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Cómo obtener un ascenso en una firma

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El ascenso es algo que todo el mundo desea. La mayoría de las personas cuando llegan a una organización quieren crecer, pero es necesario entender por qué ocurre un ascenso y en qué momento debemos esperar ese ascenso.

Las personas que solicitan un ascenso y no lo reciben es porque esas personas piensan que están listos, pero no necesariamente lo estén, o quizás simplemente no esté disponible la plaza.

  • La disponibilidad no es algo que se pueda controlar, especialmente cuando son organizaciones grandes, cuyos puestos ya están establecidos. Esas vacantes sólo quedan disponibles cuando la persona que esté ocupando ese puesto renuncie, la despidan o se cree un nuevo puesto.
  • Para saber que se está listo para un ascenso y poder posicionarse cuando vayan a considerar a alguien para ese puesto es necesario asumir responsabilidades que no se encuentran en la descripción del puesto actual sin buscar nada a cambio.

Desempeñar magníficamente las labores del trabajo no tiene que significar necesariamente obtener un ascenso. Quizás el puesto jerárquicamente superior requiera unas habilidades distintas como liderazgo, persuasión, negociación… que no necesariamente se encuentran dentro del espectro de tareas que tiene el trabajador. Por lo tanto, la única manera en que se puede estar listo para ese próximo paso es que se pueda asumir esa responsabilidad y demostrar que se tienen todas esas cualidades requeridas para el puesto, pero sin tener el cargo.

Ahora bien, ¿cómo son los trabajadores que las firmas buscan para darles un ascenso?

La respuesta es un promotor. Un promotor es una persona que abraza la visión y que, independientemente de su rol dentro de la organización, lo que siempre está buscando es que se puedan lograr los resultados propuestos. Es una persona que se alinea con su líder y que busca también que su equipo de trabajo pueda llevar a cabo las gestiones necesarias para que logren las metas acordadas. Este tipo de personalidades son terreno fértil para promocionar internamente. Tres ideas claves para convertirse en un promotor:

1º. Se debe conocer cuál es la visión de la firma. Muchas personas trabajan sin saber cuál es la visión de la firma.

2º. Abrazar la misión. Con esto nos referimos a que tanto las gestiones, como la conducta, como los trabajos, deben estar en torno a la visión de la compañía. Hay que entender que se tiene un rol significativo y crucial dentro de la empresa y que todo lo que se haga es para promover la visión de la organización.

3º. Ser alguien que contagie la visión. Mejorar siempre el ambiente de trabajo, neutralizar constantemente cualquier argumento de los detractores y utilizar la influencia para ayudar a que los trabajadores neutros o los pasivos puedan convertirse también en promotores.

Por último, 4 consejos para no frenar tu carrera laboral:

  • Trabajar en equipo. Para lograr un ascenso no hay que pisar cabezas, sino ser un gran jugador en equipo. Hay que entender lo que esto significa. Es bueno tomar iniciativas de liderazgo dentro de la empresa, no con el propósito de aplastar a los compañeros, sino con intención de servicio a los demás para que puedan ser excelentes en sus labores. No se trata de ser la superestrella, sino de crear sinergias en el equipo de trabajo.
  • Dar más de lo esperado. El crecimiento dentro de la empresa no necesariamente está relacionado con la excelencia del trabajo, aunque es algo que es parte de la ecuación, pero también hay que asumir funciones que excedan las competencias del cargo actual por el mismo salario. Se está haciendo una inversión de tiempo para crecer dentro de la empresa, transmitiéndose que no solo se cumple con excelencia las tareas asignadas, sino que, además se está preparado para aceptar nuevos proyectos. El dinero vendrá después, una vez se logre el ascenso, pero primero hay que demostrarle a la compañía que se es excelente y para ello no hay que limitarse a hacer lo mínimo que esperan del trabajador. Es decir, no se trata de esperar algo a cambio; se dará más de lo que se espera de uno mismo porque esa debe ser la ética de trabajo del empleado.
  • Aprender sobre gobernanza corporativa. Cómo se manejan las esferas de poder dentro de la firma. Es aconsejable estudiar cómo los socios y miembros del Consejo de Administración han llegado a esos puestos. Qué trayectoria han tenido, qué hicieron, de dónde venían, cómo se comportan, cómo se visten, cómo hablan, etc.
  • Solicitar puestos internos. Es imprescindible hacerle saber al supervisor que se está buscando crecer dentro del bufete. Si se publican vacantes dentro de la empresa hay que solicitarlas.

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Pasantes en la Abogacía ¿es real el trabajo precario?

