abogados es la satisfacción de las necesidades de sus clientes; por ello es fundamental conocer cuáles son sus expectativas, su grado de satisfacción con el trabajo que hemos realizado y cómo y en qué medida podemos mejorar el servicio prestado para conseguir la fidelización de nuestros clientes y la captación de otros nuevos.

Del mismo modo, los abogados identifican anomalías en la esfera interna de su profesión, es decir, en los procesos internos del despacho, lo cual puede perjudicar a la calidad y la eficacia del servicio prestado y, consecuentemente, a la imagen que el público objetivo tiene de nosotros como profesionales.

Para colmar las lagunas y solucionar los problemas existentes tanto en la prestación de servicios jurídicos como en los procesos, es muy conveniente conocer y utilizar la metodología del Legal Design Thinking, tan desconocida a día de hoy por los profesionales del sector legal, debido a que, normalmente, el Design Thinking se ha venido aplicando en otros campos totalmente ajenos al Derecho.

El Legal Design Thinking puede reportar numerosas y diversas cuestiones beneficiosas para el ejercicio de la abogacía, sobre todo si tenemos en cuenta el proceso de digitalización que están experimentado las firmas legales para lograr ser más competitivos, con lo que consiguen ocupar una posición de prestigio en el mercado legal y captar y fidelizar clientes.

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