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¿Y si tenemos que volver a las clases de Derecho online? Tips para sobrellevar la docencia desde tu casa

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El confinamiento en marzo debido a la pandemia mundial de la COVID-19 nos pilló tanto a estudiantes como a profesores desprevenidos y desactualizados. Adaptarse (o intentarlo) a la docencia online en tiempo récord supuso muchos inconvenientes que, en algunos casos, pudieron ser solventados con mayor facilidad, como adquirir una webcam, habituarse a contactar por correo electrónico o aprender a estudiar de la pantalla del ordenador, pero que, en otros casos, ocasionaron mayores problemas, como profesores ausentes, plataformas virtuales que no soportaban a muchos estudiantes haciendo el mismo examen a la vez o la pérdida de dinero en un piso alquilado fuera de tu ciudad.

Superado el confinamiento estricto, y ante la llegada de un nuevo curso académico, las universidades han empleado los últimos meses en perfeccionar planes de acción para evitar el contagio en las aulas. La premisa principal es la docencia presencial, en aulas con pocos alumnos, mascarilla, desinfección y distancia de seguridad. No obstante, en caso de posible positivo, la mayoría de los protocolos afirman que el grupo que ha estado en contacto con el positivo se someterá a cuarentena y recibirá clases online.

Si esto ocurre y lamentablemente tus clases de Derecho se ven afectadas por una cuarentena temporal, en esta entrada, vista la experiencia vivida en marzo, te ofrecemos algunos consejos para sobrellevar la situación de la mejor manera posible.

 

1. Los profesores han aprendido la lección de los meses anteriores y la mayoría ya sabe lidiar con las diferentes plataformas de videoconferencia, por lo que lo más seguro es que recibas tus clases de Derecho en el horario preestablecido, pero en lugar de en el aula, en tu propia casa. Al igual que acudes a la Facultad de Derecho a diario para aprender en clase (o deberías), no puedes faltar a las clases online que estén programadas. La docencia es la misma, las explicaciones son las mismas, su importancia es la misma y vas a aprender lo mismo que si lo hicieses en el aula. Perderte estas clases puede entorpecer tu estudio.

 

2. Al igual que en clase tomas nota de todas las explicaciones del profesor, si estás recibiendo docencia a través de una videoconferencia también debes tomar nota de lo que el profesor esté explicando. En el pasado confinamiento, debido a la novedad y complejidad de la situación, muchos profesores facilitaron apuntes a los estudiantes, pero esto no quiere decir que lo vuelvan a hacer si su método de enseñanza son las clases magistrales (el profesor comenta y explica la ley y el alumno copia las explicaciones), por lo que prepara en tu ordenador un documento de Word o en tu mesa un cuaderno para no perderte ni un detalle.

 

3. La principal herramienta de la docencia online, además de las videoconferencias por la plataforma que el profesor o universidad estime conveniente, es el campus virtual o Moodle, donde desde el pasado confinamiento los profesores no sólo cuelgan apuntes sino también programan las clases por videoconferencia, envían avisos a los alumnos o abren tareas para la entrega de prácticas. Trata de estar pendiente de las novedades en todas las asignaturas del campus virtual para no perderte ni una sola entrega o examen.

 

4. Si durante el periodo de cuarentena de tu grupo el profesor había programado un examen, es probable que decida realizar este examen también de manera online, a través de un cuestionario disponible en el campus virtual. Seguramente ya has lidiado con este tipo de exámenes en el pasado confinamiento (y te las has ingeniado para aprobarlos sin estudiar). Pero ahora los profesores se las saben todas. Al igual que estudias para un examen presencial, con papel y boli, estudia para el examen online con la misma intensidad. Tus conocimientos jurídicos y tu valor en el futuro como profesional dependen de cada uno de los exámenes que haces en la universidad.

 

Es cierto que la soledad de tu escritorio nada tiene que ver con la rutina de acudir a las aulas diariamente y relacionarte con tus compañeros, pero en esta situación, debemos tratar de centrarnos en nuestros estudios y ser buenos estudiantes independientemente de si las clases son presenciales o virtuales. Para evitar tener que recluirte en casa, actúa con responsabilidad y sigue todas las medidas de seguridad impuestas por tu universidad. No obstante, si lamentablemente te ves en la situación de tener que realizar una cuarentena, trata de seguir estos consejos para que dicha cuarentena no afecte a tus estudios.

