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EMPLEO Y CARRERA PROFESIONAL

Cómo preparar tu “elevator pitch” para una entrevista

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Antes de todo, ¿qué es un Elevator Pitch? Se trata de un breve discurso o presentación con el que hay que convencer a alguien en menos de lo que dura un viaje en ascensor. El objetivo del que realiza el Elevator Pitch no es convencer de que le contraten, sino convencer de que puede ser el candidato adecuado para ocupar un puesto en la empresa.

Para ello lo importante es tener un mensaje bien estructurado, claro y conciso. No consiste en leer el currículum, sino en aportar una síntesis con datos impactantes utilizando frases sencillas y escuetas. Para preparar este tipo de discursos es necesario tener en cuenta lo siguiente:

1º. Exordio.

Aquel que quiera diferenciarse deberá captar la atención de la otra persona realizando una pregunta o afirmación sorprendente. La atracción ha de crearse en los primeros 10 segundos.

2º. Identifica quién eres y a qué te dedicas.

En la presentación no puede faltar el nombre completo, la profesión, los años de experiencia que se tienen, de qué empresas proviene esa experiencia, y en qué área se está especializado. En el caso de no tener experiencia mencionar estudios relevantes y cómo estos aportan a la posición a la que se aspira, pero sutilmente.

3º. Identifica tu porqué.

Para seguir atrayendo a la otra persona, se debe mencionar el propósito de lo que se hace y clarificar la pasión y el compromiso el que se efectúa. Es importante que en el discurso del Elevator Pitch se comuniquen los problemas o necesidades que la persona puede cubrir, las habilidades que la diferencien de los demás y a quién puede ayudar. Justificar en esta parte que la experiencia del candidato es más atractiva que la del resto será una de las razones por las que la persona con la que se habla tome acción al final.

4º. Cómo puedes aportar valor a la empresa.

Explicar qué soluciones se aportan, qué beneficio obtendría la empresa o por qué se es la persona adecuada ayuda a mantener el impulso y genera credibilidad. Una forma fácil de hacer esto es mencionar los logros más grandes que se hayan alcanzado, a través de los mayores problemas que se han resuelto o las contribuciones más grandes que se han hecho. Finalmente se debe citar lo que se busca y las aspiraciones de futuro que se poseen.

5º. Incluir una llamada a la acción.

La meta al final de la conversación debe ser que la otra persona tome algún tipo de acción. Puede ser desde un intercambio de tarjetas, que facilite su correo electrónico, una petición de conectar en LinkedIn o, mejor todavía, una futura reunión. Lo más aconsejable es hacer una pregunta simple que incite a dar ese paso. Una vez se tiene el contacto, lo aconsejable es llamar o escribirle al día siguiente.

¿Cuáles son los errores típicos a evitar?

No destacar la experiencia previa que sea útil.

Explicar lo que se busca conseguir de manera confusa.

Fingir y proyectar una imagen diferente a la realidad.

Dar rodeos o incluir información que no sea imprescindible, por la escasez del tiempo.

Centrarse en más de una o dos ideas. Al abarcar más puede no quedar claro cuál es el objetivo e incluso contradecirse.

No adaptar el discurso en función de a quién vaya dirigido.

Saturar con demasiada información.

No hacerlo como si fuera una conversación natural. No puede parecer un comercial vendiendo algo.

Ya solo queda practicar y revisar. Una de las mejores cosas que se puede hacer es practicar el discurso en voz alta con miembros de la familia, amigos, compañeros de trabajo o incluso a solas. No hay que preocuparse por modificarlo. El Elevator Pitch irá cambiando con el paso del tiempo, dependiendo de los logros recientes o de los problemas nuevos que se hayan resuelto.

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Cómo obtener un ascenso en una firma

todojuristas

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El ascenso es algo que todo el mundo desea. La mayoría de las personas cuando llegan a una organización quieren crecer, pero es necesario entender por qué ocurre un ascenso y en qué momento debemos esperar ese ascenso.

Las personas que solicitan un ascenso y no lo reciben es porque esas personas piensan que están listos, pero no necesariamente lo estén, o quizás simplemente no esté disponible la plaza.

  • La disponibilidad no es algo que se pueda controlar, especialmente cuando son organizaciones grandes, cuyos puestos ya están establecidos. Esas vacantes sólo quedan disponibles cuando la persona que esté ocupando ese puesto renuncie, la despidan o se cree un nuevo puesto.
  • Para saber que se está listo para un ascenso y poder posicionarse cuando vayan a considerar a alguien para ese puesto es necesario asumir responsabilidades que no se encuentran en la descripción del puesto actual sin buscar nada a cambio.