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Cuando un estudiante comienza sus estudios de Derecho se imagina a sí mismo cuatro años más tarde defendiendo a su cliente en un juicio con un traje impoluto y ganando mucho dinero. Nada más lejos de la realidad. Desde la reforma laboral que introdujo los contratos en prácticas, cuya finalidad consiste simplemente en adquirir experiencia en un trabajo determinado, los despachos de abogados ofrecen este tipo de contratos a jóvenes letrados para conseguir mano de obra de bajo coste y los jóvenes abogados los aceptan al haberse convertido en la única posibilidad de iniciar su carrera profesional. Se trata de un abuso del Derecho muy extendido y normalizado en toda España que actualmente hace reclamar por parte de activistas de los derechos laborales una mayor inspección en los puestos de trabajo.

 

Teoría de la pasantía.

El contrato en prácticas está concebido como un tipo de contrato para facilitar a los estudiantes que acaban de terminar sus estudios de Grado o Máster su inserción en el mundo laboral. Por la celebración de este tipo de contratos, las empresas y los despachos de abogados reciben incentivos monetarios y fiscales por parte del Estado.

Entre las características formales de este contrato encontramos:

  • Su duración va desde los 6 meses hasta los 2 años. Normalmente se concluyen por 6 meses y se van prorrogando hasta el máximo de 2 años.
  • Debe formalizarse por escrito y comunicarse al Servicio Público de Empleo.
  • En ningún caso el salario pactado en un contrato de prácticas a jornada completa será inferior al salario mínimo interprofesional. No obstante, si dicho contrato se concluye a tiempo parcial, el salario puede ser inferior.
  • El periodo de prueba no podrá ser superior a un mes.

Así expuesto, el contrato en prácticas para jóvenes abogados que quieren adquirir experiencia suena convincente. No obstante, la realidad dista de esta maravillosa exposición.

 

La realidad de la pasantía.

En primer lugar, hay que tener en cuenta que no todos los despachos de abogados ofrecen este tipo de contratos. A pesar de los incentivos, algunos despachos más pequeños prefieren contratar a abogados con experiencia que a jóvenes que requieren atención y formación en sus etapas iniciales en el mundo de la abogacía. Son los despachos y asesorías legales más grandes los que en la actualidad optan por ofrecer este tipo de contratos para poder introducir a jóvenes abogados en la dinámica y know-how de la empresa, para poder especializarlos en las áreas en las que requieren un mayor volumen de mano de obra.

Asimismo, dentro de la legalidad vigente, los despachos de abogados y asesorías legales formalizan contratos de prácticas generalmente a tiempo parcial, con jornadas de trabajo reducidas, por las que se pagan salarios inferiores al mínimo interprofesional. El problema llega cuando los jóvenes letrados no cumplen con las horas pactadas, realizando muchas más horas de las estipuladas, que, en ningún caso, se ven retribuidas. Legalmente no están obligados a hacer estas horas, pero saben que su futuro en dicho despacho depende del esfuerzo e interés que muestren en la realización de estas prácticas bajo el lema “si no lo haces tú, otro lo hará”. Algunos jóvenes aseguran estar trabajando más de 40 horas semanales por 400-500€ al mes.

Otro problema añadido tiene que ver con las funciones a desempeñar. Si bien el contrato en prácticas está concebido para que el joven abogado o abogada continúe formándose dentro de la empresa o despacho, la realidad es que desde el primer día de trabajo se encuentran desempeñando labores legales propiamente dichas para las que no han sido formados previamente.

Por último, dado que el contrato en prácticas no debe durar más de dos años, finalizado el plazo, la realidad es que muchas empresas obligan a los jóvenes abogados a darse de alta como autónomos en lugar de incorporarlos a sus plantillas para que sigan trabajando para ellos ahorrándose el coste de la seguridad social. Se ha llegado a afirmar que en el mundo de la abogacía hay más falsos autónomos que en Glovo.

 

Denuncia.

A pesar de que cada vez más a menudo los jóvenes abogados se atreven a hablar y a denunciar su precaria situación, esto no es suficiente. Desde diversas asociaciones reclaman una mayor actuación de la Inspección Laboral para evitar toda esta serie de abusos, pues es sumamente irónico que sea, precisamente, en la profesión que trata de preservar la legalidad vigente, donde más vulneraciones se produzcan.

 

Soluciones.