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El sector jurídico en la era digital

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La transformación digital de los últimos años no ha dejado indiferente a nadie y no ha sido distinto para los operadores jurídicos. Hoy la tecnología es indispensable en el trabajo diario de cualquier despacho, aunque sabemos que su grado de implementación no resulta similar en todos los niveles. Nuestra forma de actuar ha cambiado radicalmente, sólo hace falta mirar nuestros teléfonos móviles para darnos cuenta de la tecnología que usamos día a día.

El concepto LegalTech no es nuevo pero es en los últimos años cuando está tomando realmente fuerza y es objeto incluso de estudios especializados en las universidades. No paramos de leer que tras la crisis sanitaria que ha sufrido nuestro país la mayoría de firmas legales, pequeñas, medianas y grandes, se han visto obligadas a adelantar esa transformación necesaria y apostar por servicios menos presenciales para los clientes. El uso de la tecnología en el mundo del Derecho es ya el presente y no el futuro.

 

Pero… ¿QUÉ ENTENDEMOS POR LEGALTECH?

De todas las definiciones posibles la más acertada, entendiéndola en un concepto amplio, sería la de aquellas herramientas tecnológicas o digitales que están al servicio del derecho, es decir, aquél software utilizado con finalidad jurídica.

Un concepto más cercano al uso de las tecnologías en los despachos, nos acerca a plataformas que encontramos en internet o programas informáticos específicos que nos sirven de soporte para trabajar. Las posibilidades por tanto de la LegalTech parecen infinitas.

 

¿DÓNDE SE DESELVUELVEN LAS TECNOLOGÍAS DEL DERECHO EN NUESTRO PAÍS?

La LegalTech española se enfoca principalmente en software de gestión, plataformas para interponer reclamaciones de manera online, marketplace o páginas web que comparan profesionales y nos sirven de lugar para ser visibles a clientes u otros compañeros, generadores automáticos de documentación legal y soportes para dar validez probatoria a documentación digital. A pesar de esta lista, encontramos un sinfín de aplicaciones más; bases de datos y de análisis jurisprudencial, buscadores de errores en documentos jurídicos o plataformas enfocadas en el e-learning y webinars para seguir aprendiendo.

Haciendo un resumen de las principales herramientas que podemos encontrar en el mercado y que podrían tener un enorme impacto en nuestros despachos aparecen las LegalTech enfocadas a la organización (software de gestión). Plataformas que nos permiten controlar toda la planificación del trabajo desde una simple App; avisos automatizados, expedientes electrónicos en la nube, orden de prioridad en las notificaciones, controlar las actuaciones realizadas o gestionar la facturación que llevemos. Podemos encontrar un amplio abanico de posibilidades según el gestor que elijamos, con distintas configuraciones y precios según las funcionalidades que busquemos.

Otras de las LegalTech de mayor impacto son las páginas web de comparadores de profesionales, establecen clasificaciones y organizan a los abogados según sus especialidades, lugar de trabajo y éxito en litigios. En ocasiones permiten el contacto directo del cliente con el abogado que desean contratar. Como letrado, aparecer en estas webs supone un elemento diferenciador en relación a la competencia. La presencia en internet es una necesidad palpable del sector jurídico ya que los clientes acuden asiduamente a los buscadores para obtener información sobre la calidad del servicio que quieren recibir y comparar precios.

Otra LegalTech diferenciadora para el letrado en su trabajo diario es el software de análisis de jurisprudencia y las bases de datos. Existen plataformas que utilizan la tecnología del Big Data basada en el tratamiento masivo de datos cruzados y complejos sistemas matemáticos de estadística que nos permiten conocer o predecir cuál es la viabilidad de un asunto si llega a los tribunales. La Inteligencia Artificial está cada día más presente entre los abogados. Trasladado a un ejemplo práctico, nos permitiría saber cuáles son las cuantías de pensiones de alimentos que se aplican en casos similares al nuestro en algún juzgado de primera instancia concreto y darnos un porcentaje aproximado de éxito.

 

Entonces… ¿LA LEGALTECH ES EXCLUSIVAMENTE PARA DESPACHOS PROFESIONALES?

La respuesta debe ser contundentemente no. El ámbito de desarrollo de las tecnologías al servicio del derecho abarca mucho más que su uso exclusivo por despachos. Como ya hemos visto, existen plataformas, respaldadas por letrados, creadas para realizar reclamaciones o que proveen a los usuarios de contratos tipo. El sector legal en este ámbito se encamina a la autogestión del cliente que ve reducidos los costes de acudir directamente a un despacho y se somete al proceso intuitivo y sencillo de la contratación online.

