Conecta con nosotros

CURIOSIDADES

Eficiencia del tiempo y agenda. Productividad profesional

todojuristas

Publicado

en

La Abogacía es, si cabe, la profesión liberal por excelencia. En un mercado donde las empresas tratan de sectorizarse y posicionarse en nichos concretos cada vez más rocambolescos, aún continúa vigente la figura del abogado “todoterreno” que no teme ni a pequeños ni grandes y firma cualquier tipo de caso que reciba. En ocasiones, incluso, vemos a abogados llevando a cabo tareas de gestión, no solo litigar en juicios.

El trabajo en la Abogacía, sobre todo para los letrados que comienzan en la profesión, es como la carne del cerdo: no se tira nada. Por ello, es de mayúscula importancia ser lo más eficiente posible en la gestión del tiempo, el mayor recurso que poseemos, en el cumplimiento del trabajo que va entrando.

Tengamos en cuenta que:

  1. Cuanto más tardamos en solucionar trabajo que tenemos pendiente, más dinero estamos perdiendo, ya que nuestra capacidad de acoger nuevo trabajo es más reducida, al tener más volumen que atender primero.
  1. Nuestra marca personal se ve debilitada. Si bien es cierto que el cliente, normalmente, carece de una noción básica de cuánto puede dilatarse un proceso o una tarea encargada a un letrado, la premisa es clara: en el menor tiempo posible y al menor coste posible. Por ello, postergar mucho la solución de una tarea puede hacernos quedar mal delante de nuestro cliente.
  1. Lo que mal empieza, mal acaba. Si desde el primer momento no nos organizamos para ser eficientes, porque consideremos que no sea necesario en tal punto, cuando queramos hacerlo, nos costará más, dado que, al no haber sido organizados ni eficientes nunca, arrancar nos costará más. Es una especie de efecto de bola de nieve: a más tardemos en ponernos manos a la obra, más grande se hará la bola.

Por ello, aquí os dejo unos consejos básicos para empezar a gestionarte de forma eficiente en tu despacho, si bien cada cual, según su experiencia, podría añadir o quitar algo de la lista.

No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy… En tareas administrativas.

Las tareas administrativas nos acompañarán toda la vida. Hacer fotocopias, discriminar la documentación necesaria de la que no lo es, tener preparada la documentación a devolver a tu cliente… Toda organización es poca. La labor del letrado no es solamente ir a juicio a litigar. De hecho, esto puede ser a veces hasta lo de menos.

Cuanto más organizado sea uno desde el principio, más tiempo ahorrará en encontrar documentación necesaria, empezar a estudiar un caso pendiente, y evitar los nervios y la psicosis de creer que se ha perdido documentación… y que hay que volver a pedírsela al cliente (esto nos haría quedar bastante mal delante suya).

Toda casa ha de tener unos pilares consistentes, y la organización administrativa, en cualquier empresa y para cualquier profesión, ha de ser el primer paso.

Planifica tu descanso.

El descanso es importantísimo. Sin descanso, la productividad disminuye, y necesitaremos más horas para hacer el mismo trabajo. Por ello, tener planificados los descansos, para evitar el burn-out, es una estrategia más que inteligente. Recargar pilas para aprovechar la semana en adelantar todo el trabajo pendiente nos hará sentir seguros de nosotros mismos, grandes profesionales delante de nuestros clientes, terminar todo el trabajo a tiempo, no perder ningún plazo, etc.

A veces, más no es mejor, y saber qué día es necesario apagar el móvil y, simplemente, desconectar, nos ayudará a recargar pilas. Ya sabemos que la Abogacía es una carrera de fondo.

Ata en corto a tu mayor enemigo: tu cliente.

Es duro, pero real. A veces una tarea puede complicarse, o quitarnos el sueño, no por la tarea en sí, sino por nuestro propio cliente. Si bien para nosotros un caso puede ser rutinario, a nuestro cliente le puede estar pareciendo una odisea. Por ello, hemos de ser comprensivos y empáticos… sin dejar que se nos suban a las barbas.

Constantes llamadas, diarias (incluso varias veces en un mismo día) preguntando cómo va el caso para el que nos ha contratado, intentando confirmar que la información que al cliente le llega de una persona es cierta o no, poniendo en duda todo el rato nuestro trabajo porque alguien que pasó por lo mismo le contó que su abogado “se lo llevó” de otra forma, envío de whatsapps a cualquier hora para hacer cualquier pregunta de extrema urgencia (cuando en realidad no lo es), etc.

Es importante no mal acostumbrar a tu cliente, y dejarle claro cuanto antes y siempre que sea necesario que en la Abogacía todo tiene un proceso, y unos plazos, y que no por más que se pregunte y se interrumpa, el trabajo saldrá adelante antes. ¡Imagínate si todos los clientes llamasen varias veces en semana para preguntar lo mismo! Solo contestando llamadas supérfluas, no dispondríamos de tiempo para trabajar.

