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CURIOSIDADES

Vida universitaria y formación en Derecho

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Alonso Jiménez Jiménez. Estudiante de Derecho y Administración de Empresas en la Universidad de Valladolid

Desde los inicios de mi formación como jurista, he considerado fundamental ir un poco más allá de lo esperable o de los parámetros previstos para un estudiante universitario promedio.

El contenido de estas palabras busca plantearse la búsqueda de un desarrollo profesional más completo, dotado de unas mayores posibilidades y un mejor acercamiento al mundo del Derecho.

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En 2022, cuando comencé mis estudios de Derecho y ADE en la Universidad de Valladolid, tuve la oportunidad de conocer al grupo local que ELSA -la asociación europea de estudiantes de Derecho- tenía en la facultad. En él, se implicaban a diario grandes compañeros, que hoy son amigos, con la intención de servir a los estudiantes, de darles una herramienta profesional que complementase sus estudios, que les permitiera vivir una experiencia cercana a la práctica. Y, por todo, que les permitiera conocer, vivir y disfrutar el Derecho.

  • Aspectos fundamentales de la formación universitaria

La Universidad de Valladolid ha sido siempre un centro de estudios superior de referencia en varias áreas del saber, entre ellas, el Derecho. Esta facultad de Valladolid es la segunda más antigua de España y en ella tuvo lugar la Controversia que inició en el Reino de Castilla la aplicación, conceptualización y delimitación de unos primigenios derechos fundamentales. Una facultad histórica que ha visto pasar juristas excelentes, que han integrado la alta administración española o europea, que han alcanzado la cátedra y dado inicio a escuelas doctrinales de renombre o que, simplemente, se desenvuelven exitosamente en su ámbito profesional con el orgullo de haber pertenecido al alma máter donde la sabiduría edificó su casa.

La formación jurídica, por todo ello, es fundamental. Y en Valladolid sabemos lo que eso significa e implica. Desde la precisión técnica y jurídica que se requiere para un examen oral, hasta la concreción, razonamiento y referencias doctrinales de un escrito, a la superación tediosa de una prueba test con una casuística de lo más variopinta.

Ser un jurista de prestigio implica saber correctamente cómo interpretar, expresarse, analizar y responder en Derecho. Es un idioma complejo, pero tremendamente entretenido.

Sin embargo, todo eso no es suficiente. En Valladolid, y en tantas otras facultades de España, se aprecia esa lejanía entre el mercado y la academia. Hoy en día está bastante solventada, y es lógico pensar que la Universidad no puede renunciar a su esencia investigadora, habiendo quedado probada su enorme contribución a la productividad del trabajo de nuestra economía a través de un gran esfuerzo tecnológico.

Por ello, nace la necesidad de suplir ese acercamiento profesional. De dotarse de habilidades blandas, verdaderamente demandadas, de obtener capacidad resolutiva, de trabajo e idiomática. De tener la oportunidad de contactar con numerosos profesionales de diversos ámbitos. De construir un proyecto profesional y de vida a la altura de lo que nuestras propias expectativas e inquietudes nos marcan.

 

  • La Universidad es una etapa: es un medio

La Universidad, y concretamente los estudios de Derecho, imprimen en el estudiante una madurez y un rigor formativo de alto nivel. Cuanto más la especialización posterior, la preparación para ejercer la abogacía o tantas otras oportunidades como hay en el mercado. Muchas de ellas, en el exterior.

Pero, en este punto, no podemos olvidar que la academia es un medio: es un escalón fundamental en nuestro proyecto profesional, quizás el más sólido, pero no deja de ser un escalón.

El desempeño profesional se consigue a través de la experiencia. Bien a través de prácticas, de contratos formativos, de pequeñas inmersiones en el mundo profesional que asociaciones como ELSA ofrecen a diario a miles de estudiantes, o bien a través de un inicio profesional potente al acabar los estudios. Trazar una buena estrategia, rodearte de los mejores, colmarte de humildad y capacidad de sacrificio. Valores que la Universidad enseña, pero el ejercicio de la profesión permite aplicar.

  • Los valores de un jurista

La vida universitaria debe ser completa. Todo tiene encaje, tiene un hueco en la agenda: desde la asistencia regular a clases, hasta un curso de formación, pasando por congresos y seminarios, actividades académicas, visitas a los Juzgados y a despachos, y sin tener que renunciar a la vida social propia de la etapa vital que nos marca.

Solo así se construye un camino sólido para trazar esa estrategia profesional que indicaba al inicio.

Siempre me gusta recordar la cantidad de juristas extraordinarios que se forman en las universidades públicas de nuestro país. La mayoría acceden a las carreras judicial y fiscal, altas instancias administrativas o alcanzan posiciones de prestigio en el sector privado. Y la gran mayoría de ellos ha encontrado en el Derecho una formación ejemplar, sin tenerla de referencia en su entorno.

Es este mi caso. Una vocación nacida de la curiosidad, y transformada en el convencimiento absoluto de que todo el mundo, independientemente de la profesión que desempeñe, debería cursar estos estudios. Forman la madurez, el razonamiento, la inteligencia, las habilidades comunicativas, la precisión terminológica… habilidades esenciales en cualquier entorno profesional.

  • Consideraciones finales

 

Aprovecharé estas últimas líneas para tomarme dos licencias: la primera, aconsejar a los estudiantes de Derecho a complementar su formación con actividades y proyectos que les entusiasmen.

Y, la segunda, que no olvidemos nunca que, en nuestro país, la mayoría de los estudiantes contamos con el apoyo, absolutamente esencial, de nuestros padres en este inicio de nuestras carreras profesionales. Y que es fundamental para llegar a donde estamos y para trazar un camino a seguir, de la Universidad al lugar donde finalmente lleguemos.

No cabe orgullo más grande que, bien aprobemos una oposición jurídica compleja, bien alcancemos una posición razonable en un despacho de prestigio, bien nos dediquemos a la empresa, al ejercicio libre, a cualquier otro ámbito, dentro o fuera de España, que ofrecérselo y agradecérselo a nuestros padres.

Son y serán fundamentales para diseñar un proyecto de profesión y de vida que sirva y construya para la sociedad. No cabe orgullo más grande. Ni siquiera el de estudiar la carrera de Derecho en la facultad de Valladolid.

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