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EMPLEO Y CARRERA PROFESIONAL

¿Te planteas dar el salto de despacho a Abogado de Empresa? Cuestiones a tener en cuenta

todojuristas

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abogado in house

Una de las dudas que se plantean algunos abogados durante su carrera profesional es si quieren ser abogado de despacho o de empresa.  Si se ha tenido la oportunidad, durante el periodo de prácticas, de haber probado ambas opciones, esa duda se despeja pero no siempre es así.

¿Tienes claro que quieres dejar el despacho e irte a una empresa, sabiendo que en general el camino inverso es muy poco habitual?

 

Si has tomando dicha decisión has de tener en cuenta varios aspectos:

 

1.- Que tipo de empresa quieres: Los departamentos legales son muy variopintos, hay muchos que son unipersonales o con equipos muy pequeños. En estos el rol de abogado suele ser muy generalista, con una base mercantil y con un amplio conocimiento de la actividad de la empresa.

También hay departamentos muy grandes, como los de los bancos, dónde el rol es mas similar al de un despacho, buscando la especialización.

 

2.- Retribución y carrera profesional: Una de las claves en el momento de dar el salto a empresa es analizar tu experiencia, valorar tu retribución y definir que carrera profesional quieres. La evolución de la retribución en una empresa suele ser muy plana y, si estas acostumbrado a incrementos retributivos sustanciales cada año es algo es algo que debes tener muy en cuenta.

En el mismo sentido la carrera profesional dentro de un departamento legal es mucho más lenta que en un despacho por lo que has de tener claro que tu rol, responsabilidad y evolución será menor.

 

3.- Carga de trabajo: Existe la falsa creencia que los departamentos jurídicos son la panacea de la tranquilidad y eso no es así. Es cierto que en algunos casos los horarios, la flexibilidad y la presión es menor pero no siempre es así, más bien esa es la excepción. Has de tener en cuenta que el abogado in-house es el que negocio tiene más cerca y el primero al que recurrirá. Se espera de él celeridad, agilidad y precisión en la respuesta.

 

4.- ¿Monotonía?: Como regla general las funciones dentro de una empresa son algo más limitadas y por tanto se puede tender a la monotonía por el simple hecho de trabajar para un solo cliente, el cliente interno, que suele demandar habitualmente lo mismo. Eso no es siempre así, pero es un factor a tener en cuenta a la hora de analizar la empresa en la que te quieres incorporar. Si estas acostumbrado a llevar temas muy variados corres el riesgo de caer en la monotonía y que tu experiencia no sea satisfactoria

 

Una vez hayas hecho el análisis anterior y la conclusión que saques es que sí quieres ese cambio recomendamos que, en la medida de lo posible, tengas como mínimo un periodo de entre 3 o 4 años en despacho. Es una etapa de vital importancia para el abogado pues es donde más se aprende. Los conocimientos adquiridos en estos primeros años son los que valorará la empresa a la hora de elegirte como el candidato.

Empezar tu carrera profesional directamente en una empresa puede limitar  tu proyección y aprendizaje.

Si lo que quieres es dejar el despacho para saltar a una posición de responsabilidad de un departamento jurídico te recomendamos que no hagas el cambio antes de los 8 o 10 años de experiencia y busques una compañía dónde el departamento jurídico no esté supeditado al departamento financiero (¡todavía los hay!) sino que este cercana al Comité de Dirección.

Has de encontrar una compañía dónde puedas estar cerca del negocio y que te vean como un elemento imprescindible dentro de la organización.

Debemos destacar que hay compañías que requieren una alta especialización, si ese es tu perfil, busca siempre una compañía que valore dicha característica y que tenga un departamento específico.

Antes de hacer un cambio a empresa que no os satisfaga del todo, mejor cambiar a otra firma dónde seguir aprendiendo y desarrollando habilidades pues la oportunidad en la empresa que estás buscando aparecerá, más tarde o más temprano.

 

Xavier Miravalls - IurisTalent

Xavier Miravalls es Partner en IurisTalent, contando con una enorme trayectoria en la selección y reclutamiento en el sector legal, estando especializado en la búsqueda de profesionales legales y fiscales y en consultoría de RRHH del sector jurídico a nivel nacional.

