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ENTREVISTAS

«En fiscalidad, la Inteligencia Artificial puede ayudar a mantenerse actualizado, uno de los mayores riesgos de esta rama»: David Nuevo

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Entrevistamos a David Nuevo, director del Departamento de Fiscalidad Corporativa del Grupo Banca March y Director del Máster Universitario en Abogacía y Procura + Máster en Derecho Tributario y del Máster en Práctica Tributaria en el Centro de Estudios Garrigues. Con una trayectoria de más de 30 años en el ámbito fiscal, que incluye su paso por firmas de referencia como Garrigues y Freshfields, combina su actividad profesional con la docencia. En esta entrevista analiza los retos de la especialización en Derecho Tributario, la evolución del sector y las claves para la formación de futuros profesionales.

  • ¿Cómo recuerda sus inicios profesionales? ¿Decidió desde el principio que le interesaba el área fiscal? ¿Cómo fue su trayectoria hasta llegar a su posición actual?

Mis inicios profesionales están muy ligados al ámbito fiscal desde prácticamente el final de la carrera. Ya en mis dos últimos años de carrera empecé a trabajar en temas contables y fiscales, primero en una compañía relacionada con la exportación de cable de acero y tubería industrial y en mi último año universitario en una asesoría. Al terminar la universidad, inicié mi carrera profesional en Garrigues, en lo que entonces se denominaba el área fiscal financiero.

Durante los primeros años trabajé siempre en el área fiscal de despachos muy prestigiosos, primero en Garrigues y posteriormente en Freshfields, un despacho internacional, ejerciendo en ambos aproximadamente ocho años en total. Más adelante di el salto al ámbito de la banca, incorporándome al grupo Banco Santander, concretamente al departamento fiscal de una de sus filiales de banca privada, Banco Banif, que ya no existe. Posteriormente pasé al Grupo Banca March, donde llevo dieciocho años, los últimos diez como director del Departamento Fiscal y actualmente como director del Departamento de Fiscalidad Corporativa del grupo.

En definitiva, toda mi trayectoria profesional ha estado siempre vinculada muy intensamente con el ámbito tributario.

  • ¿Cuáles son las principales tareas o proyectos que lidera? ¿Cómo describiría su día a día?

Mis responsabilidades se centran en dirigir la función fiscal corporativa de un grupo bancario familiar que, además, tiene una importante actividad inversora en compañías a través de su brazo inversor (Corporación Financiera Alba). Dentro de un grupo bancario e inversor, el ámbito fiscal abarca múltiples áreas: desde la estrategia a seguir como la estructuración fiscal de los proyectos y de los productos que se lanzan al mercado, pasando por la fiscalidad propia de la entidad y sus filiales, incluyendo sus impuestos, llevanza de inspecciones, elaboración de recursos en materia tributaria ante las diferentes instancias, fiscalidad de las operaciones corporativas, asesoramiento fiscal en los proyectos internacionales, diseño de la estrategia fiscal del grupo y su reporte a los órganos de gobierno del grupo, hasta terminar en el análisis de todas las implicaciones fiscales de operaciones singulares que afecten al grupo  (inmobiliarias, financieras, etc.).

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También se incluye la coordinación de los diferentes despachos de abogados que en materia tributaria apoyan al área fiscal en las distintas operaciones que se lleven a cabo (compras, ventas reorganizaciones societarias, etc.).

El día a día es extremadamente variado, entretenido, enriquecedor y dinámico. En una asesoría fiscal que abarca tantos ámbitos, se pasa constantemente de la fiscalidad de operaciones de compra y venta de sociedades y reestructuraciones societarias (fusiones, escisiones, etc.) a cuestiones tributarias sobre productos financieros, fiscalidad internacional, fiscalidad de clientes, operaciones inmobiliarias, operaciones intragrupo, fiscalidad de las distintas áreas o filiales del banco (capital riesgo, seguros, inmobiliario, gestora de fondos de inversión, M&A, sucursales o filiales en el extranjero, etc.), llevanza de inspecciones y recursos en su caso ante las diversas instancias. . Y todo ello en constante trato con responsables de otras áreas involucradas (Dirección financiera, Jurídico, RRHH, Producto, Sociedades Gestoras, M&A, etc.) y abogados de los principales despachos.

  • ¿Qué consejos le daría a un estudiante de Derecho que esté interesado en especializarse en el área de Derecho Fiscal?

Le diría, ante todo, que le ponga mucha ilusión. El Derecho Fiscal es una rama muy compleja y técnicamente muy exigente, además de extraordinariamente cambiante. La normativa fiscal, tanto nacional como internacional, se modifica con muchísima frecuencia.

