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EMPLEO Y CARRERA PROFESIONAL

¿Qué reclaman realmente los jóvenes a los despachos de abogados?

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¿Por qué muchas firmas continúan hablando de “lo que los jóvenes reclaman” cuando ninguna se ha parado a escuchar o hablar con ellos?

 

Casi cada semana recibimos mensajes de algunos de nuestros seguidores  (la mayoría jóvenes entre 21 y 35 años) describiendo la realidad de la abogacía y pidiendo consejo o ayuda. Esto nos permite tener una sensibilidad especial, cercanía y conocimiento de lo que está ocurriendo, y es preocupante.

 

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Becarios obligados a seguir enlazando prácticas porque no les hacen un contrato, juniors a los que sus padres les pagan el piso para poder llevar una vida digna, abogados trabajando a altas horas en trabajos que no son urgentes o porque el socio no ha organizado o distribuido bien el trabajo, miedo a pedir las vacaciones, jóvenes que no pueden volver a su tierra en puentes y festivos porque no les permiten un día más de teletrabajo, becarios que no disfrutan de viajes o bodas de amigos porque tienen que trabajar…

 

Sí, esta es la realidad de nuestra profesión. Y lo más curioso, es que las firmas hablan de “lo que los jóvenes reclaman” cuando la mayoría de ellas nunca ha preguntado a estos jóvenes ni se preocupa realmente por lo que piensan.

 

A propósito de la celebración del día del joven abogado, os trasladamos a continuación algunos problemas que sufren los jóvenes de nuestra profesión y lo que reclaman:

 

Más tiempo libre y de ocio. La abogacía es existente, sobre todo en grandes despachos las jornadas son maratonianas, de 9 de la mañana a 9 de la noche. Las nuevas generaciones quieren tener tiempo libre. Esto no quiere decir que no se impliquen en un proyecto y estén dispuestos a trabajar puntualmente muchas horas. Lo que no quieren es salir a las 10 de la noche cuando no es estrictamente necesario, o cuando se podía evitar.

 

Teletrabajo real, lo cual no implica tener uno  o dos días a la semana de teletrabajo, sino disponer de la opción real de organizarse con viajes, ocio o eventos. Por ejemplo, permitir teletrabajar desde casa en periodos cercanos a vacaciones o puentes.

 

Implicación del despacho. En las firmas es bastante habitual que a los abogados que entran por prácticas se les vaya renovando cada seis meses cumpliendo con esas prácticas. También es habitual que les “obliguen” a seguir realizando cursos o masters para que puedan tener esas prácticas y no contratarlos.

 

Desconexión digital. Tener la opción de desconectar del trabajo una vez se acaba la jornada laboral. Esto no implica que no se atienda a los clientes o proyectos en caso de urgencia. El problema más habitual de la desconexión es que es el jefe quien la interrumpe, y habitualmente por cuestiones que no son urgentes y pueden esperar al día siguiente (y más habitualmente que derivan de no haber este enviado la información cuando debía).

 

Salarios dignos.  Es cierto que los grandes despachos ofrecen retribuciones dignas y, en algunos casos elevadas para captar talento. No obstante, gran parte de las boutiques y pequeños despachos no retribuyen correctamente a sus abogados. Muchas de estas boutiques que aparecen en rankings y medios como símbolo de éxito tienen a media plantilla como falsos autónomos, becarios haciendo trabajo de abogados y cobrando menos de veinte mil euros al año.

 

Confianza. Los jóvenes reclaman a los despachos que confíen en ellos como proyecto personal. Es decir, que les apoyen en sus momentos vitales importantes desde jóvenes, que se impliquen con ellos, que les ayuden a formarse, que respeten sus tiempos si todavía están realizando el máster de acceso o grado. Por ejemplo, que les permitan estudiar el Máster de Acceso, o les den tiempo para realizar el trabajo de fin de master mientras trabajan.

 

¿Y tú? ¿Qué reclamas del sector? ¿en qué debería mejorar?

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