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CURIOSIDADES

Mayor sueldo ¿Mejor situación? La opinión de 3 jóvenes abogados

todojuristas

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Hace apenas unas semanas, el Confidencial adelantaba la noticia de que Uría Menéndez iba a aumentar de manera generalizada los sueldos de toda su plantilla, incluidos todos los abogados júnior, que son quienes más sufren la precarización laboral. Distintos medios auguran un efecto dominó en los principales competidores de esta firma: Cuatrecasas y Garrigues. En su conjunto constituyen los 3 despachos que más facturan en España, y, aunque cada uno tiene sus propias características (por ejemplo, mientras Garrigues cuenta con más de 2.000 empleados, Cuatrecasas con 1.045 y Uría con algo más de 850), comparten una dinámica de trabajo y de organización similares, y según “Best Lawyers”, cuentan con las mejores plantillas de abogados del país. En recientes estudios se demuestra que la brecha salarial entre todos ellos, aunque existente (Uría Menéndez es el que más retribuyó de media a sus abogados en el pasado año 2020), no es muy significativa, pues hablamos de unos 1000€ brutos al año, aproximadamente.

En entradas anteriores hemos hablado sobre los altos niveles de exigencia que sobrellevan los abogados júnior cuando deciden incorporarse en las plantillas de estas grandes firmas: largas jornadas laborales, horas extra no remuneradas, muchas tareas asignadas, sueldos poco acordes con el esfuerzo desempeñado… En abril, un grupo de jóvenes auditores de Ernest&Young elevó una queja a la dirección relacionada con estas duras condiciones laborales y muchos otros jóvenes de firmas diferentes se han atrevido también a denunciar su situación. En este contexto es inevitable preguntarse: ¿constituye esta reciente subida salarial a una respuesta a la situación agotadora de los jóvenes juristas? Si bien no tenemos una respuesta certera para esta pregunta, lo que hemos hecho desde Todo Juristas es preguntar a tres jóvenes abogados de estas y otras grandes firmas, cuyos nombres serán omitidos por cuestiones de seguridad y anonimato, si creen que esta subida en sus sueldos soluciona o, al menos, mejora su situación y qué otras medidas propondrían para poner fin a la precarización laboral que sufren.

X afirma que, si bien toda subida de sueldo es bienvenida para realmente remunerar y dar reconocimiento al esfuerzo invertido por los jóvenes, él preferiría seguir cobrando lo mismo, pero trabajar menos horas al día. En su caso, tiene miedo de que esta subida de salarios sirva de excusa para incrementar su volumen de trabajo. Nos cuenta que, aunque está contento en su trabajo y no se plantea renunciar a la oportunidad de trabajar en un gran despacho, en determinadas épocas del año donde el volumen de trabajo es mayor, llega a casa agotado y preferiría que esta situación no se diese.

Y, por su parte, comparte su entusiasmo con X y no se plante dejar la firma a pesar de las duras condiciones. Nos cuenta que, al echar su CV en dicha firma, sabía de antemano lo que le esperaba si la cogían y aun así decidió echar su candidatura. Esta persona fue contratada y está contenta porque ha encontrado compañeros igual de comprometidos. No obstante, lo que ya sabía de antemano se ha cumplido y se enfrenta rutinariamente a largas horas de trabajo. En su caso, nos cuenta que sacrificaría esa subida de sueldo por más días de vacaciones en los que poder descansar.

Z, al contrario que los otros jóvenes abogados, sí se ha planteado dejar la firma al encontrarse con que otros amigos y amigas que trabajan en firmas más pequeñas no están sometidos a altos niveles de estrés. Nos cuenta que, si todavía no lo ha hecho, es por el sueldo que cobra y el prestigio que da estar contratado en una de estas firmas, principales razones para trabajar pese a las condiciones laborales. La subida de sueldo le hace dudar más todavía acerca de quedarse o no en su actual puesto de trabajo. Afirma que, con todo el volumen de trabajo que tienen estas grandes empresas, lo ideal sería contratar a más jóvenes para repartir el volumen de trabajo.

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EMPLEO Y CARRERA PROFESIONAL

Pasantes en la Abogacía ¿es real el trabajo precario?

todojuristas

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Cuando un estudiante comienza sus estudios de Derecho se imagina a sí mismo cuatro años más tarde defendiendo a su cliente en un juicio con un traje impoluto y ganando mucho dinero. Nada más lejos de la realidad. Desde la reforma laboral que introdujo los contratos en prácticas, cuya finalidad consiste simplemente en adquirir experiencia en un trabajo determinado, los despachos de abogados ofrecen este tipo de contratos a jóvenes letrados para conseguir mano de obra de bajo coste y los jóvenes abogados los aceptan al haberse convertido en la única posibilidad de iniciar su carrera profesional. Se trata de un abuso del Derecho muy extendido y normalizado en toda España que actualmente hace reclamar por parte de activistas de los derechos laborales una mayor inspección en los puestos de trabajo.

