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CURIOSIDADES

La globalización: oportunidades y desafíos para un Abogado del siglo XXI

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Publicado

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Marina Gómez Moreno. Graduada en Derecho combinado con English Law Studies. Estudiante del máster de Acceso a la Abogacía en especialidad Derecho de la Empresa en la Universidad Pontificia Comillas.

En un mundo cada vez más globalizado, resulta complicado establecer qué es ser abogado.

El concepto de abogado, que desde sus inicios ha variado según habláramos del abogado de un sistema civil o del “barrister”, “solicitor” o “attorney” del common law, es hoy en día un concepto aún más difuso.  En un mundo en el que, el abogado es cada vez menos un orador en Sala, y más un asesor ultra especializado en un sector del Derecho más aplicable al día a día y constantemente relacionado con factores externos e internacionales, se convierte en clave el tener un background internacional.  

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En este artículo pretendo desglosar las que considero son las claves para acceder a esta nueva forma de ejercer el derecho, que por desgracia aún no ha calado en las aulas de muchísimas instituciones educativas, y que proporciona oportunidades que van surgiendo cada día en el sector:

 

  • Los idiomas ya no son suficientes, hay que ir más allá

Y más allá supone contar con la mayor experiencia internacional posible.

Hoy en día, especialmente en la abogacía de empresa y de los negocios, el abogado actual se encuentra en su trabajo diario con una multitud de factores tanto personales (clientes) como materiales (empresas, regulación u operaciones) con un alto componente internacional.

Por ello, es no solo recomendable sino casi exigible, un alto nivel de experiencia internacional. Ya sea por experiencias laborales o de prácticas en el extranjero y/o por haber estudiado con planes de estudio que proporcionen formación en mas de un sistema jurídico, resulta clave para los futuros profesionales que acceden al mercado poder aportar como parte de su marca personal, esa formación y experiencia en un contexto internacional que los empleadores ya están demandando.

 

  • Especialización

A pesar de no ser algo prioritario (más bien al revés) en los programas del grado en Derecho, lo cierto es que es conveniente lo antes posible iniciar los pasos necesarios para la especialización en un área del Derecho.

Las empresas, despachos y el propio mercado demandan cada vez mas profesionales expertos en un área concreta que, en línea con el punto anterior, sepan desarrollar esta especialidad en más de un contexto legal, siendo capaces de proporcionar ese asesoramiento técnicamente excelente, en asuntos en los cuales cada vez con menor frecuencia la solución se encuentra en un buscador de jurisprudencia español.

 

  • Networking

El networking por desgracia, sigue siendo relegado a un segundo plano y no tomado con la consideración que merece.

La realidad es que un mundo globalizado, es también un mundo competitivo. El ejercicio de la abogacía hace años que no depende solo del rendimiento académico, que sigue siendo clave, pero que por si solo no proporciona las herramientas necesarias cuando el número de profesionales cada vez más preparados no deja de crecer.

Se convierte en clave pues la habilidad de “estar donde ocurren las cosas”, ya que que muchísimas oportunidades surgen de darse a conocer en el momento adecuado.

Especialmente los estudiantes que deseen dedicarse a la abogacía y los que recién acceden a su ejercicio, tienen a su disposición una herramienta de diferenciación que deben aprovechar, mediante la participación en foros, congresos, eventos de networking organizados por los colegios de abogados y asociaciones de estudiantes o profesionales del sector, que proporcionan además la oportunidad de rodearse al iniciar su camino en la abogacía de profesionales excepcionalmente preparados y con trayectorias que son un ejemplo a seguir.

 

  • Marca personal

Este concepto sin duda engloba todo lo mencionado anteriormente pues resume la idea de la “diferenciación” y abarca no solo aspectos formativos sino habilidades de gran actualidad como son la utilización de inteligencia artificial y redes sociales.

Resulta imposible hablar del abogado del siglo XXI sin hacer referencia a los dos temas candentes en la profesión ahora mismo y no solo como habilidades que pueden completar un buen curriculum debido a que están interrelacionadas con el día a día del ejercicio de la abogacía.

El manejo de ambas es un activo esencial que se puede aportar a despachos y empresas, y que estos valoran enormemente, ya que es habitual que tengan cada vez más presencia y relevancia en redes sociales, con blogs jurídicos, perfiles etc. Convirtiendo la utilización de las redes sociales en una herramienta más de captación de clientes, base de los modelos de despacho actuales, que han ido abandonando la idea de despacho unipersonal en pro de la gestión empresarial por los socios de la entidad.

En definitiva, como vemos cada día, el rumbo de nuestra profesión ofrece oportunidades únicas en ámbitos internacionales y sectores tremendamente novedosos. Pero debemos estar preparados para ello.

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