Conecta con nosotros

EMPLEO Y CARRERA PROFESIONAL

Curriculum, proceso de selección y entrevista

todojuristas

Publicado

en

De las mayores incertidumbres que surgen cuando estudias la carrera es, ¿y después qué?, uno de los aspectos positivos del derecho es la infinidad de salidas profesionales que alberga y a las cuales podemos dedicarnos tras finalizar nuestros estudios de grado, hay profesiones hegemónicas en el mundo jurídico, pero no todo se queda en la abogacía o la judicatura. Para insertarnos laboralmente en el mundo jurídico, y debido a la infinidad de trabajos que podemos ejercer, hemos de marcarnos un objetivo profesional, y hacer una especie de labor introspectiva para averiguar qué puesto se adecúa más a nuestras aptitudes, vocación, aspectos de mejora o intereses, para más tarde barajar qué opciones tenemos en relación a nuestro trabajo de ensueño.

 

CURRÍCULUM VITAE

El currículum es una de las herramientas más utilizadas para la consecución de un fin profesional. Los hay de todo tipo (cronológico, cronológico inverso, video currículum, funcional, europeo, digital…), y sin duda es el documento que te hará llegar o no al proceso de selección, precisamente por ello debe ser adaptado al perfil que ofreces, o bien a la oferta de trabajo a la que te dirijas. Cuanto más personalices tu currículum, más atractivo lo harás, ten en cuenta que todo proceso de selección lleva inherente la existencia de varios candidatos que están en tu misma situación. Aspectos como la organización, distribución, formalidad, imagen o palabras clave, pueden marcar la diferencia.

La base de todo currículum es racionar la información que queremos dar sobre nuestra persona en un corto espacio, donde queremos contar quienes somos, nuestra experiencia, habilidades, y todo ello de forma más adecuada para conseguir nuestro futuro empleo.

¿Qué campos son obligatorios y cómo deberíamos plasmarlos?

1. Datos personales: Normalmente los datos personales se incluyen en la parte superior del documento, es ahí donde debes añadir tu nombre, apellidos y contacto, bien a través de tu teléfono móvil, de tu correo electrónico y/o de alguna red social que se asocie a un perfil de empleo. Un consejo acerca de esto es no emplear correos electrónicos informales, o brindar tu usuario de redes personales, como Facebook o twitter. El currículum será siempre la primera impresión que tengan sobre ti.

2. Formación: Siempre es vistoso, añadir los años en que has desarrollado ambas formaciones y la entidad que las ha impartido.

Formación académica: Es aquí donde deberás poner tus estudios de grado, obviándose los demás estudios reglados, como la educación obligatoria. Pese a ello, si tienes algún aspecto que destacar de tus anteriores etapas académicas (por ejemplo, has realizado la enseñanza obligatoria en otro idioma, o en una modalidad bilingüe), no está demás que lo añadas. La formación académica no incluye cursos, conferencias u otras actividades que pese a brindarte una titulación no encajan en el presente apartado.

Formación complementaria: Aquí si interesan aquellos cursos, formaciones o titulaciones alternativas, que a la par de adecuarse a la oferta a la que te diriges, estén impartidos por organismos oficiales y diferencien tu perfil. Ten en cuenta que siempre habrás de certificarlos.

3. Experiencia profesional: Es otro de los campos que debes destacar. A priori parece que la única experiencia que interesa es la que tiene que ver con el sector al que te diriges, pero, por ejemplo, añadir que has trabajado en una tienda de ropa o en una cafetería, podría ofrecer sobre ti una imagen comprometida y con habilidades sociales.

4. Competencias y objetivo profesional: Añadir un apartado acerca de tus virtudes profesionales puede ayudarte a ajustar aún más tu perfil hacia la deseada meta, al igual que plasmar tu objetivo profesional, tu vocación y en definitiva qué estás buscando.

5. Idiomas: No solo puedes añadir el apartado de idiomas si tienes un título que lo cerciore. De hecho, en caso de tener un título de capacitación deberás ponerlo con la misma metodología que se sigue para expresar tu formación académica o complementaria. Eso sí, no mientas, siempre es recomendable quedarse corto, por ejemplo, si añades que tu nivel de inglés es conversacional, ten en cuenta que podrán preguntártelo en la entrevista.