Es una especialidad con mucho presente y futuro, pero que requiere un estudio continuo durante toda la carrera profesional, no solo al inicio. En mi caso, llevo más de treinta años estudiando fiscalidad y sigue siendo imprescindible mantenerse al día y tener una excelente base técnica.

También considero fundamental ser una persona ordenada, sensata y con ganas de aprender y ayudar, confiable, con capacidad para trabajar en equipo y para afrontar problemas complejos que suelen tener muchas vertientes y, en muchos casos, no una única solución clara. La capacidad de diálogo, escucha y coordinación con otros profesionales es clave para poder llegar a acuerdos y soluciones.

Desde un punto de vista más específico, es esencial mantenerse muy actualizado y mantener una gran base técnica. En fiscalidad, estar desactualizado en materia legislativa, jurisprudencial o en pronunciamientos administrativos durante tres o cuatro meses puede suponer quedarse fuera del mercado. Además, recomiendo encarecidamente tanto tener una buena base en contabilidad, una materia que a veces se deja de lado, pero que resulta esencial, especialmente en fiscalidad de sociedades como buenos conocimientos de otras ramas del derecho, aspecto éste muy útil cuando se van a analizar fiscalmente cuestiones relacionadas con operaciones mercantiles, inmobiliarias, financieras, laborales, etc.

Por último, es importante estar al día de la actualidad económica. Leer prensa o artículos económicos y seguir la evolución de las operaciones que se llevan a cabo en el mercado ayuda mucho, ya que prácticamente todas esas noticias tienen una vertiente fiscal.

  • Además de su actividad profesional, desarrolla una importante labor docente y dirige el área de posgrado en Derecho Tributario. ¿Qué formación, conocimientos y habilidades considera esenciales para especializarse en esta materia? 

Especializarse en Derecho Tributario exige, en primer lugar, contar con una base sólida y global de toda la materia tributaria. El ámbito es tan amplio que resulta muy difícil ser completamente generalista a largo plazo. La especialización suele llegar de forma natural, pero siempre debe apoyarse en un conocimiento previo y fundado de todos los impuestos, o al menos de los más importantes.

El centro de posgrado debe entenderse como un magnífico puente entre la universidad y la práctica profesional. Probablemente, la materia donde existe mayor diferencia entre lo que se estudia en la universidad y lo que uno se encuentra en el ejercicio profesional es la tributaria.

Lo que se estudia en la universidad se parece muy poco a lo que luego se encuentra uno en el ejercicio profesional. Por eso, el máster cumple una función esencial: aterrizar los conocimientos teóricos con una visión eminentemente práctica y preparar al alumno para enfrentarse a situaciones reales cuando salga a ejercer la profesión ya sea en despacho o en empresa.

La universidad española tiene un nivel académico bueno en términos generales y no tiene mucho que envidiar a otras universidades europeas o americanas en ese aspecto. Sin embargo, su principal debilidad es la falta de formación práctica a los alumnos, algo mucho más acusado en la materia tributaria.

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  • Como director del Máster en Tributación y del Máster Universitario en Abogacía y Procura + Máster en Derecho Tributario, ¿qué recomendaría de este máster y qué lo diferencia de otros?

Destacaría tres aspectos fundamentales. El primero es su enfoque eminentemente práctico. No se trabaja la memorización, porque en la realidad profesional existen múltiples herramientas —bases de datos, normativa, inteligencia artificial— que permiten acceder a la información. Lo importante es saber aplicar el conocimiento a los problemas prácticos a los que se enfrenta un abogado fiscalista. Por eso, la evaluación del Máster se basa fundamentalmente en la realización de casos prácticos y en un sistema de evaluación continuada al alumno a lo largo de todo el curso.

El segundo elemento diferenciador es el claustro. El máster cuenta con un profesorado de altísima calidad, formado en su mayoría por profesionales que ocupan puestos de gran responsabilidad en el ámbito tributario bien en gran despacho, empresa o la propia Administración y que trasladan a las aulas casos reales con los que trabajan a diario, además de un trato muy personalizado con el alumno con un seguimiento continuo y estrecho.

El tercer aspecto es la formación integral. No solo buscamos formar buenos fiscalistas, sino buenos abogados y profesionales, con sólidos valores éticos y una visión integral que les permita aplicar su conocimiento técnico de manera responsable. Por ello también fomentamos la camaradería entre los alumnos, el buen ambiente y el trabajo en equipo, evitando que se genere competitividad entre ellos. Y el resultado es que salen del Máster estupendas y duraderas amistades.

