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ENTREVISTAS

«Una de las características esenciales de nuestra Facultad es su estrecha vinculación con los grandes despachos»: Antonio Alonso

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Antonio Jesús Alonso Timón es director de los estudios de postgrado de la Facultad de Derecho de la Universidad Pontificia Comillas. Con una trayectoria consolidada en el ámbito académico y una amplia experiencia en docencia y gestión universitaria, ha desempeñado distintos cargos dentro de la institución, incluyendo la dirección del Máster de Acceso a la Abogacía y del Centro de Innovación del Derecho de ICADE. En esta entrevista aborda los retos de la formación jurídica, la importancia de la innovación en la enseñanza del Derecho y el impacto de la inteligencia artificial en el sector legal.

  • ¿Cómo recuerda sus inicios profesionales? ¿Siempre tuvo claro que quería dedicarse a la docencia e investigación en Derecho?

Mis inicios profesionales están muy ligados a la docencia universitaria. Comencé dando clases en la Universidad Complutense como profesor asociado y, posteriormente, he estado también en otras universidades, hasta que finalmente pasé a dedicarme en exclusiva a la Universidad Pontificia Comillas. Aquí he desempeñado distintos cargos de gestión, comenzando por la coordinación del Máster de Acceso a la Abogacía, posteriormente la dirección de dicho programa y, en la actualidad, la dirección de los estudios de postgrado, habiendo pasado también por la dirección del Centro de Innovación del Derecho de ICADE.

Creo que cada trayectoria y cada puesto que he desempeñado en esta Facultad de Derecho me ha aportado mucho: me ha servido para aprender, para crecer profesionalmente y para impulsar algunos de los proyectos que hoy están plenamente vigentes en nuestra Facultad. Estoy muy contento de estar aquí y muy satisfecho con la trayectoria que he seguido en una universidad que siempre me ha apoyado. Además, considero que es un ámbito de trabajo en el que se potencian especialmente la innovación, el esfuerzo, el mérito y la capacidad. En los próximos años esperamos seguir profundizando en lo que es una característica esencial de ICADE, de la Universidad Pontificia Comillas y, en concreto, de su Facultad de Derecho: la innovación, la calidad y la apuesta firme por el rigor, el mérito y la capacidad.

 

  • ¿Cuál ha sido su trayectoria hasta llegar a ser Director de Postgrado? ¿Qué momentos considera más relevantes en su desarrollo académico?

Lo recuerdo como una etapa bonita y, al mismo tiempo, dura, porque todos los inicios lo son. Desde pequeño tenía claro que quería estudiar Derecho y, una vez inicié la carrera, comencé a descubrir que la docencia me atraía especialmente. También es cierto que, por mi mochila vital, la figura del profesor siempre estuvo presente en mi casa, ya que mi madre era profesora, y eso influyó en mí.

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A día de hoy creo que acerté con esa decisión, porque me siento muy a gusto con mi profesión. Siempre me ha gustado especialmente la universidad y dar clase, que considero una profesión claramente vocacional. Es muy gratificante ver cómo los alumnos aprenden y, en nuestro caso, además, cómo muchos de ellos van superando oposiciones a cuerpos de élite de la administración pública. No me arrepiento en absoluto de haber tomado ese camino; al contrario, lo volvería a elegir. Los inicios son duros, pero el esfuerzo merece la pena.

 

  • Como director y coordinador de distintos programas, ¿cuáles son las principales responsabilidades y proyectos que lidera actualmente? ¿Cómo describiría su día a día en estas funciones?

En la actualidad soy responsable de los programas de posgrado, lo que implica supervisar su calidad académica, su correcto funcionamiento y, muy especialmente, la innovación. Para nosotros es fundamental estar en un proceso constante de innovación.

Tenemos proyectos de futuro muy interesantes, entre ellos la internacionalización de los programas y la captación de talento no solo en Madrid, sino también fuera de la Comunidad. En este sentido, estamos desarrollando un proyecto denominado Comillas On Tour, que permitirá a personas con mucho talento que no son de Madrid estudiar con nosotros e insertarse profesionalmente de la mejor manera posible. Este proyecto lo desarrollamos de la mano de los grandes despachos del país, con los que mantenemos una relación muy estrecha y que nos apoyan de forma constante.

Somos muy conscientes del contexto en el que nos movemos: el sector legal está en permanente cambio e innovación, y la inteligencia artificial está acelerando ese proceso. Queremos liderar determinados proyectos con un objetivo claro: ofrecer calidad académica y facilitar la mejor inserción profesional posible de nuestros alumnos, siempre de la mano de nuestros aliados, que son los grandes despachos, los despachos medianos y todos aquellos profesionales que aportan rigor y cumplen los estándares de calidad que exigimos en la Universidad Pontificia Comillas.

 

  • Dada su experiencia como docente y coordinador de programas, ¿qué habilidades y conocimientos considera esenciales para los estudiantes de Derecho?

Es importante diferenciar entre lo que tradicionalmente se denominan hard skills y soft skills. Las hard skills son los conocimientos jurídicos propiamente dichos. En nuestra Facultad insistimos mucho en los contenidos de los programas y en la metodología docente, porque enseñamos Derecho y esa es nuestra principal misión.

Sin embargo, en los últimos años el mercado ha exigido cada vez más el desarrollo de las soft skills, fundamentales para el crecimiento y la inserción profesional de nuestros alumnos. Aquí entran el dominio de idiomas y, en la actualidad, el manejo de la inteligencia artificial. En los grandes despachos nos trasladan con frecuencia que es imprescindible hablar tres idiomas: español, inglés e inglés bilingüe. Esto significa dominar el inglés de forma real y eficaz, ya que en muchos casos nuestros alumnos desarrollan hasta el 70% de su trabajo en este idioma.