6. Otros datos adicionales: A veces es atractivo añadir otros datos según a la oferta a la que nos estemos dirigiendo. Por ejemplo, podemos añadir si tenemos carnet de conducir, vehículo propio, o incluso un apartado acerca de nuestros conocimientos sobre informática.

El currículum puede venir acompañado de cartas de presentación y/o recomendación. En la primera, nos presentamos de acuerdo a los datos consignados en el currículum, nos extendemos algo más redactando sobre nuestra persona e interés sobre el puesto ofertado por el empleador, dirigiéndonos siempre a quien vaya a recibirla. La segunda, sin embargo, es aquella que redactan nuestros empleadores, profesores o personas que hayan tenido una relevancia en antiguos trabajos o labores, ofreciendo datos sobre ti y vuestra antigua relación profesional, y por supuesto, recomendándote a potenciales seleccionadores.

El currículum, no solo sirve para dirigirte a una oferta laboral, también te lo pedirán para entrar a cursar ciertas ofertas académicas como máster o doctorado, donde es especialmente importante contar con ciertas recomendaciones.

 

EL PROCESO DE SELECCIÓN

En el proceso de selección el empleador buscará encontrar a la o las personas más aptas para desempeñar el puesto de trabajo vacante. Es por ello, que las pruebas que habrá que pasar para llegar al final, variarán en función de la oferta a la que se dirija.

  1. Normalmente, se reclutan unos cuantos candidatos para que pasen las fases prescritas por la empresa, a través de muchos medios posibles, como tu perfil profesional en una red de trabajo, a través de tu red de contactos, de una auto candidatura o de una captación por los RRHH de la empresa o entidad.
  2. En la preselección, tu currículum será tu salvavidas, es ahí donde juega un papel importante, y supondrá que la empresa quiera saber más de ti o rechace el perfil que ofreces.
  3. Adicionalmente, algunas entidades pueden hacer pruebas grupales (para demostrar cómo es tu metodología de trabajo en equipo), test psicotécnicos o pruebas de personalidad, para evaluarte.
  4. La última fase de cualquier proceso de selección suele ser la entrevista, si has llegado hasta aquí, es buena señal.

LA ENTREVISTA

La entrevista es la prueba principal del proceso de selección, mediante la cual se establece un vínculo comunicativo, entre el seleccionador/a y el seleccionado/a. En ella no solo te podrán hacer preguntas, sino también alguna prueba de capacitación, como una conversación en un idioma añadido en tu currículum, aunque podrá variar en función del tipo de entrevista en el que te sitúes, según el tipo de personas intervinientes o la técnica empleada.  En este paso podrás demostrar tu capacitación profesional, mostrar el perfil deseado, y suministrar información más amplia, de manera fluida y natural.

Algunos consejos para preparar una entrevista son:

  1. Prepara tu imagen de acuerdo al grado de formalidad exigido, y evita prendas que delaten aspectos personales como el escudo de un equipo de futbol, o el logo de un partido político. Has de intentar que tu imagen sea lo más neutral posible, nunca sabes a quien te diriges, y tu fin debe ser transmitir una imagen profesional y objetiva.
  2. La comunicación no verbal es tan importante como la verbal. Si tus ojos, manos, pies o cualquier parte de tu cuerpo dicen algo distinto a lo que dicen tus palabras, estarás haciéndote un flaco favor. Intenta no mirar el reloj durante la misma, bostezar, cambiar constantemente tu postura o no mirar a los ojos del/ la entrevistador/a, el lenguaje no verbal, supondrá más de un 70% de la comunicación en este corto espacio de tiempo. Respecto de tus palabras o comunicación verbal, adecua tu lenguaje a la persona a la que te dirijas en función de formalidad requerida, trata de no dar datos personales que no tengan que ver con el puesto de trabajo y sobre todo recuerda que no tienes por qué responder a preguntas que comprometan a tu persona y no tengan ninguna relación con el cargo a desempeñar. Es sabido que hay preguntas prohibidas, como ¿estas casado/a?, ¿piensas tener hijos próximamente?…
  3. Evita ser impuntual. Si en la primera toma de contacto con el seleccionador, empiezas faltando al horario pactado, no será un punto a tu favor para ser seleccionado.

