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CURIOSIDADES

Soy headhunter, no soy relaciones públicas

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Alejandro Kress, Managing Director – Head of Madrid office en SSQ

Cuando digo que soy headhunter especializado en el sector jurídico, muchas personas  imaginan una profesión basada en comidas, cafés y eventos. Una actividad en la que el  trabajo consiste en conocer gente, mantener conversaciones agradables y conectar  candidatos con despachos de abogados. 

La realidad es bastante diferente. Un headhunter no es un relaciones públicas. Al menos,  no debería serlo, y si lo es debe tener otras muchas cualidades para ser un headhunter de  éxito. Más aún cuando hablamos de búsqueda de talento en el mercado legal de la más  alta exigencia, entre los mejores, de las mejores firmas y con la mejor reputación. 

En SSQ llevamos años asesorando a las principales firmas de abogados nacionales e  internacionales en la incorporación de talento. Nuestro trabajo exige un conocimiento  profundo del mercado, una capacidad de análisis constante y un nivel de exigencia que  pocas veces se percibe desde fuera. 

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Para asesorar correctamente a un socio de un despacho no basta con conocer su nombre  o haber coincidido con él en un evento. Es necesario entender su trayectoria profesional,  su práctica, su cartera de clientes, su posición dentro de la firma, sus perspectivas de  crecimiento y, por supuesto, las condiciones económicas de su actual plataforma. 

Del mismo modo, para asesorar a un despacho tampoco es suficiente con recibir un  currículum, no trabajamos con CVs. Debemos comprender qué necesita realmente la  firma, cuál es su estrategia de crecimiento, qué cultura corporativa tiene y qué perfil puede  generar valor a medio y largo plazo. 

La diferencia entre un headhunter y un relaciones públicas es precisamente esa: el  conocimiento. 

Nuestro trabajo consiste en manejar información de enorme complejidad y sensibilidad.  Conocemos cómo evolucionan las carreras profesionales dentro de los despachos, desde  los abogados júnior hasta los socios sénior (de capital). Analizamos estructuras de  compensación, sistemas de promoción, modelos de sociatura y tendencias del mercado  que cambian constantemente. 

Sabemos qué firmas están creciendo, cuáles están consolidando determinadas áreas de  práctica y cuáles buscan reforzar su posicionamiento estratégico. Entendemos las  diferencias culturales entre despachos nacionales, internacionales, y boutiques  especializadas. Y, sobre todo, conocemos qué factores motivan realmente a un abogado  a plantearse un cambio profesional.

Porque el dinero, aunque importante, rara vez es el principal factor de cambio.

Los mejores candidatos suelen ser profesionales que ya tienen una posición sólida en el  mercado y una excelente retribución. Personas que no están buscando trabajo activamente  y que, en muchos casos, ni siquiera habían contemplado la posibilidad de cambiar de  firma. 

Por eso el verdadero valor del headhunter no está en transmitir una oferta de empleo. Está  en aportar información relevante y objetiva que permita a un profesional tomar una  decisión estratégica sobre su carrera, informarle sobre aquello que desconoce. 

Cuando hablamos con un socio bien posicionado no le presentamos simplemente una  vacante. Le explicamos una oportunidad. Analizamos el proyecto, el potencial de  crecimiento, el posicionamiento de la firma, la estructura de gobierno, las expectativas de  negocio y la capacidad real de desarrollo profesional. 

En otras palabras, actuamos como asesores personales de su carrera y como conocedores  únicos del mercado. 

Para hacerlo correctamente debemos invertir cientos de horas en investigación,  seguimiento y análisis. Tenemos que conocer a los actores relevantes del sector, entender  sus movimientos y anticipar tendencias antes de que se hagan evidentes. 

La discreción también es una parte esencial de nuestro trabajo. Las decisiones de  incorporación o salida de socios pueden tener un impacto significativo en un despacho de  abogados. Gestionar estos procesos exige profesionalidad, confidencialidad y una enorme  responsabilidad. 

Por eso resulta simplista reducir la función de un headhunter a la mera generación de  contactos. 

Las relaciones son importantes, sin duda. Pero las relaciones sin conocimiento tienen  poco valor. Lo que realmente aporta un headhunter especializado es la capacidad de  transformar información en criterio y criterio en decisiones. 

En un mercado tan competitivo como el jurídico, donde el talento es uno de los principales  activos de cualquier firma, contar con asesoramiento especializado marca la diferencia. 

Los mejores abogados no cambian de despacho por una llamada. Cambian cuando  comprenden que existe una oportunidad mejor alineada con sus objetivos profesionales y  personales. Y ayudarles a identificar esa oportunidad es precisamente nuestra función,  muchas veces sin que antes se lo hayan planteado desde su zona de confort. 

Por eso, cuando alguién me pregunta a qué me dedico, suelo responder de forma sencilla:  soy headhunter. No organizo eventos. No vendo relaciones. Analizo mercados, identifico  talento, asesoro carreras y ayudo a que despachos y abogados tomen mejores decisiones. 

Y créanme, eso es bastante más complejo que invitar a alguién a tomar un café.

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