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CURIOSIDADES

El mercado legal también evoluciona

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Silvia Pérez-Navarro, Head hunter legal y coach profesional de abogados y profesionales de Compliance. Abogado (no ejerciente). Directora de Sparkling People Services.

Observo una tendencia a decir que el mercado legal es muy conservador y evoluciona poco. Se tilda a los despachos de abogados de mantener las mismas estructuras que hace 20 años, la misma forma de hacer las cosas, sobre todo, en el ámbito de la gestión de las personas y de la forma interna de trabajar. Se sigue diciendo que existen grandes egos en la abogacía, que sigue habiendo discriminación respecto a las mujeres, que los horarios son inasumibles y que el abogado no tiene vida personal.

 

Si bien creo que los abogados son un colectivo diferente de otros (como ocurre con más, como los médicos o los arquitectos), he observado cambios notables en los procesos de contratación y retención del talento por despachos y empresas, generados por las nuevas demandas de clientes y de candidatos. Para mí, el cambio más notable ha ocurrido desde 2020 hasta la fecha, y de forma paulatina, aunque a buen ritmo. Parece que no hará más que continuar a futuro: ya no hay vuelta atrás.

 

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Management

La sociedad y las empresas que son clientes de los grandes despachos, o las que emplean abogados internos, ahora demandan una “gestión” (que aún no se llama liderazgo, como en otros sectores) mucho más abierta y comunicativa que la anterior. También lo demandan los abogados jóvenes, aunque no siempre sepan cómo pedirlo. Es necesario y urgente que tanto despachos como empresas avancen en dar respuesta a estas demandas: 

  • Sustituir la gestión por el liderazgo (capacidad de influir, no imponer); 
  • Comunicación: feed back adecuado, conversaciones necesarias, escucha activa, asertividad para abordar conflictos o desacuerdos internos. 
  • Generar espacios de seguridad psicológica, en los que los profesionales se sientan seguros cuando expresan su opinión cuando no coincide con la de su superior o la de su equipo; 
  • Integrar la diversidad relativa a la forma de pensar y actuar como elemento enriquecedor para los equipos y la organización; 
  • Aprender a trabajar en un verdadero Equipo, tal y como lo entendemos en las corrientes actuales de management organizativo (como un solo ente, con un objetivo común y un líder a su servicio, que marca el rumbo); 
  • Saber delegar sin necesidad de control;
  • Desarrollar la inteligencia emocional;
  • Crear un clima de confianza entre los profesionales y dentro de los equipos; 
  • Asumir la responsabilidad que a cada uno le corresponde; 
  • No buscar culpables frente al error, sino abordarlo de forma colectiva y aprender de él; 
  • Abandonar la perfección y promover la excelencia.

Candidatos:

Tras la pandemia, los candidatos se perfilan como profesionales que exigen requisitos que antes ni habíamos soñado (y, de hecho, es así, porque abandonan procesos de selección si no se cumplen estas exigencias): 

  • Trabajo en remoto: muchos candidatos declinan su interés por puestos en organizaciones que no ofrecen algún día a la semana de trabajo en remoto. Algunos, incluso esperan que todo su trabajo sea así. De hecho, las empresas y los despachos se vuelven más atractivos por este factor a la hora de atraer talento, siendo un factor de competitividad.
  • Localización de la oficina: éste es otro factor, en el caso de abogados de empresa, que ahora cuenta para los candidatos al decidir si les interesa un determinado cambio o no. No desean estar horas en tráfico ni tener que hacer largos desplazamientos. El sistema híbrido compensa este factor. 
  • Respeto por los permisos de paternidad: los jóvenes abogados que son padres por primera o segunda vez, requieren disfrutar de este derecho, y que lo hagan de un tirón, pues se sienten corresponsables del aumento de su familia. 
  • Conciliación: ya sabemos todos que las nuevas generaciones valoran esto por encima de una retribución muy atractiva o una carrera fulgurante. La flexibilidad y la confianza, junto a los demás elementos mencionados aquí, son de gran ayuda para abordar este aspecto tan sensible para el sector. 
  • Responsabilidad: el abogado joven desea sentirse responsable de su trabajo, acudir a reuniones con clientes, ir a sala y entender la operación al completo desde los inicios de su carrera. Incluirles y escucharles es una excelente opción. 

Cultura organizativa:

Tanto clientes como candidatos de despacho, y candidatos de empresa, demandan que exista una cultura organizativa definida y real. Solicitan explicaciones y evidencias de los valores y del propósito de la organización, exigen políticas sobre diversidad, medio ambiente y responsabilidad social, colaboraciones pro-bono, y, en resumen, que la organización contribuya a mejorar la sociedad y el planeta en el que vivimos. 

Tecnología:

Tanto clientes como abogados consideran clave que sus despachos y empresas apliquen las últimas tecnologías para promover la eficiencia. Los abogados requieren formación en el uso de estas tecnologías. Existe un claro y conocido avance en esta materia, por lo que conviene que sigan incorporando y valorando las nuevas soluciones que ofrece el mercado. 

Formación en habilidades no técnicas:

El sector requiere de la integración de soft skills y habilidades de comunicación y liderazgo, de forma que su aprendizaje y puesta en práctica de forma consciente sea una realidad cotidiana y forme parte de la estrategia organizativa. Se confunde formación con acompañamiento y con orientación. Escasean los programas de formación sostenidos en el tiempo, y de verdadero trabajo en Equipo, con planes de acción  y medición de resultados a medio y largo plazo, cuando las habilidades no técnicas que se requieren en las actuales contrataciones llegan a contar hasta un 50% del perfil requerido, aunque no siempre se sea consciente de ello. 

Así que, sí, en mi opinión, el mercado legal sí está evolucionando. Porque si nadie demanda cambios, éstos no se producirán. Y los despachos y las empresas ya están abordando todo esto, aunque con menos rapidez de la esperada. No olvidemos que, para hacer un viaje, hay que dar el primer paso. Este paso ya está dado. Confío en que la altísima calidad del servicio de la abogacía actual y la excelente formación de sus profesionales en áreas técnicas, habilidades analíticas y pensamiento crítico se complementen con todo lo que describo más arriba. Entonces, el sector ganará el ranking más importante: el servicio a la sociedad mediante el bienestar y el compromiso de todos sus profesionales.

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