Algunas asociaciones como la Agrupación de Jóvenes Abogados de Madrid o el Grupo de la Abogacía Joven del Colegio de Barcelona están actualmente proponiendo soluciones a esta problemática que pasan por conceder un certificado de calidad a los despachos que cumplan con cinco requisitos: retribución mínima, jornada laboral no superior a 40 horas semanales, formación a cargo de la empresa, conciliación de la vida laboral y personal y proyección profesional.

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Cómo obtener un ascenso si eres Abogado. Consejos

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El ascenso es algo que todo el mundo desea. La mayoría de las personas cuando llegan a una organización quieren crecer, pero es necesario entender por qué ocurre un ascenso y en qué momento debemos esperar ese ascenso.

Las personas que solicitan un ascenso y no lo reciben es porque esas personas piensan que están listos, pero no necesariamente lo estén, o quizás simplemente no esté disponible la plaza.

  • La disponibilidad no es algo que se pueda controlar, especialmente cuando son organizaciones grandes, cuyos puestos ya están establecidos. Esas vacantes sólo quedan disponibles cuando la persona que esté ocupando ese puesto renuncie, la despidan o se cree un nuevo puesto.
  • Para saber que se está listo para un ascenso y poder posicionarse cuando vayan a considerar a alguien para ese puesto es necesario asumir responsabilidades que no se encuentran en la descripción del puesto actual sin buscar nada a cambio.

Desempeñar magníficamente las labores del trabajo no tiene que significar necesariamente obtener un ascenso. Quizás el puesto jerárquicamente superior requiera unas habilidades distintas como liderazgo, persuasión, negociación… que no necesariamente se encuentran dentro del espectro de tareas que tiene el trabajador. Por lo tanto, la única manera en que se puede estar listo para ese próximo paso es que se pueda asumir esa responsabilidad y demostrar que se tienen todas esas cualidades requeridas para el puesto, pero sin tener el cargo.

Ahora bien, ¿Cómo son los trabajadores que las empresas buscan para darles un ascenso?

La respuesta es un promotor. Un promotor es una persona que abraza la visión y que, independientemente de su rol dentro de la organización, lo que siempre está buscando es que se puedan lograr los resultados propuestos. Es una persona que se alinea con su líder y que busca también que su equipo de trabajo pueda llevar a cabo las gestiones necesarias para que logren las metas acordadas. Este tipo de personalidades son terreno fértil para promocionar internamente. Tres ideas claves para convertirse en un promotor:

1º. Se debe conocer cuál es la visión de la empresa. Muchas personas trabajan sin saber cuál es la visión de la empresa.

2º. Abrazar la misión. Con esto nos referimos a que tanto las gestiones, como la conducta, como los trabajos, deben estar en torno a la visión de la compañía. Hay que entender que se tiene un rol significativo y crucial dentro de la empresa y que todo lo que se haga es para promover la visión de la organización.

3º. Ser alguien que contagie la visión. Mejorar siempre el ambiente de trabajo, neutralizar constantemente cualquier argumento de los detractores y utilizar la influencia para ayudar a que los trabajadores neutros o los pasivos puedan convertirse también en promotores.

 

Por último, 4 consejos para no frenar tu carrera laboral:

  • Trabajar en equipo. Para lograr un ascenso no hay que pisar cabezas, sino ser un gran jugador en equipo. Hay que entender lo que esto significa. Es bueno tomar iniciativas de liderazgo dentro de la empresa, no con el propósito de aplastar a los compañeros, sino con intención de servicio a los demás para que puedan ser excelentes en sus labores. No se trata de ser la superestrella, sino de crear sinergias en el equipo de trabajo.
  • Dar más de lo esperado. El crecimiento dentro de la empresa no necesariamente está relacionado con la excelencia del trabajo, aunque es algo que es parte de la ecuación, pero también hay que asumir funciones que excedan las competencias del cargo actual por el mismo salario. Se está haciendo una inversión de tiempo para crecer dentro de la empresa, transmitiéndose que no solo se cumple con excelencia las tareas asignadas, sino que, además se está preparado para aceptar nuevos proyectos. El dinero vendrá después, una vez se logre el ascenso, pero primero hay que demostrarle a la compañía que se es excelente y para ello no hay que limitarse a hacer lo mínimo que esperan del trabajador. Es decir, no se trata de esperar algo a cambio; se dará más de lo que se espera de uno mismo porque esa debe ser la ética de trabajo del empleado.
  • Aprender sobre gobernanza corporativa. Cómo se manejan las esferas de poder dentro de la empresa. Es aconsejable estudiar cómo los socios y miembros del Consejo de Administración han llegado a esos puestos. Qué trayectoria han tenido, qué hicieron, de dónde venían, cómo se comportan, cómo se visten, cómo hablan, etc.
  • Solicitar puestos internos. Es imprescindible hacerle saber al supervisor que se está buscando crecer dentro del bufete. Si se publican vacantes dentro de la empresa hay que solicitarlas.