Por ello, el consejo que doy es ser claro desde el principio con tu cliente. Hablando claro nos entendemos todos, y “bailarle el agua” por quedar bien puede volverse en tu contra. Que no se te caigan los anillos por comentarle, con todo el respeto (eso, siempre) a tu cliente, que su preocupación, en el fondo, no es tan importante. La comunicación y la sinceridad son fundamentales. Y él te lo agradecerá.

Otro consejo podría ser tener dos teléfonos móviles, el de empresa y el personal. Y ponerte un horario de contestación de llamadas y whatsapps. Malacostumbrar a un cliente es, por ejemplo, que él te envíe un mensaje de madrugada y tú le contestes. Estarías abriendo una peligrosa veda, ya que él interpretará que eres un “abogado 24 horas”. Y no es así.

Utiliza las herramientas disponibles.

Utilizar una agenda y un calendario, al más clásico estilo, será útil. Hay que evitar por todos los medios llevar la información en nuestra cabeza. Produce mucha fatiga mental tener que hacer el esfuerzo de recordar algo muy importante. Solución: apúntalo, y despreocúpate. La tarea está ahí, escrita, para ser consultada cuando sea necesario. No tienes que preocuparte por recordarla, porque siempre estará ahí tu agenda.

En los últimos años, y gracias al auge de las tecnologías, han surgido diversas plataformas que te ayudan en la gestión de tu tiempo. Las más famosa y que siempre recomiendo: aquellas de Google. En Google Calendar, podrás apuntar tus citas y días de vencimiento de plazos importantes, y sincronizarlos con el móvil para no perderte ni una, en Classroom podrás crear diversas tareas y subir material como si de un archivador se tratase. Puedes crear tantas clases como clientes o casos tengas, y así tener las tareas de forma gratuita debidamente ordenadas.

Ponte un horario, y cúmplelo.

En ocasiones nos organizamos muy bien, pero después no cumplimos con nuestro propio horario. Intenta ser lo más metódico y calculador con él. E sto está estrechamente relacionado con la planificación de los descansos y de los momentos para contestar whatsapps y llamadas. Si te toca descanso, cumple tu horario, y descansa. Si has de llamar a un cliente, aunque no tengas ganas, cumple con tu horario, y hazlo. A largo plazo, lo agradecerás.

Es cierto que una persona que trabaja por su cuenta no tiene jefe, y ello le hace sentirse más libre o cómodo. Nada más lejos de la realidad, tu jefe eres tú y tu trabajo. No tendrás a nadie que te diga que tienes que cumplir con tu horario, por lo que tendrás que tener ese plus de responsabilidad. Tranquilo, pensando a largo plazo, como hemos dicho antes, lo terminarás agradeciendo, y mucho.

CV JURIDICO
AUTOR: Daniel Bravo Matilla. Graduado en Derecho por la Universidad de Málaga. Asistente legal en Lauro Legal.

Continuar Leyendo
Clic para comentar

Escribe tu opinión

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

CURIOSIDADES

¿Qué implica ser refugiado?

todojuristas

Publicado

en

Por desgracia, a diario somos testigos de noticias devastadoras. La última, sobre la crisis que está viviendo Afganistán y sus ciudadanos tras el regreso de los talibanes al poder. Como consecuencia de estas crisis políticas en países extranjeros que originan incertidumbre y peligro, los civiles huyen en grandes masas a lugares más seguros donde sus derechos no se vean amenazados. Para asegurar una mejor protección de las personas cuando abandonan sus países de origen, el Derecho internacional contempla la figura del refugiado, de la que tanto hemos oído hablar en las noticias. En la actualidad, según ACNUR, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, la cifra de refugiados ha alcanzado un nuevo récord en 2020 con 82,4 millones de personas desplazadas, aunque como consecuencia de la crisis de Afganistán, este número se verá incrementado en las próximas estadísticas. Pero ¿qué implica ser refugiado?

 

Regulación de la figura del refugiado

En el año 1951, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la Convención sobre el Estatuto del Refugiado.

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) es la agencia especializada de las Naciones Unidas encargada de velar por el correcto cumplimiento de esta Convención.

No obstante, es cierto que a nivel regional (Unión Europea, Unión Africana, Organización de Estados Americanos) y a nivel nacional, existen otros instrumentos normativos encaminados a precisar el contenido de la figura del refugiado. En España, por ejemplo, tenemos la Ley 12/2009, de 30 de octubre, reguladora del derecho de asilo y de la protección subsidiaria.