Tras culminar la entrevista, lo más usual es que te dejen preguntar aspectos no esclarecidos durante el proceso, es aquí donde con cierto tacto puedes preguntar sin olvidar el toque formal requerido.

En definitiva, buscar el trabajo de ensueño no es un camino sencillo, pero tener siempre en mente tus metas y dedicarles el tiempo que necesitan, te ayudará a conseguir tu objetivo, tenlo por seguro. “El que algo quiere, algo le cuesta”.

Autor: Ana Torrecillas Martínez. Graduada en Derecho por la Universidad de Valencia, actual alumna de Máster en Derechos Humanos, Democracia y Justicia Internacional.

Continuar Leyendo
Clic para comentar

Escribe tu opinión

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

EMPLEO Y CARRERA PROFESIONAL

Cómo superar una entrevista para una firma de Abogados

todojuristas

Publicado

en

Estás buscando prácticas para el grado o máster, acabas de terminar tus estudios o simplemente quieres cambiar de trabajo y…. ¡llega la hora de enfrentarse a las temidas entrevistas de trabajo! No obstante, no hay que tener miedo puesto que con una buena preparación superaremos con éxito la entrevista.

Para realizar una buena entrevista es necesario conocer bien las distintas fases del proceso de selección. Generalmente, los procesos de selección de los grandes despachos y de las empresas multinacionales suelen constar de varias fases: test psicotécnico, prueba de nivel de idiomas, prueba de conocimientos técnicos, entrevista grupal, entrevista con el departamento de RRHH, entrevista con el socio del departamento… Estos procesos pueden llegar a extenderse hasta 2 meses y debemos estar bien preparados para cada fase.  Además, debemos tener siempre presente que nuestra entrevista comienza desde el momento en el que mandamos nuestro CV a la empresa. En este post nos centraremos en la preparación de las entrevistas personales de trabajo.

 

Preparación de la entrevista

Has superado con éxito la criba de currículos para ese puesto de trabajo que tanto deseas, puede incluso que también largos test psicotécnicos o de nivel de idiomas, y recibes una llamada o e-mail en el que te convocan para una entrevista de trabajo. Deseas hacerlo lo mejor posible, lo que implica una gran preparación, pero… ¿por dónde empezar?

 

1.      Investigar sobre la empresa o bufete

Lo primero que debemos hacer al preparar una entrevista de trabajo es investigar sobre la empresa o despacho en el que queremos trabajar. Debemos conocer el origen de la empresa, su cultura y valores, las sedes nacionales e internacionales que tiene, las áreas jurídicas a las que se dedica, si ha recibido algún premio… Toda esta información, seguramente, la podremos encontrar en su página web corporativa. Además, es importante echar un vistazo a sus redes sociales y leer sus últimas publicaciones. Sacar a relucir cualquiera de los datos encontrados en la entrevista, mostrará al entrevistador un alto nivel de interés e implicación.

2.      Conocer al entrevistador

Es muy importante conocer de antemano con quién me voy a entrevistar. Si has postulado para una gran empresa o bufete, lo más normal es que la primera entrevista te la realice algún trabajador del departamento de RRHH y que, posteriormente, realices otra entrevista con el socio del departamento en el que deseas trabajar. Sin embargo, en empresas más pequeñas o bufetes familiares, es común que el proceso de selección se reduzca a una única entrevista con el socio de la firma. Si no sabemos quién es la persona que nos va a entrevistar, no hay que dudar en llamar y preguntar o en escribir un simple correo electrónico.

Una vez que conozcamos el nombre del entrevistador deberemos indagar en su perfil profesional. Esto implica conocer las distintas empresas en las que ha trabajado, los proyectos más recientes en los que ha estado involucrado y las publicaciones que ha realizado. Una buena herramienta para encontrar toda esta información es LinkedIn. Tener todos estos datos nos ayudará a mejorar el enfoque de nuestra entrevista y a conectar mejor con el reclutador.

También debemos tener en cuenta que las preguntas de un trabajador de RRHH serán distintas a las que te haga el socio. Por un lado, el entrevistador de RRHH pondrá más énfasis en conocerte, hacer un repaso de tu CV y comprobar que tu perfil se ajusta al puesto. Por otro lado, el socio del departamento intentará profundizar más en tu carrera profesional, en tus aptitudes y en los conocimientos técnicos que poseas.