 

Teoría de la pasantía.

El contrato en prácticas está concebido como un tipo de contrato para facilitar a los estudiantes que acaban de terminar sus estudios de Grado o Máster su inserción en el mundo laboral. Por la celebración de este tipo de contratos, las empresas y los despachos de abogados reciben incentivos monetarios y fiscales por parte del Estado.

Entre las características formales de este contrato encontramos:

  • Su duración va desde los 6 meses hasta los 2 años. Normalmente se concluyen por 6 meses y se van prorrogando hasta el máximo de 2 años.
  • Debe formalizarse por escrito y comunicarse al Servicio Público de Empleo.
  • En ningún caso el salario pactado en un contrato de prácticas a jornada completa será inferior al salario mínimo interprofesional. No obstante, si dicho contrato se concluye a tiempo parcial, el salario puede ser inferior.
  • El periodo de prueba no podrá ser superior a un mes.

Así expuesto, el contrato en prácticas para jóvenes abogados que quieren adquirir experiencia suena convincente. No obstante, la realidad dista de esta maravillosa exposición.

 

La realidad de la pasantía.

En primer lugar, hay que tener en cuenta que no todos los despachos de abogados ofrecen este tipo de contratos. A pesar de los incentivos, algunos despachos más pequeños prefieren contratar a abogados con experiencia que a jóvenes que requieren atención y formación en sus etapas iniciales en el mundo de la abogacía. Son los despachos y asesorías legales más grandes los que en la actualidad optan por ofrecer este tipo de contratos para poder introducir a jóvenes abogados en la dinámica y know-how de la empresa, para poder especializarlos en las áreas en las que requieren un mayor volumen de mano de obra.

Asimismo, dentro de la legalidad vigente, los despachos de abogados y asesorías legales formalizan contratos de prácticas generalmente a tiempo parcial, con jornadas de trabajo reducidas, por las que se pagan salarios inferiores al mínimo interprofesional. El problema llega cuando los jóvenes letrados no cumplen con las horas pactadas, realizando muchas más horas de las estipuladas, que, en ningún caso, se ven retribuidas. Legalmente no están obligados a hacer estas horas, pero saben que su futuro en dicho despacho depende del esfuerzo e interés que muestren en la realización de estas prácticas bajo el lema “si no lo haces tú, otro lo hará”. Algunos jóvenes aseguran estar trabajando más de 40 horas semanales por 400-500€ al mes.

Otro problema añadido tiene que ver con las funciones a desempeñar. Si bien el contrato en prácticas está concebido para que el joven abogado o abogada continúe formándose dentro de la empresa o despacho, la realidad es que desde el primer día de trabajo se encuentran desempeñando labores legales propiamente dichas para las que no han sido formados previamente.

Por último, dado que el contrato en prácticas no debe durar más de dos años, finalizado el plazo, la realidad es que muchas empresas obligan a los jóvenes abogados a darse de alta como autónomos en lugar de incorporarlos a sus plantillas para que sigan trabajando para ellos ahorrándose el coste de la seguridad social. Se ha llegado a afirmar que en el mundo de la abogacía hay más falsos autónomos que en Glovo.

 

Denuncia.

A pesar de que cada vez más a menudo los jóvenes abogados se atreven a hablar y a denunciar su precaria situación, esto no es suficiente. Desde diversas asociaciones reclaman una mayor actuación de la Inspección Laboral para evitar toda esta serie de abusos, pues es sumamente irónico que sea, precisamente, en la profesión que trata de preservar la legalidad vigente, donde más vulneraciones se produzcan.

 

Soluciones.

Algunas asociaciones como la Agrupación de Jóvenes Abogados de Madrid o el Grupo de la Abogacía Joven del Colegio de Barcelona están actualmente proponiendo soluciones a esta problemática que pasan por conceder un certificado de calidad a los despachos que cumplan con cinco requisitos: retribución mínima, jornada laboral no superior a 40 horas semanales, formación a cargo de la empresa, conciliación de la vida laboral y personal y proyección profesional.