  • ¿Cuáles son las principales salidas profesionales para los alumnos que se forman en Derecho Tributario?

En el caso específico de los alumnos de nuestro Máster, las salidas son fundamentalmente dos: grandes despachos de abogados y asesorías fiscales internas de empresas cotizadas o no cotizadas pero todas ellas de gran tamaño.

Desde un punto de vista general, las salidas profesionales para un fiscalista son muy variadas: departamentos fiscales de compañías cotizadas y no cotizadas, de empresas familiares, despachos pequeños, medianos y grandes, o asesorías fiscales internacionales o nacionales. En despachos pequeños o medianos se suele hacer un trabajo más generalista, mientras que en los grandes despachos la especialización llega desde el inicio.

En algunos despachos, especialmente internacionales, existen sistemas de rotación durante los primeros años. En otros casos, sobre todo cuando se accede tras un máster especializado en tributación, la incorporación es directamente al departamento fiscal. También existen oportunidades de movilidad internacional a través de programas de secondment (estancias de intercambio en despachos en el extranjero).

En el ámbito de la empresa, lo habitual es integrarse en el departamento de fiscalidad, donde, en función del tamaño de la compañía, puede existir una especialización adicional en fiscalidad nacional, internacional o la relacionada con el sector de actividad de la sociedad (financiera, energética, inmobiliaria, industrial, etc.).

  • ¿Podría compartir alguna experiencia o caso especialmente relevante de su trayectoria profesional?

Más que una operación concreta, destacaría el conjunto de experiencias acumuladas a lo largo de más de treinta años de ejercicio profesional. He participado en numerosas operaciones, algunas que llegaron a buen puerto y otras que se estudiaron durante mucho tiempo y finalmente no se llevaron a cabo, en ocasiones por motivos fiscales y de ahí la importancia de contar con buenos asesores fiscales.

Lo enriquecedor de esta trayectoria es haber trabajado tanto en despacho como en empresa, lo que permite conocer operaciones muy diversas, nacionales e internacionales, y aprender de cada una de ellas y sobre todo compartir asuntos con excelentes profesionales integrantes de asesorías fiscales de empresa, de despachos nacionales e internacionales de primer nivel y de los que he aprendido mucho, tanto en lo personal como en lo profesional. Incluso con algunos de ellos tengo el privilegio de guardar una buena amistad.

Todo ello aporta una experiencia humana muy completa y variada que resulta enormemente enriquecedora y profundamente satisfactoria desde muchos puntos de vista.

  • Dada su experiencia, ¿cómo cree que la transformación digital y la inteligencia artificial están impactando en la abogacía y, en particular, en el Derecho Tributario?

La inteligencia artificial ya está impactando de forma clara en la abogacía y en el ámbito fiscal. Existen dos posturas: quienes la ven con cierto temor y quienes la consideran una herramienta muy útil. Yo me sitúo claramente en el segundo grupo.

Es una herramienta extraordinariamente valiosa, siempre que se entienda como un apoyo y no como un sustitutivo del criterio profesional. La clave es que la maneje el abogado y no que este sea manejado por ella. Estamos viendo solo el inicio de su desarrollo y es difícil prever hasta dónde llegará.

En fiscalidad, la inteligencia artificial puede ayudar enormemente a mantenerse actualizado, que es uno de los mayores riesgos de esta rama. Hoy existen herramientas muy especializadas que permiten conocer en minutos la normativa vigente, las últimas resoluciones o sentencias, algo que antes llevaba horas o incluso días de investigación.

No obstante, el trabajo de análisis, interpretación y adaptación al caso concreto siempre debe hacerlo el abogado. El asesoramiento fiscal requiere un alto grado de personalización, de generación de confianza, de adaptación al problema planteado y a quien nos lo plantea y de comprensión de matices, algo que una herramienta nunca podrá sustituir.

  • ¿Qué reflexión haría sobre el futuro de la formación jurídica y de esta especialidad?

Contrariamente a lo que podría pensarse, el avance de estas herramientas no reduce la importancia de la formación, sino que, en mi opinión, la incrementa. Existe un exceso de información, de medios y de herramientas, y para manejarlos adecuadamente es necesario tener una formación sólida y criterio claro que permita distinguir lo relevante de lo accesorio.

La formación específica, por supuesto apoyada en herramientas tecnológicas, será cada vez más importante. No menos, sino más. Solo con una buena y sólida base formativa se puede adaptar toda esa información a la complejidad de los casos reales y ofrecer un asesoramiento de calidad con la generación de confianza que es la base de la relación del fiscalista con su cliente.

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