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CURIOSIDADES

La marca personal como inversión estratégica en la abogacía

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Durante años, la marca personal en el sector jurídico se ha percibido como algo secundario. Un elemento accesorio frente al peso del conocimiento técnico o la reputación del despacho. Sin embargo, esa visión está cambiando de forma clara y progresiva.

Hoy, cada vez más profesionales entienden que trabajar la marca personal no es una cuestión estética ni una carrera por la visibilidad inmediata, sino una decisión estratégica ligada a cómo se ejerce la profesión y a qué tipo de relaciones se quieren construir.

En este contexto se sitúa El poder de la marca personal, el segundo libro de Omar Molina, abogado laboralista y socio del área laboral de Augusta Abogados.

La coherencia como punto de partida

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Uno de los pilares del enfoque que plantea la obra es la coherencia. Coherencia entre lo que se comunica, lo que se hace y aquello que se representa.

La marca personal no puede desarrollarse al margen del proyecto profesional o del despacho al que se pertenece. Al contrario, cuando existe una verdadera correlación entre ambos, la marca individual se convierte en un elemento que suma y multiplica, nunca en un factor de fricción.

Una marca personal bien alineada puede generar:

  • Mayor notoriedad y visibilidad cualificada

  • Acceso a nuevos entornos profesionales

  • Oportunidades de desarrollo de negocio

  • Atracción y fidelización de talento

Marca personal en el centro, no en los márgenes

Otro de los mensajes clave es entender la marca personal como una inversión, no como algo accesorio. No se trata de “hacer marca” cuando sobra tiempo, sino de integrarla de forma natural en el día a día profesional.

En muchos casos, el trabajo de marca no consiste en crear un personaje, sino simplemente en compartir lo que ya ocurre: reflexiones, conversaciones, aprendizajes y experiencias reales del ejercicio profesional.

Viralidad no es posicionamiento

El libro introduce una distinción especialmente relevante en el entorno jurídico: no es lo mismo ser viral que estar bien posicionado.

Alcanzar a muchas personas no siempre significa llegar a las adecuadas. En profesiones como la abogacía, el impacto real se construye a través de relaciones de confianza, conversaciones relevantes y una presencia constante y reconocible en el tiempo.

La pregunta clave no es cuánta gente te lee, sino:

  • ¿Con quién estás conectando?

  • ¿Qué tipo de relación estás construyendo?

  • ¿Qué percepción generas a largo plazo?

Introspección antes que estrategia

Toda marca personal sólida comienza con un trabajo previo de introspección. Conocerse, identificar valores, definir propósitos y reflexionar sobre dónde se quiere estar profesionalmente.

No siempre es el momento de trabajar la marca personal. Hay etapas en las que conviene parar, observar y reflexionar. La estrategia solo tiene sentido cuando existe claridad sobre los objetivos y el contexto vital y profesional en el que uno se encuentra.

LinkedIn: rigor, constancia y equilibrio

LinkedIn aparece como el canal natural para este tipo de posicionamiento, siempre que se utilice desde la autenticidad y la coherencia.

La clave está en el equilibrio entre lo profesional y lo personal:

  • Contenido técnico y riguroso como base

  • Pequeñas pinceladas personales que humanicen el perfil

  • Sin sobreexposición ni exceso de intimidad

  • Evitando temas innecesariamente polarizantes

Incluso un porcentaje reducido de contenido personal permite conectar desde lo humano y generar relaciones más genuinas.

Conectar o acumular impacto: una decisión estratégica

Uno de los dilemas habituales es elegir entre generar contenido emocional y viral o apostar por un contenido más reflexivo y especializado.

La pregunta es sencilla pero decisiva:
¿Prefieres llegar a mucha gente de forma superficial o construir conexiones más profundas y duraderas?

En el ámbito jurídico, la segunda opción suele ser la que genera más valor a medio y largo plazo.

Superar el miedo a exponerse

El miedo a mostrarse sigue siendo uno de los grandes bloqueos: temor al juicio ajeno, a equivocarse o a que la visibilidad se interprete como falta de dedicación al trabajo.

La respuesta pasa por una idea sencilla pero poderosa: hablar de aquello que se conoce y que se puede defender con argumentos. La relevancia nace del conocimiento, no de la exposición constante.

Una marca que se traduce en oportunidades

El poder de la marca personal plantea una visión madura y consciente del posicionamiento profesional. Una marca personal sólida no se mide solo en métricas, sino en oportunidades, relaciones de confianza y coherencia con la forma de ejercer la profesión.

En un sector donde la técnica es imprescindible pero ya no suficiente, la marca personal se consolida como una palanca estratégica para ejercer la abogacía con propósito, credibilidad y proyección a largo plazo.

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