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CURIOSIDADES

¿Cómo entrar en Big Law? Spoiler: las buenas notas son solo la línea de salida.

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Juan Nicolás Cascales Brocal, Estudiante del máster de Acceso a la Abogacía y Derecho Empresarial en el Centro de Estudios Garrigues.

Muchos estudiantes de Derecho o del máster de Acceso a la Abogacía tenemos como objetivo entrar en un gran despacho de abogados, lo que se conoce en el sector como Big Law, pero durante la etapa estudiantil nadie nos ha contado lo que de verdad se valora por los reclutadores de estas firmas.

Por eso quería aprovechar esta entrada para compartir lo que he aprendido gracias a mi experiencia consiguiendo entrar en uno de estos despachos. Experiencia adquirida tras mucha búsqueda de información e intercambios de aprendizajes con decenas de compañeros en la misma situación.

La necesidad de destacar desde el inicio.
No cabe duda de que el sector de la abogacía es un sector con gran competitividad, cierta saturación de profesionales y que se verá muy impactado por la irrupción de la Inteligencia Artificial, lo que hace aún más necesario diferenciarse y destacar.

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La gran baza que existe para los estudiantes es comenzar esta diferenciación lo antes posible. Incluso antes de empezar el grado.

Hay ciertas habilidades o aspectos que se consideran un mínimo necesario: un buen nivel de inglés y una nota media mínima que suele situarse en torno al siete o siete y medio. Evidentemente, tener un expediente brillante suma puntos, pero llega un momento en el que no compensa subir la nota si eso supone descuidar el resto de las facetas de la formación.

En cuanto a los idiomas, muchos despachos, especialmente los internacionales, ya no se conforman con buen nivel de inglés, sino que es necesario un conocimiento excelente (especialmente del inglés jurídico), por lo que es algo en lo que focalizarse. Eso sí, más importante que un certificado concreto es el nivel que se demuestre en las pruebas de los procesos de selección.

Vías para diferenciar tu candidatura.
Más allá de estos mínimos, que podemos considerar casi una conditio sine qua non, hay muchas formas de diferenciarse que cada vez son más necesarias. Destacaría las siguientes:

  • Estudiar un doble grado. Habitualmente se combina Derecho con ADE, Economía, Relaciones Internacionales o Ciencias Políticas. También resulta útil optar por un grado con una mención específica en derecho económico, Legaltech o similares.
  • Cursar un buen máster. Preferiblemente con especialización en el área de práctica a la que quieras dedicarte, ya sea mercantil, fiscal, derecho laboral, penal económico o cualquier otra.
  • Realizar prácticas durante el grado. Si solo pudiera dar un consejo, sin duda, sería este. La mayoría de las grandes firmas permiten hacer prácticas a partir de tercero, con procesos de selección más laxos que para entrar como becario de máster o abogado junior. Incluso en los primeros cursos de grado cada vez hay más firmas que ofrecen programas de shadowing, en los que durante un periodo de tiempo se acompaña a un profesional para aprender de él. Contar con experiencia real y haber superado entrevistas previas marca una diferencia sustancial en cualquier candidatura.
  • Apostar por estancias internacionales. Algo muy valorado es tener experiencia estudiando o trabajando en un país extranjero, puesto que demuestra capacidad para salir de la zona de confort y para desenvolverse en entornos internacionales y multiculturales, como es el del derecho de los negocios. Los programas Erasmus o similares son la oportunidad perfecta para esto.
  • Aprender un tercer idioma. Tener conocimiento de otro idioma como italiano, francés, alemán o, para los más valientes, chino, es también un gran valor añadido, que, además, te abre las puertas de despachos de esos países que tengan sede en España.
  • Vivir experiencias de voluntariado. Es la oportunidad perfecta para demostrar que vas más allá del estudio y que te implicas con la sociedad. Si son internacionales, cumples simultáneamente con el aspecto de la estancia internacional, aunando la vocación de servicio con la apertura a otros mercados y culturas.
  • Participar activamente en la vida universitaria. Formar parte de asociaciones de estudiantes como Elsa, Talentum o CONEDE, o involucrarse en la representación estudiantil de tu universidad como delegado denota habilidades de liderazgo y trabajo en equipo que los despachos aprecian enormemente.
  • Inscribirse en certámenes y competiciones jurídicas. Es una muy buena forma de darte a conocer y destacar. El Premio Jóvenes Juristas, el Cuatrecasas Challenge o IE Legal Challenge son algunos de los ejemplos más conocidos. Además, por supuesto, de los Moot Courts, que cada vez son más numerosos y variados, tanto en temáticas como en ámbito.

No hay motivo para agobiarse pensando que es imposible abarcar todas estas iniciativas. El objetivo es simplemente participar en el mayor número de actividades
diferenciadoras que sea viable. Con una buena organización y una correcta gestión del tiempo, competencias también muy valoradas por las firmas, es posible En definitiva, la preparación para entrar en un gran despacho pasa por diferenciarnos de los miles de candidatos con los que competimos y en ir más allá del estricto estudio. Y no empieza con la búsqueda de tu primer empleo, ni tan siquiera con la búsqueda de prácticas, sino que empieza ya en el momento de escoger el grado, y continúa durante toda la etapa universitaria.

¡Ánimo con ello!

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