La LegalTech llega incluso a los Colegios Profesionales que adquieren productos y servicios para sus colegiados, facilitándoles muchísimo su labor de trabajo. Pensemos en el tratamiento informático que reciben las solicitudes del turno de oficio y cómo se encaminan cada vez más a una automatización absoluta.

Las universidades y los principales centros de estudios también implementan cada vez más el uso de las tecnologías dando acceso a sus alumnos, incluso las Administraciones Públicas también se han subido al carro, el ejemplo más claro en el sector de la abogacía lo encontramos en LexNet, usado para comunicarnos con órganos judiciales.

 

¿POR QUÉ DEBERÍAS IMPLEMENTAR LAS TECNOLOGÍAS EN TU DESPACHO?

Muchos profesionales creen que someterse a los procesos de digitalización resulta excesivamente caro y que el uso de las tecnologías está reservado en exclusiva para las grandes firmas legales que pueden afrontar los costos. Esto es un error común, a día de hoy las plataformas ofrecen tarifas de servicio realmente baratas para el beneficio que podemos obtener.

Otros creen que en su especialización no es posible usar las nuevas tecnologías. Nada más lejos de la realidad, el ejemplo lo encontramos en el ámbito del derecho de familia dónde aparecen iniciativas digitales que facilitan las relaciones post-matrimoniales o herramientas para realizar los cálculos de la pena a imponer en la jurisdicción penal.

Únicamente es cuestión de buscar la LegalTech que más se ajuste a nuestras necesidades y al servicio jurídico que ofertemos.

El letrado que está bien formado en nuevas tecnologías y que intenta estar al día en todas las novedades del mercado se diferenciará, podrá ser más eficiente y dará a sus clientes un mejor servicio. Las LegalTech están siendo sin duda un punto de inflexión en el mundo jurídico, nuevas oportunidades de negocio que se abren paso y que no podemos ignorar si queremos crecer como profesionales.

Autor: José Manuel López Medina. Graduado en Derecho y estudiante de Máster de Acceso a la Abogacía.

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7 hábitos para Abogados productivos

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Es fundamental analizar qué nuevos hábitos vamos a incorporar en nuestra rutina para llegar a nuestra meta propuesta. En esta entrada os propongo 7 nuevos hábitos que podemos incorporar a nuestra rutina que nos ayudarán a afrontar de forma efectiva los retos que el futuro cercano nos plantea.

 

1. Gestiona tu tiempo.

La organización y la planificación son dos elementos indispensables a la hora de lograr nuestros objetivos. Sirven tanto para evitar la procastinación como para analizar las tareas a las que estamos dedicando más tiempo, observando si con esa distribución estamos siendo realmente eficaces.

Existen numerosas técnicas de organización y planificación. Cada persona deberá trabajar por seleccionar la más adecuada para su situación personal. En esta entrada, os propongo uno de los muchos sistemas que existen, que podéis comenzar a poner en práctica y, poco a poco, ir customizándolo según vuestras necesidades.

En primer lugar, es imprescindible centrar los objetivos. Existe una tendencia, denominada SMART, que establece que para que un objetivo esté bien definido, deberá ser sencillo, medible, alcanzable, relevante y temporal. Por lo tanto, deberemos concretar unos objetivos concretos y realistas en un espacio temporal delimitado. Podemos utilizar el tradicional papel físico o algunas de las herramientas digitales actuales (por ejemplo, la aplicación Notion).

En segundo lugar, resulta muy útil analizar nuestro día a día y revisar cuáles son las tareas que estamos realizando. La técnica del Time blocking es una forma de construir bloques de tareas diarias (por ejemplo, estudio de casos, tareas de gestión etc), asignarles una hora y duración y comprometerse a realizarla. Podemos utilizar para esto, por ejemplo, Google Calendar.

 

2. Trabaja tu creatividad.

Sí, la creatividad es una habilidad que se puede trabajar y, por lo tanto, desarrollar. Los abogados, desde nuestros inicios en la facultad de derecho, hemos visto muy potenciada nuestra capacidad de deducción, análisis y memorización, todas ellas habilidades relacionadas con el hemisferio izquierdo de nuestro cerebro.

La parte creativa la hemos dejado de lado durante tanto tiempo que parece que sea imposible recuperarla o activarla. No más lejos de la realidad. Existen numerosas formas de trabajar la creatividad; te propongo dos de ellas.

En primer lugar, las Morning Pages. Se trata de iniciar el hábito de escribir tres páginas al día, todos los días. Al inicio, esta actividad será un desafío importante. Sin embargo, con el paso del tiempo verás como tu habilidad de escritura se va potenciando y, así, tu habilidad de expresar y crear con mayor facilidad.