3.      Conocerse a sí mismo y a nuestras experiencias

Es habitual que antes de acudir a una entrevista los candidatos busquen en internet las preguntas típicas que realizan los reclutadores, pero muchos de ellos caen en el error de buscar también en la red las respuestas “perfectas” a dichas preguntas. Sin embargo, no se trata de encontrar respuestas idóneas a las posibles preguntas del entrevistador, sino de hacerse un examen a sí mismo para saber responder con sinceridad a sus preguntas.

Para ello, debemos de realizar un análisis profundo de nosotros mismos que nos ayude a conocernos mejor y a reflexionar sobre los siguientes aspectos:

  • Trayectoria académica: por qué he decido estudiar tal grado y tal posgrado, qué materias me han gustado más y en cuáles he destacado.
  • Trayectoria profesional: qué me han aportado experiencias profesionales previas (personal y profesionalmente), qué tal ha sido la relación con otros compañeros y cuáles han sido mis logros.
  • Expectativas profesionales: por qué quiero trabajar en dicha firma, qué valor puedo aportar a dicha empresa, qué espero de la empresa y dónde me veo profesionalmente en un corto y largo plazo.
  • Experiencias internacionales: qué me han aportado (personal y profesionalmente).
  • Personalidad: cuáles son mis virtudes y mis debilidades. Aquí lo más importante es la sinceridad y ser capaz de demostrarle al entrevistador que estás trabajando para mejorar tus puntos débiles.

Además, es importante saber que en cualquier momento de la entrevista el entrevistador puede que te sorprenda cambiando el idioma de la conversación al inglés. El momento más común para hacerlo es cuándo te preguntan acerca de tu nivel de idiomas.

4.      Preguntas

Al final de la entrevista, es común que el reclutador te deje un turno de preguntas. Llega el momento de relajarse y preguntar todas aquellas dudas relacionadas con el puesto de trabajo o con la empresa que ronden por nuestra mente. No obstante, tenemos que cuidar nuestras preguntas puesto que un error al final de tu entrevista puede hacer que seas descartado como candidato.

De este modo, puedes preguntar acerca de los proyectos en los que está involucrada la empresa, sobre los planes de formación continua, sobre las posibilidades de promoción, sobre la forma de trabajar en la empresa o si ofrecen planes de movilidad nacional e internacional a sus empleados. No obstante, debemos evitar preguntas personales específicas.

 

El día de la entrevista de trabajo

Tranquilo, si has preparado bien la entrevista no tendrás ningún tipo de problema en responder a las preguntas del reclutador. No obstante, hay que pulir todos los detalles y el día de la entrevista deberemos prestar especial atención a la puntualidad y a la vestimenta.

1.      Puntualidad

El tema de la puntualidad parece algo obvio, todos sabemos que no debemos llegar tarde, pero… ¿debo acudir a la hora en punto? ¿5 minutos antes? ¿10? ¿15? Lo más recomendable es llegar a la zona alrededor de 30 minutos antes de la hora a la que estemos citados, para así poder hacer frente a pequeños imprevistos que se nos presenten. No obstante, debemos entrar a la empresa o despacho con unos 10 minutos de antelación aproximadamente, dependiendo del tamaño de la oficina. Si a pesar de salir con la suficiente antelación nos surge algún imprevisto mayor y no podremos ser puntuales, lo mejor que podemos hacer es llamar lo más pronto posible y avisar justificadamente de nuestro retraso.

2.      Dress Code

Otro de las dudas que nos asaltan a la hora de acudir a una entrevista es el tema de la vestimenta. Lo más recomendable es investigar sobre el “dress code” de la empresa. Generalmente, en los bufetes los hombres suelen ir en traje de chaqueta y las mujeres en algo equivalente. En mi opinión, en el ámbito jurídico, es mejor pasarse por exceso que por defecto, esto nos dará una imagen de seriedad y profesionalidad que se traducirá de forma positiva en el reclutador.