Desempeñar magníficamente las labores del trabajo no tiene que significar necesariamente obtener un ascenso. Quizás el puesto jerárquicamente superior requiera unas habilidades distintas como liderazgo, persuasión, negociación… que no necesariamente se encuentran dentro del espectro de tareas que tiene el trabajador. Por lo tanto, la única manera en que se puede estar listo para ese próximo paso es que se pueda asumir esa responsabilidad y demostrar que se tienen todas esas cualidades requeridas para el puesto, pero sin tener el cargo.

Ahora bien, ¿cómo son los trabajadores que las firmas buscan para darles un ascenso?

La respuesta es un promotor. Un promotor es una persona que abraza la visión y que, independientemente de su rol dentro de la organización, lo que siempre está buscando es que se puedan lograr los resultados propuestos. Es una persona que se alinea con su líder y que busca también que su equipo de trabajo pueda llevar a cabo las gestiones necesarias para que logren las metas acordadas. Este tipo de personalidades son terreno fértil para promocionar internamente. Tres ideas claves para convertirse en un promotor:

1º. Se debe conocer cuál es la visión de la firma. Muchas personas trabajan sin saber cuál es la visión de la firma.

2º. Abrazar la misión. Con esto nos referimos a que tanto las gestiones, como la conducta, como los trabajos, deben estar en torno a la visión de la compañía. Hay que entender que se tiene un rol significativo y crucial dentro de la empresa y que todo lo que se haga es para promover la visión de la organización.

3º. Ser alguien que contagie la visión. Mejorar siempre el ambiente de trabajo, neutralizar constantemente cualquier argumento de los detractores y utilizar la influencia para ayudar a que los trabajadores neutros o los pasivos puedan convertirse también en promotores.

Por último, 4 consejos para no frenar tu carrera laboral:

  • Trabajar en equipo. Para lograr un ascenso no hay que pisar cabezas, sino ser un gran jugador en equipo. Hay que entender lo que esto significa. Es bueno tomar iniciativas de liderazgo dentro de la empresa, no con el propósito de aplastar a los compañeros, sino con intención de servicio a los demás para que puedan ser excelentes en sus labores. No se trata de ser la superestrella, sino de crear sinergias en el equipo de trabajo.
  • Dar más de lo esperado. El crecimiento dentro de la empresa no necesariamente está relacionado con la excelencia del trabajo, aunque es algo que es parte de la ecuación, pero también hay que asumir funciones que excedan las competencias del cargo actual por el mismo salario. Se está haciendo una inversión de tiempo para crecer dentro de la empresa, transmitiéndose que no solo se cumple con excelencia las tareas asignadas, sino que, además se está preparado para aceptar nuevos proyectos. El dinero vendrá después, una vez se logre el ascenso, pero primero hay que demostrarle a la compañía que se es excelente y para ello no hay que limitarse a hacer lo mínimo que esperan del trabajador. Es decir, no se trata de esperar algo a cambio; se dará más de lo que se espera de uno mismo porque esa debe ser la ética de trabajo del empleado.
  • Aprender sobre gobernanza corporativa. Cómo se manejan las esferas de poder dentro de la firma. Es aconsejable estudiar cómo los socios y miembros del Consejo de Administración han llegado a esos puestos. Qué trayectoria han tenido, qué hicieron, de dónde venían, cómo se comportan, cómo se visten, cómo hablan, etc.
  • Solicitar puestos internos. Es imprescindible hacerle saber al supervisor que se está buscando crecer dentro del bufete. Si se publican vacantes dentro de la empresa hay que solicitarlas.

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Cómo responder al “háblame de ti” en una entrevista

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Todos tenemos que pasar por multitud de entrevistas de trabajo durante lo largo de nuestra vida y siempre es una situación que no todo el mundo sabe gestionar adecuadamente. La escasez de empleos disponibles para la ingente cantidad de nuevos titulados que finalizan sus estudios cada año dificultan y profesionalizan este filtro personal a través de las entrevistas de trabajo. Destacar en ellas es sinónimo de éxito y algo fundamental para conectar con tu futuro empleador. Es por ello que hoy vamos a dar un truco, mediante la figura del contador de anécdotas, para responder de una forma original a una de las preguntas más habituales de las entrevistas de trabajo: “Háblame un poco sobre ti”.

Cómo se cuentan las historias

Una de las claves de los contadores de anécdotas es que saben que una buena anécdota siempre es mejor que una respuesta simple y directa, ya que recuerda que el entrevistador también quiere saber cómo te expresas. Así que incluso cuando te hacen preguntas que se pueden responder en una sola frase empieza a contar una anécdota, pero, eso sí, contarlas no necesariamente es algo bueno: seguro que conoces a alguien que se pasa demasiado tiempo hablando sobre cosas que no le interesan a nadie y te desespera.