 

Definición de refugiado

Según la Convención de 1951, “refugiado” es toda persona que debido a fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas, se encuentre fuera del país de su nacionalidad y no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera acogerse a la protección de tal país; o que, careciendo de nacionalidad y hallándose, a consecuencia de tales acontecimientos, fuera del país donde antes tuviera su residencia habitual, no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera regresar a él. En otras palabras, serán refugiados quienes huyan de su país por miedo a ser perseguidos.

Respecto de los refugiados, los Estados que los acogen tienen la obligación de concederles el trato más favorable posible y en ningún caso menos favorable que el concedido generalmente a los extranjeros en iguales circunstancias.

Por tanto, y al contrario de lo que predican algunas creencias populares, el hecho de ser refugiado no garantiza un hogar ni un trabajo, sino las mismas oportunidades de acceso a los mismos que para el resto de personas.

 

Figuras afines

Debemos diferenciar la condición de refugiado de otras similares, como:

  • Asilo territorial: protección que un Estado presta en su territorio al acoger en el mismo a determinadas personas que llegan a él perseguidas por diversos motivos y cuya vida o libertad se encuentran en peligro en el Estado de procedencia. En este sentido, la figura del refugiado sería una clase de asilo territorial.
  • Asilo diplomático: protección que un Estado presta en su territorio al acoger en el mismo a determinadas personas que llegan a él perseguidas por motivos (únicamente) políticos o ideológicos y que al solicitarlo se dé una situación de urgencia. Este es el caso, por ejemplo, de Julian Assange.
  • Protección subsidiaria (figura del Derecho de la UE): un nacional de un tercer país o una persona sin nacionalidad que no reúne los requisitos para ser refugiado, pero respecto del cual se den motivos fundados para creer que, si regresase a su país de origen o, en el caso de un apátrida, al país de su anterior residencia habitual, se enfrentaría a un riesgo real de sufrir daños graves, y que no puede o, a causa de dicho riesgo, no quiere acogerse a la protección de tal país (por ejemplo, países donde aún siguen vigentes la pena de muerte, la ablación genital femenina, la tortura…).

Continuar Leyendo

CURIOSIDADES

Vuelta a las aulas de Derecho ¿vuelta a la normalidad?

todojuristas

Publicado

en

El pasado curso académico, sin vacunas y con la COVID-19 expandiéndose sin límites, se caracterizó por sus innumerables complicaciones técnicas. Las universidades que optaron por la docencia online para proteger a su alumnado se toparon con problemas técnicos relacionados con la sobrecarga de las aplicaciones virtuales de videoconferencia y de evaluación, con fallos de conexión en los momentos más inoportunos, con la necesidad de adaptación rápida de profesorado poco acostumbrado a las nuevas tecnologías… Por su parte, las universidades que optaron por la presencialidad o la semipresencialidad se las tuvieron que ver con las dificultades de respetar las distancias de seguridad y la escasez de espacios físicos en la Facultad, con la posibilidad de que algún alumno, alumna o profesor se contagiase y todo el grupo tuviese que hacer cuarentena, con dar y recibir clases con la mascarilla puesta… No ha sido un curso fácil para nadie.

A punto de comenzar el nuevo curso académico 2021-2022, y con el 70% de población vacunada en España, es el momento de plantearse qué va a pasar en los próximos meses, dado que, a pesar de las altas tasas de vacunación, la incidencia acumulada a 14 días sigue en niveles muy elevados, considerados de riesgo muy alto.

En Andalucía, el Consejero de Transformación Económica, Industria, Conocimiento y Universidades, Rogelio Velasco, ha asegurado que las clases en las universidades andaluzas serán presenciales. En el mismo sentido se han pronunciado las comunidades autónomas de Galicia y País Vasco.

No obstante, otras comunidades autónomas tienen aún dudas. Tras la publicación de las recomendaciones de cara al inicio de curso 2021/2022 el pasado 16 de julio, muchas universidades han declarado que no poseen el espacio físico suficiente para garantizar entre 1 y 1,5 metros de distancia entre los alumnos en el aula, por lo que tendrán que optar por repartir a los alumnos en diferentes aulas o dar a parte del grupo la clase en remoto. Otras Universidades se han decantado por el sistema de elección individual (el estudiante solicita acudir presencialmente al aula hasta completarse el aforo). Por último, las universidades más pudientes ofrecen un 100% de presencialidad con la posibilidad de que los estudiantes se realicen pruebas de detección del COVID-19 gratuitas.

De nuevo, nos encontramos con un curso académico caracterizado por sus altas dosis de improvisación y por la disparidad de protocolos adoptados por las comunidades autónomas, dado que las recomendaciones nacionales únicamente son eso: recomendaciones.

Lo que sí parece cierto es que, a pesar de la llegada de las vacunas y de las altas tasas de inmunización, el próximo curso académico no nos vamos a librar de las mascarillas y de las distancias de seguridad (al contrario de lo que está ocurriendo en otros países de Europa como Francia o Reino Unido, en los que paulatinamente se están eliminando medidas como la relativa a la distancia de seguridad).