 

Entrevistas en tiempos de COVID-19

Actualmente, en tiempos de COVID-19, se está volviendo una práctica cada vez más habitual que las entrevistas se realicen por videoconferencia. Esto nos puede ayudar a calmar los nervios, aunque también exige una buena preparación previa de la entrevista. Además, es importante buscar un lugar adecuado para realizarla; no queda muy profesional entrevistarse y que de fondo se vea un póster gigante de nuestro grupo de música favorito. Si tenemos un despacho o una habitación con un fondo liso sería lo idóneo. Igualmente, debemos comprobar que la cámara y micrófono de nuestro ordenador funcionan correctamente y que podemos entrar sin problema al servidor o programa a través del cual realizaremos la videollamada.

Autor: Blanca Valverde Rodríguez. Estudiante del doble máster en Acceso a la Abogacía y Asesoría Jurídica de Empresas en Universidad Loyola Andalucía. Graduada en Derecho y ADE por la Universidad de Sevilla.

Foto Blanca Valverde Rodríguez

Continuar Leyendo

EMPLEO Y CARRERA PROFESIONAL

6 Tips sobre cómo afrontar una Entrevista

todojuristas

Publicado

en

No hay nada más frustrante que avanzar en las distintas fases de un proceso de selección y caer en la entrevista final. Como es sabido por todos, no existe una forma de garantizar el éxito en este tipo de pruebas. Sin embargo, hay pequeños “trucos” que se adquieren con la experiencia, y que pueden suponer la diferencia entre caer o conseguir ese ansiado puesto que tanto tiempo llevas buscando.

 

Infórmate sobre la empresa o despacho.

¿Quiénes son? ¿Cuál es su especialidad? ¿Qué situación presentan? Lo normal es que, antes de hacer una entrevista, te avisen con al menos un par de días de antelación. No los desaproveches. Usa ese tiempo para informarte al máximo. Investiga cuales son los puntos fuertes de la empresa, noticias recientes en las que figuren, logros que hayan conseguido, etc. Toda información es poco. Demuestra que te interesa formar parte del equipo y que conoces el lugar al que aspiras entrar.

Salvo contadas excepciones, lo normal es que te informen de quién será la persona que te hará la entrevista. Aprovecha para buscarla en LinkedIn y descubrir que cosas son de su interés, puesto que pueden salir a la luz en la entrevista.

 

Practicar siempre es una buena opción.

Puede dar vergüenza, pero practicar la entrevista con algún amigo o conocido es una forma perfecta de ponerte en situación. Siempre hay preguntas modelo que suelen estar presentes en todas las entrevistas. Preparar esas preguntas evitará que dudes en exceso durante la entrevista real. No te agobies pensando en posibles preguntas que no has practicado o que no se te han ocurrido. Es imposible predecir todas las preguntas que te harán. Simplemente, trata de ser lo más natural en tu respuesta.

Al terminar el ensayo, pide siempre a tu amigo o conocido un feedback sobre como ha ido la prueba. Cualquier critica debe ser siempre constructiva y encaminada a que lo hagas mejor durante la entrevista real.

 

Sé tú mismo.

Parece algo obvio, pero no lo es. Muchas personas se esfuerzan en mostrar una personalidad distinta y adornada, algo que siempre es contraproducente. Es imposible saber el perfil de candidato que están buscando los responsables de la empresa, con lo que es absurdo intentar aparentar aquello que no eres. Durante el transcurso de la entrevista te preguntarán por tus aficiones, tus gustos, repasarán tu vida académica de los últimos años, e incluso, en ocasiones, te pedirán que te des tu opinión sobre algún tema de actualidad. Intentar aparentar lo que no eres, mentir e inventarte las respuestas nunca es buena opción.

Si al contar tus aficiones has mencionado el cine o la lectura, es posible que quieran saber más y te pregunten por la última película que has visto o el último libro que has leído. Si has mentido en tus aficiones es posible que te bloquees y debas pensar demasiado una respuesta que debería ser sencilla y natural si de verdad te gusta el cine o la lectura. Si el entrevistador detecta que le estas mintiendo, conseguir el empleo será casi un milagro.

 

Prepárate algunas preguntas.

Es muy común que, al final de la entrevista, te inviten a formular alguna pregunta al entrevistador. Puede parecer que la entrevista ya ha terminado y que es simplemente un gesto de amabilidad contigo, pero nada más lejos de la realidad. Un entrevistador valora mucho que un candidato formule preguntas interesantes y que te distingan del resto.