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Cómo rechazar una oferta de trabajo

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Puede suceder que lleguen dos ofertas de empleo simultáneas o que justo cuando hemos entrado en un despacho se recibe otra oferta de empleo. ¿Qué hacer? ¿Cómo evaluar estas ofertas? ¿Qué se le dice a la persona que se va a rechazar y cómo se puede aprovechar esta oportunidad para salir ganando? Lo analizamos a continuación.

Para rechazar una oferta de empleo que no interesa o porque quizás la oferta recibida no es la que se esperaba e incluso porque se tiene otra oferta de empleo sobre la mesa, ¿cómo debe hacerse?

El fenómeno ghosting, consistente en rechazar las ofertas de empleo sin decir la razón o sencillamente no acudir a las entrevistas de trabajo, tratando de evadir el conflicto es una práctica habitual, pero también muy perjudicial para la candidatura. Trataremos de explicar cómo ser diplomático y dejar puertas abiertas en cualquier compañía que haga una oferta.

Lo primero que se debe hacer cuando se sepa que no se desea aceptar la oferta es comunicar inmediatamente que no se va a aceptar la misma. Hay que preparar así un escrito agradeciendo a la persona que realizó la oferta de trabajo, pero que se decidió no aceptarla. Lógicamente, acompañando al agradecimiento se debe incluir una razón por la que no se acepta la oferta, ya sea por la decisión de continuar en la empresa actual o porque se ha aceptado una oferta más beneficiosa. Adicionalmente a esta comunicación de agradecimiento se ha de dejar constancia de que se está abierto a futuras oportunidades y puestos de trabajos que puedan tener en la compañía.

No es aconsejable negociar durante este proceso porque de antemano se está dando una mala imagen. No hay que utilizar una oferta de empleo para conseguir un mejor salario en la compañía actual, haciéndole perder el tiempo a la nueva empresa. Esto es lo peor que se puede hacer porque a las compañías no les gusta competir entre ellas. Además, se deja en evidencia la falta de soft skills, de capacidad de negociar y de falta de palabra. Jugar a dos bandas, como en muchos aspectos de la vida, puede resultar en la pérdida de las dos ofertas de trabajo.

Si, en cambio, ya se ha superado el proceso de selección e incluso se ha comenzado a trabajar, rechazar la oferta e irse a otra compañía suele ocurrir. ¿Pero cómo minimizar el impacto de la noticia?

Lo mejor que se puede hacer es comunicárselo al entrevistador o a la persona que esté a cargo de la selección la situación. Primero se comentará que se ha recibido otra oferta, pero sin confesar que ya se ha tomado una decisión. De este modo se avisa y se pone en alerta al despacho. Al avisar de que hay una oferta atractiva, no se está cerrando la puerta, se está transmitiendo indecisión.

Una vez hecho esto pueden suceder dos cosas. La primera que, si finalmente se toma la decisión de aceptar la otra oferta, probablemente la otra persona entenderá la posición del trabajador. La otra cosa que puede suceder es que la empresa en la que ya se esté seleccionado o trabajando realice una mejor oferta y quizás, tras sopesarlo, compensa quedarse en el lugar en el que ya se trabaja.

La comunicación es clave, hay que ser sincero, pero no se debe presentar como una decisión, por muy evidente que pueda resultar en la mente de cada uno, e incluso es bueno pedir recomendaciones para suavizar la situación de cara a preparar el impacto que será dar la noticia.

Esta situación, llevada bien a cabo, siendo honesto, sincero y comunicando la información a la persona que apostó por el candidato, sitúa en una posición ganadora.

Dar una decisión repentina y unilateral solo cerrará las puertas de esa empresa ya que, mientras la persona que seleccionó al candidato siga en esa compañía, es muy probable que, si tiene un poder decisional, el que se vaya de esa forma no vuelva a entrar en esa empresa. La razón es obvia, sentimiento de traición e incluso de haber sido utilizados como segundo plato. A pesar de que esto sean negocios hay empleadores que se lo toman a lo personal.

Si finalmente se toma la decisión de abandonar la empresa se le explica con empatía y humanidad que a pesar de tomar dicha decisión se está tremendamente agradecido con la oportunidad que se recibió. De esta manera se está cerrando la puerta, pero no de un portazo, sino suave, con cariño para dejar un buen recuerdo.

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