Poder acudir a las aulas y socializar con los compañeros es algo que las nuevas tecnologías, por mucho que avancen, no pueden garantizar. Además, tiene repercusiones muy positivas en la salud mental y el nivel de desempeño de los estudiantes. En el caso concreto de los estudiantes de Derecho o de Másteres especializados en alguna rama del Derecho, socializar no sirve únicamente para hacer amigos, sino también para empezar a tejer una red de contactos profesionales, tanto con compañeros como con profesores, por lo que la presencialidad en el aula es imperativa.

Con todo, esperamos que la incidencia remita, que España consiga relajar las medidas, y que los protocolos de medidas para la vuelta a las aulas sean diseñados de manera flexible para poder permitir una presencialidad plena si se dan las condiciones.

Continuar Leyendo

CURIOSIDADES

El plagio de trabajos en estudiantes de Derecho

todojuristas

Publicado

en

Muchos estudiantes de Derecho están comenzando su último curso académico antes de terminar sus estudios y lo hacen con cierto temor, pues llega el momento de enfrentarse al temido Trabajo de Fin de Grado. Una de las razones de su preocupación tiene que ver con las constantes amenazas por parte del profesorado de que si plagian el contenido recaerá sobre ellos una sanción académica. Siendo los alumnos y alumnas de Derecho los que más saben de leyes y normas… ¿por qué esta cuestión les preocupa tanto? La respuesta es sencilla: muchas veces no queda del todo claro qué se entiende por plagio y, por tanto, no tienen certeza de lo que pueden y no pueden hacer al redactar su TFG. ¡En esta entrada te lo contamos!

 

¿Qué es el plagio?

Plagiar quiere decir copiar literalmente una idea o información sin mencionar al autor del que proviene la idea o la fuente de donde se ha sacado la información, dando a entender que dicha idea o información son propias. De manera sencilla, equivale a “robar” información.

En el ámbito académico, los reglamentos de ordenación académica de todas las universidades consideran el plagio en los trabajos universitarios (ya sea el TFG o cualquier otro) como una falta grave que puede dar origen a la apertura de un expediente académico que puede marcar de por vida al estudiante en cuestión.

 

¿Cómo se detecta el plagio?

En la actualidad existen numerosas herramientas de hardware y software a disposición de las instituciones académicas, previa suscripción o abono de la licencia, para que su profesorado pueda utilizarlas libremente para detectar el ciberplagio académico en los trabajos universitarios que encomiendan a sus alumnos, incluidos los TFG.

Aunque existen muchas otras aplicaciones, Turnitin es, quizá, la más famosa de España y se trata de una herramienta virtual que las universidades han incorporado en sus plataformas de Moodle. La metodología es sencilla: el profesor o profesora habilita una tarea de turnitin en Moodle en la que el estudiante puede subir su trabajo y en unos minutos obtiene el resultado de plagio, donde se indica el % de copia y los lugares de donde se ha copiado la información.

El problema de Turnitin es que se trata de una herramienta automática que no discrimina de manera racional, por lo que, si tu trabajo incluye un artículo de una ley, que, evidentemente, no se puede modificar ni cambiar la terminología, también aparecerá reflejado como copia sin que ello signifique que el estudiante está plagiando información.

Muchas universidades utilizan ese % de turnitin como límite del plagio admitido (por ejemplo: no se aceptan TFG para su defensa que, tras comprobar el plagio, éste sea superior al 20% del contenido de dicho TFG).

 

¿Cómo evito el plagio?

Si se plagia cuando no se refleja de dónde se está sacando la información… Evitar el plagio es tan sencillo como dejar constancia de dónde se está sacando esa información, lo que se denomina “citar” la fuente.

Dependiendo de la universidad donde se estudie y se realice el TFG, el sistema de citación es uno u otro (APA, MLA, Chicago…). Estos sistemas de citas son guías prácticas que te indican cómo se debe citar la información extraída de manuales, de capítulos de libro, de revistas científicas, de páginas web… En el momento en el que utilizas una idea de un autor en tu trabajo, ya sea de forma literal (y en tal caso deberás ponerlo entre comillas) o parafraseando la información (y entonces no hacen falta comillas), al final de la idea que deseas transmitir debes indicar el autor y el lugar de donde has extraído la idea siguiendo el sistema de citas que te pide tu universidad.

Si sigues al pie de la letra las indicaciones de tu profesor o profesora y citas todas las ideas que no son tuyas, no tendrás problema al realizar y defender tu TFG y podrás olvidarte de tu preocupación por el plagio y las posibles sanciones académicas. Recuerda: plagiar es robar información y todos los autores merecen crédito por sus ideas y su trabajo.

Continuar Leyendo

Tendencia