Otro recurso que podemos utilizar para mejorar nuestra creatividad, de una forma más intelectual, es tratar de cambiar los constantes pensamientos de “Si, pero…”, por “Si, y además…”.

 

3. Fórmate en nuevas áreas, infórmate.

Hoy más que nunca, el “reciclaje formativo” es imprescindible. Lo que ayer era comúnmente utilizado, puede que mañana resulte obsoleto. Por eso, es imprescindible que se continúe estudiando e indagando sobre diferentes aspectos, no solo circunscritos al derecho. La interdependencia entre sectores está en nuestro día a día, por lo que debemos aprovechar las sinergias positivas que esto conlleva.

 

4. Pregunta, escucha.

Todos hemos vivido situaciones muy difíciles. Tanto a tus clientes, como a tus trabajadores o compañeros, les resultará agradable sentir ese grado de comprensión, de empatía. Esto ayudará a generar un clima de confianza, que se traducirá en fidelidad.

Existe una tendencia en el sector legal (ya incorporada a otros mercados) denominada el Customer Centric. Esta tendencia consiste, en síntesis, en poner al cliente en el centro de tu negocio. De esta forma, los servicios ofrecidos se basarán en las necesidades reales de los consumidores y serán, además de percibidas como únicas y diferenciales, efectivas soluciones a sus problemas o respuestas a sus preguntas. Esta tendencia solo será efectiva si realmente se escuchan las necesidades o problemas de los clientes.

En el entorno laboral, este nuevo hábito permitirá desarrollar la habilidad de la comunicación asertiva, generando entornos de trabajo colaborativos, de creación de ideas, reduciendo en consecuencia la competitividad y la tensión propias de este sector.

 

5. Haz

“Aprender y no hacer, no es realmente aprender. Saber y no hacer, no es realmente saber” (Stephen R. Covey). El denominador común de ambas afirmaciones radica en el verbo hacer.

Esta palabra parece simple, fácil. Sin embargo, en numerosas ocasiones, nos proponemos retos, hábitos o proyectos que nunca llegan a ver la luz simplemente porque no se llegaron a poner en marcha. Solamente haciendo podremos equivocarnos y, solo entonces, rectificar. De esta forma, nuestra creación (ya sea un producto, un servicio o un hábito) se adaptará de forma efectiva a la realidad, siendo cada vez más perfecto. Es importante tener en cuenta que vivimos una época de cambios y dinamismo, el famoso entorno VUCAD, por lo que si incorporamos este hábito podremos adaptarnos con mayor facilidad a este nuevo paradigma.

 

6. Actívate

El ejercicio físico diario ayuda a reducir los niveles de estrés que tan característicos son en nuestra profesión. Por lo que, tal y como se afirmaba en la época romana, “mens sana in corpore sano”.

 

7. Estar abierto o abierta al cambio.

Uno de los retos de la abogacía actual ante el cambio de paradigma es que, tradicionalmente, el sector ha evolucionado despacio, cauteloso. En este momento, avanza (innova) deprisa, por lo que la no adaptación al cambio (o adaptación tardía) supone una desventaja competitiva. Incorporar estos nuevos hábitos puede ayudarnos a poseer la actitud proactiva que el entorno demanda en la actualidad.

Autor: Laura Cánovas Peláez. Asesora jurídica en Cánovas Abogados.

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Juicios Telemáticos: Retos de la comunicación digital

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Para una sociedad y sus individuos, la comunicación es uno de los pilares esenciales: sin comunicación no sería posible entender, compartir y construir. Desde las Ciencias Sociales muchos de los estudios de principios de siglo se centraron en entender sus fundamentos en la era digital. Hasta el punto que hoy en día “Comunicación Digital” es una asignatura bastante común en muchos Grados de Universidad.

Ahora que debido a la Covid-19 los juicios telemáticos aumentan, para poder abordar los retos jurídicos que este tipo de juicios presentan desde otra perspectiva, puede resultar interesante recordar algunas de las claves de la comunicación digital.

 

El ruido dificulta la comunicación

Empecemos por lo más básico. Decía el sociólogo Jürgen Habermas que  para que la comunicación sea eficaz se necesita el menor ruido posible: que a poder ser nada distorsione el mensaje que transmite el emisor al receptor.