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Cómo obtener un ascenso si eres Abogado. Consejos

todojuristas

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El ascenso es algo que todo el mundo desea. La mayoría de las personas cuando llegan a una organización quieren crecer, pero es necesario entender por qué ocurre un ascenso y en qué momento debemos esperar ese ascenso.

Las personas que solicitan un ascenso y no lo reciben es porque esas personas piensan que están listos, pero no necesariamente lo estén, o quizás simplemente no esté disponible la plaza.

  • La disponibilidad no es algo que se pueda controlar, especialmente cuando son organizaciones grandes, cuyos puestos ya están establecidos. Esas vacantes sólo quedan disponibles cuando la persona que esté ocupando ese puesto renuncie, la despidan o se cree un nuevo puesto.
  • Para saber que se está listo para un ascenso y poder posicionarse cuando vayan a considerar a alguien para ese puesto es necesario asumir responsabilidades que no se encuentran en la descripción del puesto actual sin buscar nada a cambio.

Desempeñar magníficamente las labores del trabajo no tiene que significar necesariamente obtener un ascenso. Quizás el puesto jerárquicamente superior requiera unas habilidades distintas como liderazgo, persuasión, negociación… que no necesariamente se encuentran dentro del espectro de tareas que tiene el trabajador. Por lo tanto, la única manera en que se puede estar listo para ese próximo paso es que se pueda asumir esa responsabilidad y demostrar que se tienen todas esas cualidades requeridas para el puesto, pero sin tener el cargo.

Ahora bien, ¿Cómo son los trabajadores que las empresas buscan para darles un ascenso?

La respuesta es un promotor. Un promotor es una persona que abraza la visión y que, independientemente de su rol dentro de la organización, lo que siempre está buscando es que se puedan lograr los resultados propuestos. Es una persona que se alinea con su líder y que busca también que su equipo de trabajo pueda llevar a cabo las gestiones necesarias para que logren las metas acordadas. Este tipo de personalidades son terreno fértil para promocionar internamente. Tres ideas claves para convertirse en un promotor:

1º. Se debe conocer cuál es la visión de la empresa. Muchas personas trabajan sin saber cuál es la visión de la empresa.

2º. Abrazar la misión. Con esto nos referimos a que tanto las gestiones, como la conducta, como los trabajos, deben estar en torno a la visión de la compañía. Hay que entender que se tiene un rol significativo y crucial dentro de la empresa y que todo lo que se haga es para promover la visión de la organización.

3º. Ser alguien que contagie la visión. Mejorar siempre el ambiente de trabajo, neutralizar constantemente cualquier argumento de los detractores y utilizar la influencia para ayudar a que los trabajadores neutros o los pasivos puedan convertirse también en promotores.

 

Por último, 4 consejos para no frenar tu carrera laboral:

  • Trabajar en equipo. Para lograr un ascenso no hay que pisar cabezas, sino ser un gran jugador en equipo. Hay que entender lo que esto significa. Es bueno tomar iniciativas de liderazgo dentro de la empresa, no con el propósito de aplastar a los compañeros, sino con intención de servicio a los demás para que puedan ser excelentes en sus labores. No se trata de ser la superestrella, sino de crear sinergias en el equipo de trabajo.
  • Dar más de lo esperado. El crecimiento dentro de la empresa no necesariamente está relacionado con la excelencia del trabajo, aunque es algo que es parte de la ecuación, pero también hay que asumir funciones que excedan las competencias del cargo actual por el mismo salario. Se está haciendo una inversión de tiempo para crecer dentro de la empresa, transmitiéndose que no solo se cumple con excelencia las tareas asignadas, sino que, además se está preparado para aceptar nuevos proyectos. El dinero vendrá después, una vez se logre el ascenso, pero primero hay que demostrarle a la compañía que se es excelente y para ello no hay que limitarse a hacer lo mínimo que esperan del trabajador. Es decir, no se trata de esperar algo a cambio; se dará más de lo que se espera de uno mismo porque esa debe ser la ética de trabajo del empleado.
  • Aprender sobre gobernanza corporativa. Cómo se manejan las esferas de poder dentro de la empresa. Es aconsejable estudiar cómo los socios y miembros del Consejo de Administración han llegado a esos puestos. Qué trayectoria han tenido, qué hicieron, de dónde venían, cómo se comportan, cómo se visten, cómo hablan, etc.
  • Solicitar puestos internos. Es imprescindible hacerle saber al supervisor que se está buscando crecer dentro del bufete. Si se publican vacantes dentro de la empresa hay que solicitarlas.

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