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CURIOSIDADES

Antes de ser Abogado: Lo que la carrera de derecho te enseña

Publicado

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Mar Bové Riera. Estudiante de Derecho en la Universidad de Barcelona

La carrera es un proceso de formación y crecimiento personal y profesional

Estudiar Derecho, tanto para nosotros, los propios estudiantes, como para la sociedad en general, tiene un estereotipo bastante marcado: montañas de apuntes que parecen no acabar nunca, manuales infinitos, épocas de exámenes que te hacen sentir que el tiempo se detiene, y horas y horas “hincando codos” hasta que no puedes más.

Y la verdad, al llegar a tercero me he dado cuenta de que esto es solo una parte. La carrera es mucho más compleja y va más allá de aprobar asignaturas o sacar buenas notas. Se trata de aprender a pensar, a cuestionarte, a vivir con dudas constantes y desarrollar un pensamiento crítico. Y es que esa sensación de que siempre podrías estar haciendo más, de preguntarte si realmente estás aprovechando al máximo la universidad… se vuelve parte del día a día.

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Poco a poco, he comprendido que estas sensaciones no son un obstáculo, sino una oportunidad para crecer, formarme y, con el tiempo, empezar a construir mi criterio como futura jurista.

 

La sensación de “no estar haciendo suficiente”: aprender a no tener prisa

En muchas ocasiones, en una carrera como es la nuestra, se genera un ambiente de competitividad que nos hace compararnos con nuestros compañeros y con otras personas. La sensación de “no estar haciendo suficiente” puede ser muy frustrante, sobre todo en el Derecho, donde cada uno avanza a su propio ritmo.

La verdad es que cada estudiante tiene su propio camino, y ese camino es totalmente personal. No existen rutas “correctas” o “incorrectas”; lo importante es aprender a aceptar esta sensación de no estar haciendo suficiente y, en lugar de frustrarse, usarla para crecer.

Y es que la sociedad nos inculca que desde muy jóvenes tenemos que tenerlo todo muy claro, pero en realidad no es así: tenemos mucho margen para equivocarnos, probar cosas nuevas y aprender en el camino. Y, en definitiva, darse permiso para equivocarse y sentir dudas, puede darnos fuerza y ayudarnos a estar más motivados en lugar de rendirnos.

En mi experiencia, poco a poco he ido aprendiendo a cambiar esa urgencia por constancia, llevar un ritmo más constante y tranquilo, y a ver la carrera como un proceso personal y no como una competición con los demás. Y, la verdad es que, este cambio de perspectiva, ha marcado la diferencia: me ha ayudado a manejar mejor la presión y, lo más importante, a disfrutar más del camino.

¿De verdad estoy hecho para esto?: momentos que te hacen replantearte todo

Si hay algo que he aprendido que me ha marcado en estos tres años es la importancia de aprender a gestionar la frustración y la carga de trabajo. Aunque la carrera de Derecho es intensa y con mucho contenido, con el tiempo y las evaluaciones uno va encontrando sus propias maneras de organizarse, y las técnicas que funcionan a cada uno.

Y, claro, no siempre es fácil. Hay asignaturas que cuestan más de lo esperado, e incluso que te hacen preguntarte: “¿De verdad estoy hecho para esto?”. Pero he aprendido que un error no significa que todo se derrumbe; al contrario, puede ser un momento para reflexionar, reajustar y crecer, aunque cueste y duela un poco.

Además, lo que hace que esta carrera sea tan especial es que a veces los pequeños detalles son los que marcan la diferencia: el comentario de un profesor, una clase que te engancha o incluso una charla pueden cambiar nuestra manera de ver las cosas. Y yo pienso que estos momentos pueden hacernos replantearnos nuestro camino desde un lugar más positivo, lo que despierta nuestra curiosidad y esas ganas de aprender que a veces uno piensa que ha perdido.

Ver el Derecho en acción: el aprendizaje fuera del aula

Y es que distinguir entre saber el Derecho y realmente entender cómo se aplica cambia todo. Durante mucho tiempo, los estudiantes nos centramos en memorizar normas, artículos y códigos, pero en realidad, se comprende de verdad cuando lo ves en la vida real.

Este año tuve la oportunidad de verlo de primera mano; asistí a juicios como público en audiencias públicas y, sinceramente, fue más impactante de lo que esperaba. Ver el Derecho en acción te hace conectar con las personas, los conflictos, las decisiones

Aunque fue una experiencia breve, me marcó mucho, ya que pude ver de cerca el valor de la práctica como complemento de la teoría, porque, al final, aunque todos sabemos que esto es básico en Derecho, verlo en acción te cambia por completo la manera de entenderlo.

Mirada al futuro

En definitiva, sé que todavía me queda mucho camino por recorrer y muchísimo por aprender, y parte de este proceso consiste en aceptar que no podemos tener todas las respuestas, y que esto está bien. Lo importante es aprovechar las certezas que sí tenemos y seguir avanzando, aprendiendo y creciendo poco a poco.

Para mí, lo fundamental es formarse con curiosidad, criterio y paciencia, valores que se sienten esenciales cuando estás intentando encontrar tu lugar en un ámbito tan grande y complejo como el Derecho.

Antes de ser juristas, ya estamos aprendiendo a serlo: cada experiencia nos prepara para ser más conscientes, curiosos y capaces de afrontar los desafíos de la profesión con criterio y confianza.

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