Esta es una condición que no se da cuando se pone una pantalla de por medio: los problemas tecnológicos hacen que la imagen se congele o que la conexión se pierda y, por tanto, que el emisor esté obligado a repetir su mensaje. Distorsionando, de este modo, el mensaje inicial y minando la paciencia y capacidad de escucha del receptor.

Por lo tanto, no parece muy correcto que alguien no pueda defenderse de manera eficaz por problemas tecnológicos totalmente ajenos a su persona.

 

La no presencialidad dificulta la comunicación

Escuché decir al periodista Iñaki Gabilondo que uno de los problemas de la radio era la dificultad de transmitir la ironía: el hecho de no tener presente a tu interlocutor dificulta la comprensión del contexto, de la intencionalidad y del tono del mensaje.

Estos elementos son totalmente necesarias para una comunicación eficaz: al no poder ver, sentir, casi tocar al interlocutor será más difícil entender lo que dice, y sobre todo, lo que no dice. Será más complicado escuchar los énfasis que haga y, todavía más complicado, identificar los gestos y las respuestas que  rehúyen a la pregunta.

Por lo tanto, no parece muy correcto que el testimonio de alguien quede desvirtuado por las declaraciones mediadas por ordenador.

 

La distancia deshumaniza las decisiones

Millgram en su ya histórico experimento (https://www.youtube.com/watch?v=mOUEC5YXV8U), una de las cosas que demostró es que la distancia y la falta de contacto entre individuos son elementos que enfrian la comunicación: resultando más fácil tomar decisiones inhumanas y aceptar la autoridad de manera obediente, casi sumisa.

Resulta más fácil no empatizar con otra persona, mentir y reproducir cualquier discurso que haya sido dado por una autoridad (bien sea una autoridad moral o una autoridad intelectual).

Por lo tanto, no parece muy adecuado que una persona pueda declarar algo que otra persona haya dictado o que la distancia humana esté desde el punto de partida.

 

Diferentes competencias digitales, diferente eficacia comunicativa

Es cierto, esto ya ocurre también en cualquier tipo comunicación sin necesidad de que sea digital. El problema es que la brecha aumenta ya que la comunicación digital está mediada por tecnologías que, en primer lugar, no están al alcance de toda la ciudadanía y, en segundo lugar, su conocimiento y destreza varía dependiendo de variables sociales y laborales.

Es una anécdota muy repetida, pero no por ello pierde interés: el propio Richard Nixon admitió que perdió el debate electoral y probablemente las elecciones porque John F. Kennedy supo descifrar mejor los códigos de la Televisión (maquillaje, color, mirada…).

Hoy en día, aunque parezca increíble, no toda la ciudadanía tiene acceso a las tecnologías digitales y, por lo tanto, la destreza y el saber descifrar los códigos digitales también depende de la clase social. Es más, algo que la anécdota también revela, las personas de edad avanzada no se desenvolverán del mismo modo que la juventud.

Por lo tanto, no parece muy adecuado que una persona mayor de clase baja no pueda transmitir su mensaje, es decir, no pueda defenderse con las mismas oportunidades que otros ciudadanos.

 

¿Qué hacer con los juicios telemáticos?

Evidentemente, no es una respuesta que se sitúe dentro mi competencia o de mi conocimiento. Las ideas anteriores, por tanto, no son una crítica a los juicios telemáticos; son más bien unos apuntes básicos desde otra disciplina que pueden servir de ayuda para responder la cuestión.

Por supuesto, los juicios telemáticos son una gran herramienta para aquellas ocasiones en las que el desplazamiento sea costoso o resulte complicado.

La cuestión es si se deben popularizar, si los juicios telemáticos deben ser la tónica general. La comunicación digital nos dice que es prematuro:

  • Hay grandes lagunas comunicativas (bien sea por problemas tecnológicos o por desigualdades económicas).
  • Se corre el riesgo de que el emisor no pueda transmitir su mensaje como quisiera o que incluso no pueda ni transmitirlo.
  • Es más, se corre el riesgo de que dependiendo, por ejemplo, de la clase social o la edad se pueda comunicar un mensaje de manera más o menos efectiva.

Por todo ello, desde una perspectiva sociológica y comunicativa, y para salvaguardar los principios rectores de la Justicia, no cabe más que cuestionar y aportar otros elementos para la reflexión que se está dando en el sector legal.

Autor: Koldo Diaz Bizkarguenaga. Realizó su investigación Postdoctoral en University College London. Doctor en Sociología (estancias de investigación, entre otras, en University of Oxford), Master en Big Data & BI y finalizando Grado en Derecho. Trabaja como consultor tecnológico y Profesor en la UPV-EHU.

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