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CURIOSIDADES

Estudiar Derecho a distancia: vida universitaria, aislamiento y asociaciones.

Publicado

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Raúl Cañada Sancho, Estudiante de Derecho – Universidad Nacional de Educación a Distancia.

Cuando alguien empieza a estudiar Derecho a distancia, normalmente no lo hace con las mejores expectativas. Las universidades que ofrecen esta modalidad (UNED, UNIR, UOC, UDIMA…) suelen arrastrar la fama de ser exigentes, duras y, en muchos casos, frustrantes para el estudiante de primer año.

Aun así, cada vez son más quienes optan por ellas. La razón es sencilla: ofrecen algo que para muchas personas resulta imprescindible: la flexibilidad. Cuando tienes trabajo, hijos, personas a tu cargo u otras responsabilidades, el modelo universitario tradicional deja de ser una opción realista. Y es precisamente esa flexibilidad la que permite encajar unos estudios que, de otro modo, quizá ni siquiera podrías plantearte.

La otra cara de la moneda

Sin embargo, esa flexibilidad que hace posible estudiar también tiene una contrapartida de la que se habla mucho menos: el aislamiento. En una carrera como Derecho el factor social es imprescindible. No todo consiste en estudiar, aprobar y avanzar curso a curso. El contacto con otros estudiantes, el intercambio de ideas, los debates y la socialización con tus futuros compañeros de profesión son fundamentales y muy enriquecedores para crecer tanto como persona como profesional en el sector.

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La realidad de estudiar Derecho a distancia

Las universidades a distancia curten al estudiante de Derecho, directa o indirectamente. En mi caso, hablo desde mi experiencia en la UNED, donde el esfuerzo individual tiene que ir acompañado de disciplina, constancia y autonomía.

Aprender a empezar solo

Al entrar en una universidad a distancia, muchas veces todo resulta confuso. No siempre hay una bienvenida clara, no conoces a tus compañeros y cuesta entender cómo funciona el sistema. Por eso, una de las primeras exigencias de este modelo es saber convivir con la frustración inicial sin abandonar a la primera dificultad y conseguir mantener esa mentalidad a lo largo de toda la carrera.

Disciplina sin estructura externa

En la enseñanza a distancia, gran parte del peso de la carrera recae en el trabajo individual. No hay una rutina universitaria presencial que te arrastre, así que avanzar depende casi por completo del esfuerzo, la dedicación y la implicación constante del estudiante.

 

 

Las fortalezas que adquiere el estudiante de Derecho a distancia

Estudiar Derecho a distancia no solo plantea dificultades, también acaba forjando determinadas cualidades en las personas que deciden elegir esta modalidad de estudio. La necesidad de organizarse por cuenta propia, sostener el esfuerzo en el tiempo y compatibilizar la carrera con otras responsabilidades hace que los estudiantes desarrollen ciertas fortalezas comunes que saldrán a relucir cuando entren en el mercado laboral.

Además, el hecho de que muchas oportunidades no lleguen por inercia obliga al alumno a adoptar un papel más activo en la construcción de su perfil profesional durante su formación. El estudiante de Derecho a distancia debe aprender desde el inicio a buscar recursos, generar oportunidades y valorar de una forma especialmente consciente cada espacio de comunidad y formación que encuentra.

Lo que se pierde fuera del aula

El aislamiento en el Derecho a distancia no es solo una cuestión social. También tiene consecuencias académicas y profesionales si el estudiante no hace nada al respecto. Cuando uno estudia y pasa por la vida universitaria sin apenas contacto con otros compañeros y profesores, pierde contraste, referencias y conversaciones que muchas veces ayudan a entender mejor la carrera y a orientarse tanto dentro de ella como posteriormente fuera, una vez el estudiante busca incorporarse al mundo laboral.

La búsqueda activa de oportunidades

En la universidad presencial, muchas oportunidades surgen de forma natural; alguien te habla de unas prácticas, de una asociación, de una jornada interesante o de un despacho que va a organizar una visita próximamente. En cambio, el estudiante a distancia suele tener que enterarse de todo por su cuenta o simplemente no enterarse. Esto puede provocar que avance en el temario, pero que su marca personal como futuro profesional se quede estancada antes siquiera de empezar.

Las asociaciones como respuesta

Es ahí donde las asociaciones estudiantiles, como ELSA Spain y sus diferentes grupos locales, entre otras, adquieren un valor especial. Para muchos estudiantes de Derecho a distancia, no son un simple complemento, sino una de las pocas vías reales para conectar con otros futuros juristas, participar en actividades y sentirse parte activa de la vida universitaria.

 

 

 

A través de las asociaciones, el estudiante no solo encuentra la comunidad presencial de la que carecía, sino también acceso a oportunidades, actividades y encuentros que resultan fundamentales en la formación de cualquier estudiante de Derecho:

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  • Visitas institucionales.
  • Moot courts y diferentes competiciones.
  • Ponencias y webinars.
  • Contacto con profesionales y despachos.

Todo ello permite al estudiante empezar a conocer de cerca el funcionamiento del sector, descubrir áreas del Derecho que quizá no había contemplado y, por lo tanto, orientarse con mayor claridad sobre el camino profesional que quiere seguir.

Reflexión final

La universidad a distancia forma a estudiantes que, a lo largo de la carrera, han tenido que desarrollar disciplina, constancia y una gran capacidad de organización y sacrificio. Además, permite que muchas personas puedan estudiar gracias a la flexibilidad que ofrece. Sin embargo, esa misma flexibilidad puede ir en detrimento de experiencias y oportunidades que resultan esenciales para el futuro profesional de los estudiantes de Derecho.

Por eso, las asociaciones cumplen una labor especialmente importante. Su valor existe para cualquier estudiante de Derecho, pero se intensifica en el caso de quienes cursan sus estudios a distancia, para quienes muchas veces representan una vía de acceso a una comunidad, oportunidades y contacto con el entorno jurídico.

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