Si la entrevista ha sido de carácter personal (sin preguntas técnicas), puede quedar extraño que sea el candidato quien formule preguntas técnicas al entrevistador. Una buena opción es preguntar sobre el funcionamiento diario de la empresa o despacho. Preguntar cuales serían las funciones que realizarás en caso de ser el seleccionado o mostrar interés sobre el ambiente de trabajo pueden dar una buena imagen de ti como candidato.

En la actualidad, la pandemia provocada por la Covid-19 ha influido en casi todos los ámbitos de la economía. Es muy posible que la empresa o despacho haya tenido que adaptarse a la pandemia. Preguntar por su evolución o por circunstancias que hayan podido verse modificadas es una forma de mostrar que estas informado en base a lo que sucede a tu alrededor y que eres capaz de identificar consecuencias que hayan podido afectar a la empresa.

 

Cuida tu imagen.

Ante una entrevista tanto presencial como online, la imagen es siempre muy importante. No hay que olvidar que el aspecto que reflejamos es lo primero que los entrevistadores verán de nosotros. Descansa bien la noche anterior a la entrevista. Esto hará que estés más relajado de cara a superar el trámite y que muestres una imagen mucho mejor.

La vestimenta es fundamental. Si la entrevista es presencial, debes pensar como suele vestir la gente en el ámbito o sector en el que quieres entrar. Incluso si la entrevista es online, tampoco podrás descuidar este aspecto. Elige cuidadosamente la ropa de la entrevista. Ponerte aquello con lo que te sientes cómodo reforzará tu confianza en ti mismo. Nadie creerá en ti si tu mismo no lo haces. Todos nos sentimos mucho mejor cuando sabemos que la ropa que llevamos nos sienta genial. Aprovéchalo.

 

Sé puntual.

Al igual que lo de ser uno mismo, puede parecer algo lógico, pero no siempre se pone en práctica. A todos pueden surgirnos problemas e imprevistos que nos impidan llegar a la hora indicada. Ante eso, lo mejor es planificarse para llegar con tiempo, y evitar que el más mínimo problema nos haga quedar como impuntuales.

La virtud esta en el término medio. Si bien no es bueno llegar tarde, tampoco será bien recibido llegar con demasiado tiempo de antelación. Piensa que quizás el entrevistador pueda estar ocupado, o que pueda haber más gente haciendo la misma entrevista que tu, con lo que llegar demasiado pronto puede hacer que tanto el entrevistador como el otro candidato sientan prisa por acabar o piensen que se están retrasando. ¿La mejor opción? Llegar con 5 o 10 minutos de antelación. Esto mostrará que eres puntual sin dejar de lado la idea de que respetas la hora a la que te han citado.

Como digo, no hay una fórmula que implique superar cualquier entrevista. Además, siempre surgirán circunstancias sobre las que no tengamos ningún control. Sin embargo, estos pequeños trucos pueden hacer que, al menos, todo aquello que depende de nosotros vaya bien.

 

Autor: Eneko González. Doble grado en Derecho y Relaciones internacionales por la Universidad Europea de Madrid y Máster en Práctica Jurídica especialidad Tributaria por el Centro de Estudios Garrigues. Actualmente desempeño el cargo de Tax Trainee en Indra.

Continuar Leyendo

EMPLEO Y CARRERA PROFESIONAL

¿Cuáles son las mayores dificultades de los Abogados en sus inicios profesionales?

todojuristas

Publicado

en

Aprovechando la celebración del día del Abogado joven, lanzábamos en nuestras redes sociales la pregunta de ¿Cuáles son las mayores dificultades a las que os habéis enfrentado en vuestros inicios como abogados? Tantas y tan diversas fueron las respuestas que hemos querido recopilarlas en este post para que todos las podáis leer y para que los estudiantes de Derecho que quieren dedicarse a esta salida profesional sepan a qué atenerse.

Sin duda, tal como manifiestan Oscar Fernández León, socio en León Olarte Abogados y Juango Ospina, socio director en Ospina Abogados; las dificultades a las que hay que vencer son elevadas y muy variadas.

Falta de enfoque práctico en la formación, que no prepara para el mundo real

Para los recién graduados en Derecho, una de las principales dificultades es no haber realizado durante el Grado unas prácticas curriculares que les abrieran las puertas a un despacho o, al menos, les mostrasen a qué se van a enfrentar en la práctica si finalmente deciden dedicar su vida profesional al ejercicio de la abogacía.