Pues bien, un buen ejemplo de cómo hacerlo correctamente puede ser Tom Holland, que cuenta sus historias como si las estuviese viviendo en ese mismo momento para hacerlas aún más interesantes. Otras veces él decide simplemente interpretar a un personaje (teatralizar exagerando, para que nos entendamos, pero no te pases). En otras ocasiones, las anécdotas que cuenta, en sí misma generan intriga respecto a lo que sucederá después y eso ayuda a mantener atentos a los que le están escuchando. Por tanto, el componente del misterio es fundamental para contar anécdotas y es por eso que debes generar ciertas dudas en la mente de tu entrevistador. Tienes que dar la posibilidad de adivinar por dónde va a ir más o menos la historia, pero también quieran saber cómo sigue. En resumen: debes generar preguntas en la mente del reclutador y luego actuar las respuestas.

La preparación de esta pregunta

Como ésta es una de las preguntas más repetidas al inicio de las entrevistas, puedes permitirte el lujo de preparar la respuesta con anterioridad. Para hacerlo, anota los diez momentos más importantes e interesantes de tu vida profesional o las veces que hayas demostrado liderazgo.

Una vez hecho esto, apunta al lado de cada una de esas anécdotas cualidades que sean relevantes para el puesto al que estás aspirando. ¿Qué es lo que demuestran de ti esas historias? Después elige las 3, 4 o 5 más interesantes o que, por las cualidades que extraigas de ellas, sean las que mejor encajen con los valores del despacho. En especial aquellas que señalen cualidades que demuestren que eres un buen candidato para ese trabajo. Las anécdotas que hayas elegido conviértelas en una única historia y apunta a ellas en la entrevista. Un ejemplo sería hacer un resumen de tu vida e ir metiendo menciones superficiales, pero llamativas, a estas anécdotas que tienes preparadas para que, una vez te pregunten por alguna de ellas, lances la historia que tenías preparada.

Con las cualidades negativas haz lo mismo, anótalas para demostrar que te conoces bien, pero para que resaltes que estás trabajando esos aspectos. Al concluir di cómo hiciste para superarla. Si, por ejemplo, eres desorganizado, cuenta a través de una anécdota cómo descubriste una forma de compensarlo.

La estructura de las anécdotas.

1º.- Escenario de la situación: Contextualiza dónde te encontrabas.

2º.- El problema: ¿A qué reto tenías que enfrentarte?

3º.- La solución: ¿Lo hiciste solo? ¿Necesitaste ayuda? ¿Tuviste que sacrificar algo? ¿Pensaste de manera diferente?

4º.- El resultado: ¿Pudiste resolver el problema? ¿Qué sensaciones dejó en los demás?

Los reclutadores quieren conectar contigo, porque ya saben que tienes el talento o las cualidades para trabajar allí (por eso te han llamado). Si cuentas las historias de una manera interesante le agradarás al que te entreviste y aumentarás así las posibilidades de que te contrate, por lo que ¡mucha suerte!

 

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CURIOSIDADES

20 Soft Skills que todo Abogado debería tener

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El trabajo y la forma de trabajar están cambiando. También en el campo de la abogacía. Cuando un despacho de abogados busca un nuevo letrado que incorporar a su plantilla, ya no sólo mira que en su CV aparezca el Grado en Derecho con una buena nota media y el Máster de Acceso a la Abogacía, sino que se articulan complejos procesos de selección para asegurarse de que dicho candidato cumpla con esas hard skills (saber derecho civil, dominar Excel y Word…) pero también con las denominadas soft skills, que son aquellas habilidades deseables para un determinado puesto de trabajo que no dependen de los conocimientos adquiridos, sino de la persona en cuestión. En esta entrada te contamos cuáles son estas habilidades que todo abogado del futuro debería poseer.

 

1. Inteligencia emocional: cada vez más a menudo escuchamos el término “inteligencia emocional” como una de las habilidades que todo trabajador debería poder demostrar. Se trata de la capacidad de conocer nuestras propias emociones y sentimientos y los de las personas que nos rodean, y de saber manejarlos para anticiparnos a determinadas situaciones. El abogado que esté sufriendo una época de intenso estrés y ansiedad tiene que saber identificar estas emociones y ponerles remedio antes de que le lleven al bloqueo profesional.

 

2. Empatía: no basta con saber identificar los sentimientos de otras personas, también hay que saber ponerse en el lugar del otro, ya sea compañero o subordinado, para no agravar una posible situación negativa. Si un abogado empático conoce que un compañero del despacho está pasando por una mala racha de ansiedad, tratará de ayudarle en lo posible.

 

3. Gestión de la ansiedad: la ansiedad y el estrés están a la orden del día. Estas emociones son inevitables, pues dependen de la personalidad de cada uno. Pero en lo que un abogado sí debe trabajar es en la gestión de esta ansiedad, saber cuándo sufrimos épocas de más ansiedad y ponerle remedio para que ésta no afecte a nuestra carrera profesional.

