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CURIOSIDADES

Cómo conseguir tus primeras oportunidades laborales aunque no seas un «superdotado» del Derecho (y gracias a las redes sociales)

Publicado

en

Rodrigo Toquero, titular de la cuenta @hechoconderecho8

Empecé Derecho por una causa muy superficial.

Ni por mis padres, ni por una mente brillante, ni por una especial vocación.

Empecé porque una película de abogados se cruzó en mi vida en un momento en el que estaba totalmente perdido y necesitaba cualquier futuro idílico al que agarrarme.

La película era «El abogado del diablo». El personaje, Kevin Lomax. El actor, Keanu Reeves. Y yo, un chaval impresionable al que la carrera de derecho le prometía un despacho en la última planta de un rascacielos. 

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¿Pero qué pasa cuando en tercero de carrera te das cuenta de que la realidad no es la de las películas, y que encima no eres un superdotado del Derecho ni destacas por nada especial? 

¿Qué pasa cuando te das cuenta de que eres uno entre miles de estudiantes exactamente iguales que tú y que estás abocado a la sangrienta competencia de un mercado laboral que está masificado hasta para conseguir prácticas en la carrera? 

¿Qué pasa cuando te das cuenta de que no tienes el talento para entrar en un Garrigues ni tener un despacho en la última planta del rascacielos?

Pues que te agobias mucho.

Y con ese agobio puedes hacer dos cosas.

La primera, evitarlo, concentrarte en los exámenes y esperar a una hipotética diferenciación a través de un máster al terminar la carrera (spoiler no funciona).

La segunda, coger el toro por los cuernos y empezar a diferenciarte desde la carrera para conseguir oportunidades laborales, solo reservadas para las mentes más “brillantes.

Así que en este artículo voy a explicarte las dos vías que yo utilicé para diferenciarme y que finalmente me abrieron puertas que ningún expediente académico habría abierto por sí solo.

  1. Diferenciación por especialización en nicho

La mayoría de estudiantes intenta brillar en las asignaturas «top», familia, penal, procesal, administrativo. Ramas donde compites contra tus compañeros, contra décadas de doctrina y contra todos los grandes catedráticos de la historia. 

Mi experiencia me dice que es mucho mejor centrarse en ramas de poca competencia y potencial crecimiento donde aún no hay grandes expertos.

¿Pero cómo encontrar tu nicho? No elijas basándote en lo que mejor se te dio en la carrera. A veces te fue bien porque el profesor era bueno o el temario fácil, y en la realidad profesional no es lo que esperabas. Lo que funciona es elegir en función de lo que más te guste hacer fuera de clase y buscar el vínculo con el Derecho. Siempre lo hay. El Derecho está en todo.

  1. Diferenciación por habilidad + Derecho

Esta es la que menos gente aplica y la que más puertas abre, combinar el Derecho con una habilidad que no tiene nada que ver con él, pero que aporta un valor descomunal al despacho que te contrate.

En mi caso fue el marketing digital. Mientras estudiaba, empecé a crear contenido jurídico en redes sociales con un proyecto llamado «Hecho con Derecho». No lo hice pensando en diferenciación laboral, lo hacía porque me gustaba comunicar. Pero estaba construyendo algo que ningún otro estudiante tenía, una demostración pública de que sabía generar tráfico y comunicar ideas complejas de forma accesible.

Piensa en qué necesita un despacho. Todos los candidatos llegan con más o menos los mismos conocimientos jurídicos. Lo que diferencia a uno de otro es lo que puede aportar además del Derecho. Y hay algo que todo despacho necesita desesperadamente: conseguir clientes. En una profesión donde el 80% del éxito depende de la captación, el abogado que sabe comunicar y generar audiencia vale mucho más que su conocimiento del Código Civil.

Quizás el marketing no es lo tuyo. Pero la lógica aplica a cualquier habilidad transversal, programación, análisis de datos, idiomas, diseño… cualquier cosa que sume al Derecho y que pocos tengan es tu as bajo la manga. Eso sí, no basta con decirlo. Tienes que demostrarlo con hechos.

  1. La panacea: cuando mezclas ambas

La verdadera magia ocurre cuando combinas especialización en nicho más una habilidad transversal que te haga único dentro de ese nicho. En mi caso: Derecho + tokenización + creación de contenido.

Cuando me presenté a la selección del despacho en el que trabajo hoy, había sesenta candidatos. Muchos con mejores notas y especializaciones brillantes. Pero yo pasé por delante de todos. ¿Por qué? Porque podía prometer algo que el resto no podía, tráfico y potenciales clientes. Ese es el punto mágico en cualquier entrevista en un despacho. Si tocas eso tus posibilidades de contratación se disparan. 

  1. Cómo empezar desde hoy
  2. A) Escucha noticias y descifra oportunidades legales. Ante cualquier nueva tecnología o fenómeno social, pregúntate: ¿qué ramas del Derecho toca esto? Así detecté que la tokenización era un campo con poca competencia y con crecimiento brutal.
  3. B) Dedica veinte minutos cada noche a formarte. Un podcast mientras cenas. En dos semanas harás un comentario que dejará boquiabierto al profesor. En dos meses te ofrecerá alguna oportunidad. En dos años tendrás una salida profesional clara.
  4. C) Investiga a fondo antes de cualquier entrevista. Bucea en la web del despacho, investiga en LinkedIn a cada persona del equipo, analiza cómo comunican. Que seas tú quien pregunte y muestre curiosidad.
  5. D) Hazte un LinkedIn en condiciones. Que no piensen que eres un NPC que espere a que le lleguen las cosas. 
  6. E) Demuestra habilidades que no sean de Derecho. Proyectos, contenido publicado, experiencias verificables. Que vean algo más en ti.
  7. F) Crea algo. Un blog, un newsletter, un podcast, posts en LinkedIn. Lo importante es que exista, que sea visible y que demuestre que eres capaz de hacer algo más que memorizar el Código Penal.

En resumen, la diferenciación es la única forma realista de escapar de la masificación de un sector que saca decenas de miles de graduados al año con el mismo perfil. 

No hace falta ser un genio ni tener un expediente brillante. Solo hace falta hacer algo que el resto no está haciendo. Encontrar tu cosa rara. Y ser el mejor de los pocos que la hacen.

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