Así lo explican María Eugenia Gay, decana del Ilustre Colegio de Abogados de Barcelona;  Delia Rodríguez, socia directora en Vestalia Asociados, o desde la asociación IURIS URJC.

Algunos apuntan, muy acertadamente, que la carrera de Derecho apenas sienta las bases de unos conocimientos que, ni de lejos, te sirven para desarrollar el ejercicio de la abogacía sin impedimentos. Para solucionar estos problemas, hay abogados ya formados que en sus respuestas proponen que determinados organismos públicos, como los colegios de abogados o las universidades, deberían implicarse más en este sentido y establecer programas de mentoring para orientar a los estudiantes.

Así opinan, entre otros,  el abogado penalista Javier Alberti, socio director en AOL Consultores Legales, la abogada mercantilista Cristina Lara Blanca Stöppp, directora del gabinete jurídico ambiental.

Precariedad laboral: Falsos autónomos, largas jornadas y falta de salarios dignos

Entre las “quejas” más repetidas se encuentran, la utilización generalizada de falsos autónomos, la precarización de todos los trabajos y la cantidad de desempleo joven, unido al hecho de que mucha gente muy formada se encuentra buscando trabajo, la falta de salarios dignos acordes al esfuerzo realizado. Las largas jornadas laborales son otra de las principales consecuencias de esta precarización, que en muchas ocasiones incluyen los fines de semana para poder llegar a los objetivos.

Así lo explican Albert Jané, presidente de los Abogados Jóvenes de Barcelona, Miguel Cano, coordinador general de zonas de CONEDE y abogado especializado en propiedad intelectual ; Candi Vives, titular del despacho CVG o la abogada Marta Gutiérrez.

Captación de clientes

Según vas avanzando e intentando promocionar dentro de los despachos o como abogado autónomo, captar una buena cartera de clientes se convierte en un requisito indispensable para poder afianzarte dentro de la empresa, y muchas (muchísimas) respuestas ponen de relieve la dificultad de captar clientes, ya trabajes en un gran despacho de abogados o como autónomo en tu propio despacho.

Así lo manifiestan  Juan Rocinau, abogado especialista en derecho fiscal; Angel Seisdedos, creador del podcast Tertulia Jurídica o el abogado Luis Abeledo.

Estrés laboral y dificultades de conciliación

Otra de las respuestas más repetidas fue la del estrés y la presión bajo la que se trabaja en esta profesión. Siempre sujeto a plazos, entregas, reuniones con clientes, etc. Quizá este aspecto sea el que más resaltan los abogados cuando les preguntas qué es lo que menos les gusta de su profesión.

Otros seguidores de nuestras redes también han enfatizado la impotencia que se sufre cuando sientes que no consigues llegar a lo que esperan de ti, lo que se transforma en una inseguridad constante sobre la forma de redactar escritos, los pasos a seguir en un procedimiento… Los jefes, muy ocupados y también estresados por sus propios negocios y casos, tienden a prestar poca atención al trabajo de sus subordinados, lo que se traduce en una falta de feedback y, por tanto, un freno en el aprendizaje de los jóvenes abogados que quieren avanzar en sus carreras profesionales y adquirir conocimientos. En muchas ocasiones solo se dice lo malo, pero no lo bueno, lo que afecta emocionalmente a muchos jóvenes abogados.

Para Felipe Herrera, CEO de Adefinitivas y socio en Términos y Condiciones es especialmente difícil lidiar con otros abogados, aunque en general también menciona grandes compañeros

Las “preguntitas” de no-clientes

Además, si bien para los amigos y familiares apenas es una “preguntita”, muchos abogados se quejan de un gran volumen de “preguntitas” que les restan tiempo de trabajo y por las cuales no se cobra. La falta de empatía y gratitud hacia la profesión es otra de los aspectos que menos les gusta a los abogados del desarrollo de su trabajo.

Por todo lo anterior, algunos abogados como el abogado y criminólogo Danigmas definen su profesión como una “ultramaratón”, en la que la carrera universitaria apenas es el comienzo de un largo y duro camino.

Continuar Leyendo

Tendencia

Copyright © 2019 Todojuristas.com Todos los Derechos Reservados