También nos indican que el manejo de la inteligencia artificial será clave. En dos o tres años, un alumno que no sepa utilizar herramientas de IA o no domine el prompting estará en una situación similar a la de quien no habla inglés. Por eso potenciamos tanto las hard skills como las soft skills, entendiendo estas últimas como el complemento necesario para el éxito y la proyección profesional.

 

  • ¿Cómo valora la formación jurídica actual? ¿Cuál es su visión sobre el futuro de la enseñanza del Derecho?

Creo que la formación jurídica actual está mejor de lo que a veces se dice. Además, en la Universidad Pontificia Comillas somos afortunados por el perfil de nuestros alumnos, ya que podemos realizar una selección rigurosa y centrarnos posteriormente en los conocimientos que deben adquirir a lo largo de la carrera.

Actualmente estamos inmersos en un proceso de reflexión y replanteamiento del plan de estudios, y probablemente acometamos una reforma para adaptarnos a las nuevas necesidades del ejercicio profesional. No obstante, el sector legal en España ha demostrado una gran fortaleza, incluso en tiempos de crisis, y los buenos resultados de los grandes despachos son también reflejo del trabajo que realizan las universidades y las facultades de Derecho.

Seguramente debamos seguir potenciando las soft skills, como los idiomas o el uso de la inteligencia artificial, así como adaptar la metodología docente a las nuevas herramientas disponibles. En líneas generales, creo que el sector legal funciona razonablemente bien y que las universidades españolas, y en particular la Universidad Pontificia Comillas, ofrecen una formación de calidad, como demuestran los rankings en los que nuestra Facultad ocupa posiciones muy destacadas.

Todo ello no impide que sigamos incorporando mejoras y adaptándonos a los cambios constantes. En Comillas, y especialmente en la Facultad de Derecho, el centro de todo es el alumno, la mejora continua y la búsqueda de la excelencia.

 

  • Desde la Universidad Pontificia Comillas se han desarrollado históricamente Cátedras en colaboración con firmas. Como codirector de la Cátedra Pérez-Llorca/ICADE, ¿qué impacto tienen estas colaboraciones en la formación de los estudiantes?

Una de las características esenciales de nuestra Facultad es su estrecha vinculación con los grandes despachos. Muchos socios e incluso socios directores de los principales despachos son antiguos alumnos, lo que ha facilitado una colaboración muy estrecha. De esta relación han surgido numerosas cátedras.

Actualmente contamos con cátedras con la mayoría de los grandes despachos y estudios jurídicos del país, además de cátedras con notarios. Cada cátedra analiza un ámbito jurídico concreto, lo que nos ha permitido profundizar en distintas parcelas del ordenamiento jurídico con una gran relevancia tanto en investigación como en transferencia del conocimiento. De hecho, algunas de estas cátedras han contribuido incluso a modificaciones legislativas.

Contamos, por ejemplo, con la Cátedra de Menores, anteriormente patrocinada por el Banco Santander, que es una referencia nacional, así como la Cátedra de Mayores apoyada por Abanca. Estas iniciativas reflejan nuestra sensibilidad social y nuestro compromiso con el impacto social del Derecho.

En mi caso, codirijo la Cátedra Pérez-Llorca/ICADE sobre Economía y Derecho de la Competencia. Organizamos jornadas trimestrales con expertos de relevancia, lo que genera avances tangibles, transferencia de resultados y una alineación constante con las tendencias del sector legal. Todo ello beneficia directamente a nuestros alumnos de grado y posgrado, que pueden participar en estas actividades y enriquecerse con el conocimiento generado.

 

  • ¿Cómo cree que la inteligencia artificial va a afectar a la enseñanza del Derecho y al ejercicio de la abogacía?

Creo que la inteligencia artificial va a afectar de una manera muy relevante. De hecho, no deberíamos hablar en futuro, sino en presente, porque ya está afectando al ejercicio profesional. En la actualidad, la mayor parte de los grandes despachos cuentan con sus propias herramientas de inteligencia artificial, están modificando algunos protocolos en determinados ámbitos de actuación jurídica y están incorporando soluciones tecnológicas específicamente diseñadas para el mundo del Derecho.

Es un hecho evidente que se trata de una herramienta muy útil si se utiliza correctamente. Sin embargo, también es evidente que, por sí sola, no va a hacer a nadie mejor o peor abogado. La inteligencia artificial debe entenderse como un medio para mejorar la productividad y para desarrollar el ejercicio profesional de una manera más eficiente, tanto en el ámbito de la abogacía como incluso en el de la administración pública, donde existe un amplio margen para aplicar estas herramientas a los aspectos jurídicos.

Por ello, debemos enseñar a nuestros alumnos a conocer estas herramientas y a utilizarlas de forma eficiente y práctica. Al mismo tiempo, es fundamental poner de manifiesto los límites que debe tener la inteligencia artificial. Desde esta Facultad de Derecho, como no podía ser de otra manera, nos preocupan especialmente cuestiones como el componente ético, la transparencia y la honestidad, ámbitos en los que intentamos establecer frenos o límites a la utilización de determinadas herramientas.

En definitiva, la inteligencia artificial va a cambiar notablemente algunos aspectos del ejercicio profesional. No obstante, insisto en que es imprescindible establecer límites claros, determinados por criterios éticos, de racionalidad, de honestidad y de transparencia, que son valores que en la Universidad Pontificia Comillas nos preocupan de manera muy significativa.

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