 

4. Honestidad: es preferible que el abogado sea honesto con sus clientes o con sus jefes, y diga abiertamente que no le da tiempo a acabar las tareas en el plazo que le han dado y que necesita más tiempo para hacerlo bien, que no decir nada, entregarlo en tiempo y que lo entregado sea una chapuza. Los despachos de abogados también valoran esa honestidad.

 

5. Ética: si bien la ética es una de las cualidades que les enseñan a los abogados desde el inicio de sus estudios, con el paso del tiempo muchas veces parece olvidarse. No pisar a compañeros, no actuar de mala fe, no jugar con tus clientes… La ética en el trabajo es otra de las habilidades más valoradas por los despachos.

 

6. Amabilidad: el campo de la abogacía está intentando alejarse de esa percepción social de seriedad y distancia que la ha caracterizado durante mucho tiempo. Ahora se buscan abogados cercanos y amables con los clientes.

 

7. Educación: más cercanía y confianza con los clientes, compañeros y jefes no implica una mayor falta de educación. Las buenas maneras, gestos y palabras deben seguir gobernando las relaciones laborales, incluyendo el campo de la abogacía.

 

8. Positividad: en todos los trabajos, incluido el de la abogacía, surgen contratiempos y hay cosas que no salen como esperábamos. Otra de las habilidades del abogado del futuro es la de afrontar estas situaciones con positividad.

 

9. Adaptabilidad: derivado de lo anterior, ante situaciones nuevas y cambiantes, plagadas de contratiempos, los despachos buscan abogados que sean capaces de adaptarse a estas nuevas situaciones con facilidad.

 

10. Puntualidad: no está de más recordar que la puntualidad es una virtud, no sólo deseable, sino obligatoria en cualquier puesto de trabajo, en la que, además, se debe trabajar. Implica no sólo llegar puntual a tu puesto de trabajo, sino también cumplir con todos los plazos de entrega asignados, en la medida de lo posible.

 

11. Organización: para evitar ser impuntual, otra de las habilidades más requeridas por los reclutadores es la capacidad de organización, ser conscientes de lo que uno puede abarcar en un día y organizarse el tiempo para cumplir con las metas organizadas.

 

12. Gestión del tiempo: Una vez organizada nuestra jornada laboral, otra habilidad muy importante es saber gestionar ese tiempo, es decir, aprovechar al máximo cada minuto evitando distracciones.

 

13. Automotivación: en la actualidad, los despachos buscan abogados que tengan capacidad de automotivación, que se fijen metas laborales cada vez más ambiciosas y que dichas metas les motiven a trabajar cada día más y mejor para conseguirlas.

 

14. Creatividad: el campo de la abogacía, aunque para el resto de la sociedad pueda parecer frío y serio, no deja de ser un campo abierto a la innovación y a la creatividad, que trata de buscar nuevas formas de trabajo, más dinámicas y cada vez más accesibles a los clientes que requieren de estos servicios. Precisamente, esta creatividad es uno de los factores clave para las instituciones que otorgan premios a abogados y despachos por el desarrollo de su carrera profesional.

 

15. Pensamiento crítico: Al final del día, un abogado tiene que ser capaz de reflexionar sobre lo que ha hecho bien, pero también sobre lo que ha hecho mal para ponerle solución y tratar de mejorarlo. Hay que saber criticar el trabajo ajeno, pero también el propio para poder avanzar.

 

16. Capacidad de reconocer errores y pedir disculpas: derivado de lo anterior, si, como resultado de ese pensamiento crítico hacia nuestro trabajo, descubrimos errores, otra habilidad deseable en los abogados es la de saber pedir abiertamente perdón por los errores cometidos y tratar de neutralizar nuestro ego.

 

17. Comunicación: la comunicación implica no sólo saber explicar los pensamientos propios correctamente y convencer con la palabra, sino también saber escuchar los ajenos atentamente para comprenderlos. Los despachos necesitan abogados que sepan escuchar y retener el máximo de información posible.

 

18. Habilidades sociales: muchos despachos de abogados se nutren del número de clientes que poseen, de su cartera de clientes, por eso, los abogados con habilidades sociales y capacidad de captar nuevos clientes y entablar nuevas relaciones son muy importantes en su plantilla.

 

19. Capacidad de liderazgo: cuando un abogado promociona dentro de un gran despacho y comienza a tener subordinados a su cargo, la capacidad de liderazgo es una habilidad muy importante. No se trata sólo de mandar, sino también de motivar a tus empleados y tratarles correctamente para lograr los objetivos propuestos.

 

20. Gestión de equipos: saber trabajar en equipo es muy importante en la actualidad. Cuando llega, por ejemplo, la campaña del impuesto sobre la renta, y un despacho se tiene que enfrentar a un gran número de presentaciones, saber formar equipos que trabajen bien y repartir las tareas de manera equitativa es una cualidad muy importante.

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